Condenado con planes debiluchos

Había esperanzas, aunque débiles, de que los líderes europeos podrían, en unos cuantos días, lograr persuadir a los inversionistas de que los bonos gubernamentales de la eurozona eran activos seguros, no desechos tóxicos, que pusiera fin a los temores de que la eurozona se desintegrará. El veredicto, una semana después de la reunión del Banco Central Europeo (BCE) y los líderes de la Unión Europea del 7 al 9 de diciembre, es que fracasaron.
Las nuevas medidas que surgieron de estas reuniones no fueron suficientes para salvar al euro, aunque podrían ser suficientes para sostener a los maltratados bancos de la zona y a los soberanos por algún tiempo. La respuesta inicial de los mercados de bonos no es alentadora. Los rendimientos de los bonos a diez años de Italia y España, los países grandes de la eurozona por los que los inversionistas están mayormente preocupados, han subido de nuevo después de haber caído antes de la cumbre (ver gráfico).
El euro también se ha desplomado a su nivel más bajo (por debajo de $1.30) con relación al dólar desde enero. El detonante probable de la próxima fase del recrudecimiento de la crisis es una degradación generalizada de los bonos gubernamentales de la eurozona, lo que les quitaría a Francia y Alemania su preciado rating de crédito AAA.
Las reuniones en Frankfurt y Bruselas no resultaron en la solución "integral" a la crisis del euro que se había prometido, pero los optimistas mencionan un progreso modesto. El BCE redujo su tasa de interés de referencia de 1.25% a 1%, la segunda reducción de un cuarto en igual número de meses, en un esfuerzo por mitigar la recesión que se avecina. Acordó proveer efectivo sin límites a los bancos comerciales hasta por tres años, a su tasa principal de interés, para sustituir el financiamiento a mediano plazo que los inversionistas privados no están dispuestos a conceder. El banco central ahora aceptará bonos respaldados por activos de mayor riesgo al igual que préstamos como garantía del efectivo, y ha disminuido sus requisitos de reserva a los bancos para reducir su presión de financiamiento.
Estas medidas ayudarán a resolver la escasez de liquidez del sistema bancario de la eurozona. Pero es poco probable que evite una desagradable contracción del crédito, debido a que los bancos están inclinados a deshacerse de activos en lugar de hacer nuevos préstamos, mientras luchan por cumplir con los nuevos requisitos de capital para el próximo junio. Y mientras que el BCE es ahora un agresivo prestamista de último recurso para los bancos, no concederá los mismos privilegios a los gobiernos. El presidente del banco, Mario Draghi, frustró la idea de que el BCE podría reforzar sus "limitadas" compras de bonos de los países en problemas de la eurozona si se lograba un acuerdo fiscal vinculante entre los gobiernos presentes en la cumbre en Bruselas. Dijo Draghi que el tratado de la UE prohíbe el financiamiento monetario de los gobiernos, declarando, por lo tanto, ilegal la compra en gran escala de los bonos.
Si el BCE es aprensivo sobre el financiamiento a los gobiernos, está bastante contento de proporcionar a los bancos dinero en efectivo barato, a largo plazo, que podría ser utilizado para la compra de bonos soberanos. Sin embargo, la oferta del BCE de liquidez ilimitada a los bancos no es un sustituto de las compras directas de bonos.
Los reparos del BCE hacen recaer la responsabilidad en los gobiernos para reforzar los recursos de rescate de la eurozona para contener una corrida de los mercados de bonos de Italia y España. Pero la cumbre de la UE no satisfizo los requerimientos, al igual que ocurrió en todas las otras reuniones. Se desperdició mucho esfuerzo diplomático en asegurar un nuevo "pacto fiscal", que trata de construir sobre los escombros del fracasado pacto de estabilidad y crecimiento. El nuevo pacto compromete a los miembros de la eurozona a un déficit presupuestario estructural (es decir, permitiendo el ciclo económico) de no más de 0.5% del PIB por año. Esta ley fiscal deberá ser incorporada a la constitución de cada país para hacer su cumplimiento más probable. Las multas por incumplimiento de los límites del "viejo" pacto de 3% del PIB para el déficit presupuestario serán automáticas a menos que la mayoría de los países de la eurozona vote en contra.
Hello Kitty
La rigidez del pacto haría peor la recesión, y la nueva ley fiscal no habría evitado los problemas de Irlanda ni de España. El compromiso del pacto podría por lo menos haber mejorado la tensión de los mercados de bonos si fuese presentado como un mensaje de unión fiscal o bonos comunes. Tristemente, no hubo mención de eurobonos en el último comunicado de la cumbre. Ni hubo suficiente progreso para aumentar los fondos de rescate de los soberanos en problemas.
La cumbre comprometió hasta €200 mil millones en dinero nuevo para que el FMI haga frente a la crisis con la esperanza de que sigan contribuciones de países de fuera de Europa. El fondo permanente de rescate de la eurozona, el Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM), podría empezar a operar tan pronto como junio, un año antes de lo planeado, y podrá responder a nuevas emergencias tan pronto como el 85% de la eurozona (según el peso de los votos) de su aprobación. Pero aumentos de su fondo de €500 mil millones no se considerarán hasta marzo.
Aun si el compromiso de la cumbre de €200 mil millones para el FMI es equiparado por otros y luego combinado con los €250 mil millones más o menos que quedan en el fondo de rescate temporero de la eurozona, el dinero disponible escasamente sería suficiente para cubrir las necesidades de préstamos de España e Italia en los próximos dos años. Es mucho menos de lo que se necesitaba para persuadir a los inversionistas escépticos de que los países grandes de la eurozona están protegidos contra corridas de sus mercados de bonos. Y a pesar de que la cumbre de Bruselas dictaminó que el "involucramiento" del sector privado (es decir, pérdidas) no sería obligatorio si un país se ve obligado a recurrir al ESM, la dependencia en los fondos del FMI para aumentar los recursos propios de la eurozona pondrá nerviosos a los inversionistas. Usualmente, el FMI primero obtiene su dinero, dejando que los inversionistas privados asuman las pérdidas.
Se suponía que este paquete salvaría al euro pero es obviamente inadecuado. A menos que se encuentre una cura más impresionante para los males del euro, es difícil ver su supervivencia intacta el próximo año.
© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
Las nuevas medidas que surgieron de estas reuniones no fueron suficientes para salvar al euro, aunque podrían ser suficientes para sostener a los maltratados bancos de la zona y a los soberanos por algún tiempo. La respuesta inicial de los mercados de bonos no es alentadora. Los rendimientos de los bonos a diez años de Italia y España, los países grandes de la eurozona por los que los inversionistas están mayormente preocupados, han subido de nuevo después de haber caído antes de la cumbre (ver gráfico).
El euro también se ha desplomado a su nivel más bajo (por debajo de $1.30) con relación al dólar desde enero. El detonante probable de la próxima fase del recrudecimiento de la crisis es una degradación generalizada de los bonos gubernamentales de la eurozona, lo que les quitaría a Francia y Alemania su preciado rating de crédito AAA.
Las reuniones en Frankfurt y Bruselas no resultaron en la solución "integral" a la crisis del euro que se había prometido, pero los optimistas mencionan un progreso modesto. El BCE redujo su tasa de interés de referencia de 1.25% a 1%, la segunda reducción de un cuarto en igual número de meses, en un esfuerzo por mitigar la recesión que se avecina. Acordó proveer efectivo sin límites a los bancos comerciales hasta por tres años, a su tasa principal de interés, para sustituir el financiamiento a mediano plazo que los inversionistas privados no están dispuestos a conceder. El banco central ahora aceptará bonos respaldados por activos de mayor riesgo al igual que préstamos como garantía del efectivo, y ha disminuido sus requisitos de reserva a los bancos para reducir su presión de financiamiento.
Estas medidas ayudarán a resolver la escasez de liquidez del sistema bancario de la eurozona. Pero es poco probable que evite una desagradable contracción del crédito, debido a que los bancos están inclinados a deshacerse de activos en lugar de hacer nuevos préstamos, mientras luchan por cumplir con los nuevos requisitos de capital para el próximo junio. Y mientras que el BCE es ahora un agresivo prestamista de último recurso para los bancos, no concederá los mismos privilegios a los gobiernos. El presidente del banco, Mario Draghi, frustró la idea de que el BCE podría reforzar sus "limitadas" compras de bonos de los países en problemas de la eurozona si se lograba un acuerdo fiscal vinculante entre los gobiernos presentes en la cumbre en Bruselas. Dijo Draghi que el tratado de la UE prohíbe el financiamiento monetario de los gobiernos, declarando, por lo tanto, ilegal la compra en gran escala de los bonos.
Si el BCE es aprensivo sobre el financiamiento a los gobiernos, está bastante contento de proporcionar a los bancos dinero en efectivo barato, a largo plazo, que podría ser utilizado para la compra de bonos soberanos. Sin embargo, la oferta del BCE de liquidez ilimitada a los bancos no es un sustituto de las compras directas de bonos.
Los reparos del BCE hacen recaer la responsabilidad en los gobiernos para reforzar los recursos de rescate de la eurozona para contener una corrida de los mercados de bonos de Italia y España. Pero la cumbre de la UE no satisfizo los requerimientos, al igual que ocurrió en todas las otras reuniones. Se desperdició mucho esfuerzo diplomático en asegurar un nuevo "pacto fiscal", que trata de construir sobre los escombros del fracasado pacto de estabilidad y crecimiento. El nuevo pacto compromete a los miembros de la eurozona a un déficit presupuestario estructural (es decir, permitiendo el ciclo económico) de no más de 0.5% del PIB por año. Esta ley fiscal deberá ser incorporada a la constitución de cada país para hacer su cumplimiento más probable. Las multas por incumplimiento de los límites del "viejo" pacto de 3% del PIB para el déficit presupuestario serán automáticas a menos que la mayoría de los países de la eurozona vote en contra.
Hello Kitty
La rigidez del pacto haría peor la recesión, y la nueva ley fiscal no habría evitado los problemas de Irlanda ni de España. El compromiso del pacto podría por lo menos haber mejorado la tensión de los mercados de bonos si fuese presentado como un mensaje de unión fiscal o bonos comunes. Tristemente, no hubo mención de eurobonos en el último comunicado de la cumbre. Ni hubo suficiente progreso para aumentar los fondos de rescate de los soberanos en problemas.
La cumbre comprometió hasta €200 mil millones en dinero nuevo para que el FMI haga frente a la crisis con la esperanza de que sigan contribuciones de países de fuera de Europa. El fondo permanente de rescate de la eurozona, el Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM), podría empezar a operar tan pronto como junio, un año antes de lo planeado, y podrá responder a nuevas emergencias tan pronto como el 85% de la eurozona (según el peso de los votos) de su aprobación. Pero aumentos de su fondo de €500 mil millones no se considerarán hasta marzo.
Aun si el compromiso de la cumbre de €200 mil millones para el FMI es equiparado por otros y luego combinado con los €250 mil millones más o menos que quedan en el fondo de rescate temporero de la eurozona, el dinero disponible escasamente sería suficiente para cubrir las necesidades de préstamos de España e Italia en los próximos dos años. Es mucho menos de lo que se necesitaba para persuadir a los inversionistas escépticos de que los países grandes de la eurozona están protegidos contra corridas de sus mercados de bonos. Y a pesar de que la cumbre de Bruselas dictaminó que el "involucramiento" del sector privado (es decir, pérdidas) no sería obligatorio si un país se ve obligado a recurrir al ESM, la dependencia en los fondos del FMI para aumentar los recursos propios de la eurozona pondrá nerviosos a los inversionistas. Usualmente, el FMI primero obtiene su dinero, dejando que los inversionistas privados asuman las pérdidas.
Se suponía que este paquete salvaría al euro pero es obviamente inadecuado. A menos que se encuentre una cura más impresionante para los males del euro, es difícil ver su supervivencia intacta el próximo año.
© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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