Dejándolo para después
Ir al médico no suele ser tan agradable como ir al cine o a un restaurante. De hecho, muchas personas se agarran de cualquier excusa para posponerlo. Está lloviendo, tengo demasiado trabajo, el carro está en el taller, el doctor no acepta mi seguro, se me olvidó la cita, un amigo me recomendó otro tratamiento, y ya me siento mejor son algunas de las razones que sirven de justificación para dejarlo para después.
El aumento en las tasas de interés en los EE.UU. ha seguido un curso similar. Las autoridades monetarias allá primero dijeron que las elevarían cuando la economía estadounidense saliera de la recesión. Ya salió. Luego indicaron que lo harían cuando la tasa de desempleo bajara del 6%. Ya bajó. Y más adelante expresaron que había un gran peligro de deflación, posibilidad que no parece inminente.
Y a esa cadena de justificaciones se sumó la semana pasada el FMI, alegando que el valor del dólar estaba aumentando, y que un incremento en las tasas de interés lo haría subir más, a lo que agregó que el crecimiento del PIB de los EE.UU. estaba aún por debajo de su potencial.
Pero los datos publicados el viernes pasado respecto al mercado laboral muestran un incremento de 280 mil empleos no agrícolas y un aumento del 2.3% en el salario por hora de trabajo. Unidos a las cifras del crecimiento del PIB en el mes de abril, esos datos confirman que el declive del primer trimestre fue transitorio y que la economía está en recuperación.
Pero quedan excusas. La FED dice que el aumento del salario debería ser entre 3% y 4 %, mientras el FMI explica que, aunque se están creando empleos, el porcentaje de los que han estado sin trabajo durante largo tiempo ha subido al 29% del total de los desempleados.
En todos esos argumentos subyace el creciente temor del efecto que la subida de las tasas tendrá sobre la valoración actual de las acciones en las bolsas de valores, que muchos analistas ya consideran excesiva.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar