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Estancamiento laboral

No están de acuerdo en cuanto a las últimas medidas de política monetaria, pero sí lo están respecto de que el salario real en el país ha venido disminuyendo. El Banco Central lo expresó en su Página Abierta en la web, y el Director del Presupuesto lo reafirmó ahora, al decir que los trabajadores tienen que recurrir al pluriempleo a fin de poder satisfacer precariamente sus necesidades.

Hay señales opuestas, sin embargo. Nuestras calles están llenas de vehículos, aunque más de la mitad de ellos sean motocicletas.

En la capital se observa un mar de torres de apartamentos y oficinas, bellos centros comerciales y muchos restaurantes de todo tipo. Se disfruta en el país de espectáculos artísticos, ferias, concursos, promociones y excursiones.

Se compran televisores y equipos de sonido. Proliferan los bares, colmadones, bancas de apuestas y salones de belleza.

Y todo el mundo parece tener un teléfono celular en la mano.

Para compaginar ambas cosas, el salario y las señales, hay que descorrer el velo que cubre las apariencias.

Detrás de los indicios de prosperidad se encuentra una economía formal que descansa en actividades cuyo valor agregado es distribuido de forma muy desigual, en detrimento de los trabajadores.

Sectores como la construcción, la agricultura, el turismo y el comercio crean empleos pero no generan mayores oportunidades de ascenso en la escala salarial. Les basta contar con operarios calificados puntualmente, que laboran con equipos y tecnología que no requieren de gran especialización. Crean enclaves segregados, o se conforman con el mercado interno o el mercado temporalmente asequible de Haití.

La respuesta ha sido la informalidad. Personas deciden trabajar por su cuenta en pequeños negocios y ocupaciones, combinándolos con frecuencia con empleos formales, pues perciben que salvo contadas excepciones los empleos formales son inestables y conducen al estancamiento laboral.