Finalmente, buenas noticias de la economía de la eurozona
El Banco Central Europeo debería seguir adelante con la expansión cuantitativa

Desde hace algún tiempo, las reuniones del consejo de gobierno del Banco Central Europeo han estado dominadas por un flujo constante de noticias decepcionantes sobre la economía de la eurozona y las disputas sobre cómo la política monetaria debería ser mucho más flexible por esa razón.
Su reunión del jueves fue un raro ejemplo de que el BCE tuviera algunas buenas noticias que celebrar. No sólo hubo señales de reactivación de la economía, sino que aumentó la perspectiva de un futuro más feliz por su decisión de seguir adelante con su totalmente apropiado programa de expansión cuantitativa (EC).
El consejo tuvo pocas sorpresas que anunciar. El banco dejó en espera la política monetaria convencional en forma de tasas de interés y dio más detalles sobre su programa de compra de bonos soberanos bajo la EC.
Pero pudo celebrar ciertas señales - raras en los últimos años - tanto de que la economía de la eurozona está comenzando a recuperarse como de que la EC, que fue acordada el año pasado, ya está teniendo algún impacto.
El producto interno bruto aumentó un 0.3 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado y ha habido algunos reportes de datos más positivos desde entonces. Aunque la inflación general es negativa, gracias a las caídas del petróleo y otras materias primas en el segundo semestre de 2014, la tasa de inflación subyacente, sin incluir la energía y los alimentos, se mantiene estable y positiva.
Por el momento, la economía de la eurozona está respondiendo a una combinación bien recibida de una política monetaria doméstica más laxa el año pasado, un euro más débil y precios más bajos del petróleo. Esto último ha servido como beneficio directo para los consumidores al aumentar los ingresos reales. Hasta el momento no se ha materializado la preocupación de que la caída de los precios del petróleo llevaría a la eurozona a una deflación dañina. Es más, la continua incertidumbre en Grecia parece haber tenido poco impacto.
Aunque aún no se ha lanzado la EC, su anuncio ya parece haber tenido un efecto positivo sobre las perspectivas de inflación. Felizmente para Mario Draghi, presidente del BCE, su medida favorita de expectativas ha comenzado a repuntar. La estimación implícita de la inflación del mercado de cinco a 10 años se ha elevado en las últimas semanas hasta la tasa del 2 por ciento que la política monetaria tiene como objetivo.
Los debates sobre el impacto de los programas de EC y sobre cómo (o si de hecho) funcionan no son concluyentes. Pero muy probablemente una vía importante sea el efecto de anunciar que un banco central toma con seriedad el hecho de regresar la inflación a su nivel establecido como objetivo y que continuará inyectándole dinero al sistema hasta lograrlo.
En consecuencia, el BCE subrayó el jueves que el programa de EC era ilimitado. También se dispuso a calmar las preocupaciones acerca de una escasez de bonos adecuados para la compra al indicar que los bancos centrales nacionales de la eurozona tendrían considerable criterio sobre qué activos comprar.
Con su programa de EC, el BCE ha tomado - aunque un poco tarde - la postura correcta. El Sr. Draghi ha enfrentado con éxito la errada oposición dentro del banco para relajar la política monetaria. El BCE debe continuar con el programa hasta que este hilo de buenas noticias se haya convertido en una corriente sostenida y estable.
(c) 2015 The Financial Times Ltd. All rights reserved
Su reunión del jueves fue un raro ejemplo de que el BCE tuviera algunas buenas noticias que celebrar. No sólo hubo señales de reactivación de la economía, sino que aumentó la perspectiva de un futuro más feliz por su decisión de seguir adelante con su totalmente apropiado programa de expansión cuantitativa (EC).
El consejo tuvo pocas sorpresas que anunciar. El banco dejó en espera la política monetaria convencional en forma de tasas de interés y dio más detalles sobre su programa de compra de bonos soberanos bajo la EC.
Pero pudo celebrar ciertas señales - raras en los últimos años - tanto de que la economía de la eurozona está comenzando a recuperarse como de que la EC, que fue acordada el año pasado, ya está teniendo algún impacto.
El producto interno bruto aumentó un 0.3 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado y ha habido algunos reportes de datos más positivos desde entonces. Aunque la inflación general es negativa, gracias a las caídas del petróleo y otras materias primas en el segundo semestre de 2014, la tasa de inflación subyacente, sin incluir la energía y los alimentos, se mantiene estable y positiva.
Por el momento, la economía de la eurozona está respondiendo a una combinación bien recibida de una política monetaria doméstica más laxa el año pasado, un euro más débil y precios más bajos del petróleo. Esto último ha servido como beneficio directo para los consumidores al aumentar los ingresos reales. Hasta el momento no se ha materializado la preocupación de que la caída de los precios del petróleo llevaría a la eurozona a una deflación dañina. Es más, la continua incertidumbre en Grecia parece haber tenido poco impacto.
Aunque aún no se ha lanzado la EC, su anuncio ya parece haber tenido un efecto positivo sobre las perspectivas de inflación. Felizmente para Mario Draghi, presidente del BCE, su medida favorita de expectativas ha comenzado a repuntar. La estimación implícita de la inflación del mercado de cinco a 10 años se ha elevado en las últimas semanas hasta la tasa del 2 por ciento que la política monetaria tiene como objetivo.
Los debates sobre el impacto de los programas de EC y sobre cómo (o si de hecho) funcionan no son concluyentes. Pero muy probablemente una vía importante sea el efecto de anunciar que un banco central toma con seriedad el hecho de regresar la inflación a su nivel establecido como objetivo y que continuará inyectándole dinero al sistema hasta lograrlo.
En consecuencia, el BCE subrayó el jueves que el programa de EC era ilimitado. También se dispuso a calmar las preocupaciones acerca de una escasez de bonos adecuados para la compra al indicar que los bancos centrales nacionales de la eurozona tendrían considerable criterio sobre qué activos comprar.
Con su programa de EC, el BCE ha tomado - aunque un poco tarde - la postura correcta. El Sr. Draghi ha enfrentado con éxito la errada oposición dentro del banco para relajar la política monetaria. El BCE debe continuar con el programa hasta que este hilo de buenas noticias se haya convertido en una corriente sostenida y estable.
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Diario Libre
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