Bolsonaro enfrenta desafío legislativo sobre reformas radicales

  • El presidente de Brasil quiere implementar una reforma de pensiones y de impuestos que han eludido sus antecesores
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Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

Después del comienzo más turbulento de un gobierno en la historia reciente de Brasil, el congreso del país se puso a trabajar esta semana con una agenda controvertida, y también con la distracción de un escándalo.

Jair Bolsonaro, el ex capitán de derecha del ejército que surgió de la oscuridad política para ganar la presidencia frente a varios candidatos de la clase política tradicional, espera contar con suficiente apoyo para impulsar una serie de reformas radicales de una legislatura normalmente dividida.

En el centro de la agenda está la reforma del sistema de pensiones cargado de déficit de Brasil, un paso crucial para lograr que el país retome el camino hacia el crecimiento después de su reciente recesión y una medida que está siendo observada de cerca por los inversores internacionales. También elimina ciertos beneficios generosos para quienes están cerca del poder y su aprobación ha eludido a gobiernos sucesivos durante un cuarto de siglo.

Antes de que el congreso prestara juramento el viernes, el Sr. Bolsonaro ya había utilizado los poderes presidenciales para implementar partes de su manifiesto socialmente conservador. Pero un escándalo involucrando a su hijo Flávio que ha alcanzado a su propia oficina ha distraído la atención del público y, según los analistas, acortará el período de luna de miel con el que cuentan los gobiernos entrantes para convertir a las medidas difíciles en leyes.

Los fiscales están investigando a Flávio Bolsonaro y un asociado cercano a la familia, entre docenas de otros, sobre transacciones financieras sospechosas y el supuesto uso indebido de fondos públicos a través del empleo indebido de personal en la legislatura del estado de Río de Janeiro, donde Flávio era miembro antes de ser elegido para el senado federal en octubre. Estas presuntas actividades alcanzan a la oficina que Jair Bolsonaro mantenía como congresista federal en Brasilia, un cargo que ocupó durante 28 años antes de ganar la presidencia.

Flávio Bolsonaro niega fuertemente cualquier delito. Jair Bolsonaro dirigió las preguntas a su ex gerente de oficina, quien no respondió a las solicitudes de comentarios.

Las acciones del presidente hasta ahora han estado dirigidas a satisfacer a la base conservadora y anti-izquierdista cuyo apoyo lo llevó al poder después de que sus rivales en el Partido de los Trabajadores (PT) — en el poder de 2003 a 2016 — fueron derrotados por la recesión y por un escándalo de corrupción de miles de millones de dólares.

Cuando aún era presidente electo, revocó las medidas que habían permitido la entrada a más de 8,500 médicos cubanos al país, lo cual, según los críticos, es una movida ideológica que ha dejado a muchos brasileños en zonas rurales sin acceso a atención médica.

Desde que asumió el cargo el 1 de enero, ha utilizado los poderes de los decretos para relajar las restricciones sobre la posesión de armas y para facilitar que los funcionarios del gobierno denieguen el acceso a la información, un derecho previamente garantizado por la ley de libertad de información de 2012.

Los partidarios del Sr. Bolsonaro dicen que impulsarán rápidamente las reformas.

“Todo nuestro proyecto es un proyecto liberal”, dijo Luciano Bivar, presidente del Partido Social Liberal (PSL), el partido del Sr. Bolsonaro. “Promoveremos con mucha fuerza una economía de mercado abierta y todas las reformas liberales”.

Entre las promesas electorales del Sr. Bolsonaro se encontraba un plan para acabar con el sistema separado de tribunales laborales de Brasil y otro para simplificar los sistemas impositivos municipales, estatales y federales del país, estableciendo tipos nacionales únicos de impuestos sobre la renta y al valor agregado.

Sin embargo, los críticos dicen que el equipo del Sr. Bolsonaro aún no ha detallado sus planes. Parece probable que abandonará una reforma de pensiones que estuvo a punto de ser aprobada por el gobierno interino del presidente Michel Temer — de septiembre de 2016 hasta diciembre pasado — en favor de un plan más ambicioso que aún no se ha revelado. Se ha dicho muy poco sobre sus planes de reforma fiscal o laboral.

Algunas propuestas, como permitir que los ciudadanos porten armas de fuego y eliminar la “ideología de género” del currículo escolar, requerirán mayorías simples en el Congreso (de 513 asientos en la Cámara de los Diputados y 81 en el Senado). Otras propuestas, como la reforma de las pensiones, requieren un cambio en las constituciones, y mayorías de dos tercios en ambas cámaras. Eso está lejos de estar garantizado.

El PSL del Sr. Bolsonaro tiene 52 asientos en la Cámara. El Sr. Bivar dice que otros 10 partidos se alinearán de su lado. Pero hay 30 partidos en el congreso, más partidos que nunca, y el Sr. Bolsonaro ha cerrado en parte un camino tradicional de apoyo al reducir el número de ministerios en Brasilia de 29 a 22.

En vez, optó por buscar apoyo entre los caucus, principalmente los caucus grandes y conservadores de agricultura, evangélicos y seguridad pública, conocidos colectivamente como la bancada “Buey, Biblia y Bala”. Pero, a diferencia de los partidos, no tienen un mecanismo claro para imponer disciplina y tienden a actuar sobre la base de intereses especiales a corto plazo. Y aún más importante, no tienen influencia en el Senado.

Aún así, por ahora el Sr. Bolsonaro cuenta con cierto impulso. Thomaz Favaro, de Control Risks, una consultora, dice que las dificultades que enfrentan los nuevos gobiernos brasileños al intentar cambiar las políticas tienden a resolverse al convertirse en una elección entre ideología y pragmatismo.

“El tema clave es dónde enfocará su ímpetu el gobierno”, dijo. Por ahora, eso sigue siendo una pregunta abierta.

20190208 https://www.diariolibre.com

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