Cuidemos a aquellos que no pueden trabajar desde casa

  • Las aerolíneas y los hoteles que están protegiendo a su personal ahora deberían ser recompensados cuando se suavice la crisis
$!Cuidemos a aquellos que no pueden trabajar desde casa
Son muchos los trabajos imposibles de efectuarse a distancia.

En la primera semana de marzo, la persona encargada de evaluar la seguridad de los viajes del Financial Times (FT) me dijo que mi viaje planeado a Abiyán era de “bajo riesgo”. En ese momento, la Costa de Marfil no tenía casos confirmados de coronavirus. No había más que un puñado de casos en África occidental.

Esa misma noche, el Foro CEO de África, en el que yo iba a ser moderador, suspendió el evento. Y aquí nos encontramos, cerca de finales de marzo, con reuniones canceladas, ciudades encerradas, aviones estacionados y el mayor cierre de fronteras nacionales desde la segunda guerra mundial.

Un par de personas me han dicho, con sombría satisfacción, que la cancelación de los viajes de negocios es una medida que ya se debería haber implementado hace tiempo y que cuando la crisis de coronavirus termine, podremos operar nuestras economías localmente y poner fin a los vuelos que surgieron a raíz de la globalización y que han ayudado a destruir el medio ambiente.

Cómo volveremos a los cielos es sin duda una discusión para el futuro, pero los viajeros de negocios no son los que están sufriendo. Estamos, en su mayoría, bien. Tenemos trabajos que podemos hacer desde nuestras cómodas casas. Podemos comunicarnos a través de Zoom, Skype y Hangout. Si perdemos nuestros trabajos, generalmente nos habrán dejado bien provistos.

Las víctimas son las personas cuyas vidas laborales siempre nos han allanado el camino: los empleados de las aerolíneas que facilitan la verificación y facturación de los viajeros, el personal de seguridad, la tripulación de cabina, los recepcionistas de los hoteles, los encargados de la limpieza de nuestras habitaciones en esos hoteles.

Hay otros que no vemos pero que hacen posible nuestros viajes, como los encargados del equipaje y el personal de mantenimiento. Todas estas personas tienen dos cosas en común: están mal pagadas y tienen que estar físicamente presentes para hacer su trabajo. Ellos no pueden trabajar desde sus casas.

Puede haber alternativas para los proveedores de conferencias. Supongo que muchos eventos se recrearán en línea. Eso no les proporcionará trabajo a quienes preparan los salones, sirven el café y nos entregan los bizcochos, pero sí proporcionará un poco de empleo a los convocantes, a los que organizan a los oradores y al personal técnico.

Para los trabajadores de hoteles y aerolíneas no existe tal consuelo. Sus malas noticias han sido abrumadoras. El gobierno alemán dijo que los hoteles ya no deberían ofrecer alojamiento durante la noche. El presidente ejecutivo de British Airways, Alex Cruz, le dijo al personal que esperara recortes de empleos. Virgin Atlantic les ha pedido a sus empleados que tomen vacaciones sin goce de sueldo. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo dijo que la mayoría de las aerolíneas de todo el mundo se quedarán sin efectivo en dos meses.

¿Qué pasará con estas personas que pierden sus trabajos? A diferencia de los restaurantes y bares — que en el Reino Unido y otros países se han convertido en proveedores de comida para llevar — es difícil ver qué alternativas hay para los trabajadores de aerolíneas y hoteles, aunque mi colega del FT Izabella Kaminska ha propuesto que la tripulación de cabina, cuyos integrantes están capacitados en primeros auxilios y preparados para enfrentar emergencias, podrían ayudar a los trabajadores de la salud.

¿Qué podemos hacer aquellos de nosotros que hemos viajado durante años por aquellos que nos han servido concienzuda y cortésmente? Cualquier contribución caritativa que hagamos sería como confeti en un huracán.

Algunos gobiernos pueden ayudar, subsidiando los salarios perdidos de las personas, como anunció el Reino Unido la semana pasada. Pero no todos los gobiernos lo harán o podrán hacerlo. Lo que podemos hacer es estar atentos a aquellos proveedores de viajes que encuentren una manera de tratar a su personal de manera decente. Las aerolíneas dirán que no están en condiciones de hacer mucho por sus trabajadores, pero las principales aerolíneas estadounidenses han gastado grandes cantidades a lo largo de los años en la recompra de sus propias acciones.

¿Conoces alguna aerolínea, hotel o grupo de viaje que está implementando medidas generosas e innovadoras para cuidar a su gente? Sería bueno reconocer lo que están haciendo. A medida que pasan las semanas, debemos enfocarnos en aquellos que han hecho el esfuerzo para suavizar el golpe para su personal. Llegará el momento cuando podremos recompensarlos con nuestro apoyo a sus negocios.

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20200325 https://www.diariolibre.com

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