Demora en elevar las tasas de EEUU beneficia a los mercados emergentes, pero afecta a la eurozona y a Japón

$!Demora en elevar las tasas de EEUU beneficia a los mercados emergentes, pero afecta a la eurozona y a Japón
En esta foto del 24 de sepriembre del 2013 se ven billetes de 100 dólares recién acuñados en Fort Worth, Texas.

Ya sea a causa del acuerdo G20 o no, la debilidad del dólar tiene sus méritos.

Si las autoridades de la eurozona y Japón esperaban debilitar sus monedas mediante la agresiva expansión de las políticas monetarias, deben estar observando con consternación los últimos movimientos en los mercados de divisas. A pesar de nuevas rondas de flexibilización cuantitativa y experimentos radicales con tasas de interés negativas, el euro y el yen han repuntado. Nada impidió que el yen aumentara la semana pasada hasta su nivel máximo en 17 meses ante al dólar.

Interpretar los caprichos de los mercados de divisas es un negocio arriesgado. Sin embargo, una conclusión popular ha sido que estos movimientos muestran la impotencia de los bancos centrales, para los que una moneda débil sería una herramienta muy valiosa. Los inversionistas creen que el Banco Central Europeo y el Banco de Japón se acercan a los límites de la política monetaria y ya no creen que podrán reactivar el crecimiento y combatir la deflación.

Hay cierta verdad en estos temores. El actual nivel del yen no es en lo absoluto un reconocimiento a la “Abeconomía”. No obstante, los mercados de divisas no necesariamente reflejan la desesperación por las condiciones de la economía mundial. La fortaleza del yen y el euro es, al menos en parte, consecuencia del reciente cambio en la postura de la Reserva Federal de EEUU, la cual ha dado indicios de que no tiene prisa alguna en implementar una segunda subida de las tasas de interés.

Esto ha provocado la debilidad del dólar, el cual ahora está de regreso en los niveles de octubre pasado frente a una cesta de divisas principales. Esto dificulta el trabajo del BCE y del Banco de Japón, pero será un gran alivio para las autoridades de muchos mercados emergentes. Ayuda a los exportadores de petróleo que estaban teniendo dificultades para mantener los tipos de cambio fijos, especialmente porque una moneda estadounidense más débil tiende a apoyar los precios de los productos básicos. Les quita presión a los países que acumularon enormes volúmenes de deuda denominada en dólares gracias a los excesos estimulados por la flexibilización cuantitativa.

Sobre todo, ya ha ayudado a China a evitar una fuerte devaluación del renminbi, lo cual aborda uno de los mayores temores que alimentaron la turbulencia en los mercados globales a comienzos de año. La moneda china se ha recuperado desde los niveles mínimos alcanzados en enero y muestra el primer aumento de las reservas de divisas del país en cinco meses.

Una teoría entre los inversionistas ha sido que las autoridades llegaron a un entendimiento tácito sobre las ventajas de un dólar más débil en la reunión del G20 de febrero, haciéndose eco del Acuerdo Plaza de 1985. Esto parece improbable, dadas las repetidas promesas para evitar cualquier control de los tipos de cambio. Sin embargo, las deliberaciones internas de la Reserva Federal muestran una creciente apreciación de los riesgos que la turbulencia financiera mundial y la desaceleración mundial representan para la recuperación estadounidense.

Además, los bancos centrales de las economías avanzadas necesitan tomar más en cuenta los efectos de sus acciones sobre las economías emergentes. El Fondo Monetario Internacional advirtió esta semana que los “efectos colaterales” de China hacia los mercados financieros globales aumentarían considerablemente en los próximos años.

La Reserva Federal no puede ignorar la realidad de que sus acciones tendrán impactos a nivel mundial. La posibilidad de una devaluación china o una crisis de deuda que pueda derrocar los gobiernos de los mercados emergentes es una perspectiva más alarmante que los riesgos constantemente presentes de un crecimiento lento en las economías desarrolladas.

Actualmente, una postura política que ayude a moderar la fortaleza del dólar es lo más beneficioso para EEUU y la economía mundial. Una conclusión que se puede sacar de los impredecibles movimientos a corto plazo de los tipos de cambio es que la eurozona y Japón están sufriendo daños colaterales.

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20160412 http://www.diariolibre.com

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