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FINANCIAL TIMES
| 01 MAY 2017, 12:00 AM

Expertos en deuda en dificultades dirigen la Casa Blanca de Trump


Reina el oportunismo, no la ideología.
Reina el oportunismo, no la ideología.
20170501 https://www.diariolibre.com

Reina el oportunismo, no la ideología. Cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca, los inversionistas lo celebraron como el presidente de “los negocios”. El Sr. Trump, después de todo, proviene del sector privado y su equipo está lleno de capitalistas. Así que, no es de extrañarse que la Casa Blanca haya acogido las políticas “favorables a los negocios”, como el compromiso de esta semana de reducir los impuestos corporativos del 35 por ciento al 15 por ciento.

Pero conforme la presidencia se aproxima a su hito de los 100 días, hay un punto crucial que los observadores globales necesitan recordar para poder entender a la Casa Blanca: hay muchos tipos de “negocios”.

Aunque el equipo de asesores económicos del Sr. Trump tiene experiencia en gestión de alto nivel, no tienen los instintos usuales de los jefes ejecutivos de S&P 500. En su lugar, sus carreras han sido definidas por el mundo de las negociaciones y el arbitraje. Así que, si deseas entender sus tácticas, vale la pena mirar el ADN cultural de los expertos en deuda “distressed”, o en dificultades, de Wall Street.

Cuando las administraciones anteriores contrataban a expertos en negocios, normalmente recurrían a experimentados titanes corporativos. Por ejemplo, Paul O’Neill fue director ejecutivo del grupo Alcoa antes de convertirse en Secretario del Tesoro bajo el mandato de George W. Bush. Hank Paulson dirigió Goldman Sachs antes de desempeñarse en el mismo cargo.

Pero el Secretario del Tesoro del Sr. Trump, Steven Mnuchin, es diferente. Sí, también trabajó en Goldman Sachs. Pero su mayor éxito comercial fue la agresiva compra de IndyMac, el problemático banco estadounidense. Asimismo, Gary Cohn, también un alumno de Goldman y ahora principal asesor económico, prosperó en el mundo ultra-agresivo impulsado por el arbitraje del comercio de los productos básicos.

Wilbur Ross, el secretario de comercio, creó una firma de capital privado y deuda en dificultades. Lo mismo hizo Carl Icahn, un asesor oficioso que apoyó al Sr. Trump a inicios de la campaña. De hecho, el único de los altos funcionarios o asesores del Sr. Trump con experiencia ejecutiva clásica es Rex Tillerson, quien encabezó el grupo Exxon antes de convertirse en Secretario de Estado.

Esta distinción es importante. Los financieros que construyen sus carreras manejando activos problemáticos están entrenados para hacer tratos de alto riesgo y altos rendimientos, y para controlar el riesgo de pérdidas. Se burlan del proceso burocrático y se enfocan en los resultados. Se dan la vuelta y reducen sus pérdidas si un trato sale mal. Acogen la audacia y suelen ser agresivos al inicio de una negociación, pero luego se retiran para alcanzar un acuerdo. Sobre todo, los expertos en tratos de deuda en dificultades son oportunistas, no ideológicos: están constantemente a la caza de valor en los activos que están mal tarificados o son ampliamente despreciados.

Esta mentalidad definió cómo surgió el equipo del Sr. Trump el año pasado. Después de todo, cuando los hombres como el Sr. Mnuchin aparecieron por primera vez en el escenario junto al Sr. Trump, estaban enfrascados en el equivalente político a un trato de activos problemáticos: una apuesta de alto riesgo que tenía una enorme recompensa potencial.

Esto puede también explicar cómo se comporta el equipo de Trump ahora. En sus primeros 100 días, la administración ha emitido declaraciones y amenazas dramáticas, sobre temas que van desde las importaciones de madera canadiense y la reforma del sector financiero hasta los impuestos corporativos. Pero los próximos 100 días podrían traer casi tantos giros dramáticos.

Esto causa terror entre los conocedores en Washington. Y es posible que termine en un desastre: existe una buena posibilidad de que no se haga nada importante este año porque el equipo no pueda realmente cerrar ningún trato. En el mundo de la negociación de la deuda problemática o las compras apalancadas, tiene sentido táctico iniciar una negociación con una declaración agresiva hacia sus homólogos para establecer metas. Pero ésa no es la forma en que se ejecuta la legislación en Washington.

Pero antes de que demos por perdido al equipo de Trump, deberíamos recordar que los expertos en tratos de deuda en dificultades se rigen por el oportunismo, no por la ideología. Si todo sale mal, ellos simplemente reducirán sus pérdidas y volverán a Wall Street. Hasta entonces, podemos esperar más giros políticos, más audacia y muchos fuegos artificiales.

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