Impuesto mexicano hace sufrir a los fabricantes de tequila de lujo

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Los grupos de bebidas dicen que el fin de los impuestos basados en el precio alegrarán a los consumidores, los productores y el gobierno.
El tequila de lujo, un trago suave que puede venderse por cientos de dólares la botella, está conduciendo el crecimiento en la categoría de licores de más rápida expansión en el mundo. Pero sus fabricantes dicen que las leyes de impuestos en el país natal del tequila les están provocando resacas.
Diageo, el mayor destilador del mundo, está presionando a que México deje de imponer impuestos basados en precio y cambie a una tasa basada en contenido de alcohol que es vigente en todos excepto cuatro de los 34 países de OCDE. Sólo Chile, Corea del Sur y México, igual que Israel para los licores, aplican lo que se conoce por sistema de impuesto ad valorem.
Una margarita y una cerveza pueden tener el mismo efecto, pero Diageo dice que debido al sistema ad valorem, los licores en México están sujetos a un impuesto de 53 por ciento y la cerveza, el trago favorito del país, a 26 por ciento.
La última adquisición de la empresa británica es Don Julio, la marca líder de tequila de súper lujo de México. Para hacer el licor, las puntiagudas plantas de agave azul que alfombran las lomas alrededor de Atotonilco el Alto en el oeste de México son cultivadas por hasta nueve años antes de ser cosechadas, podadas hasta que parecen piñas gigantescas, cocinadas, exprimidas, destiladas y en algunos casos añejadas en barriles de bourbon.
Don Julio Real, su oferta de primera categoría, se vende a US$375 la botella, muy lejos de las botellas de plástico de cinco litros a 250 pesos (US$14) de algo que alega ser la bebida nacional pero es en realidad aguardiente de caña azúcar que se vende en puestos de venta a las afueras de la ciudad.
La venta de tequila en México llegó a US$1.14 mil millones en el 2014, según IWRS, la autoridad de vinos y licores.
Iván Menezes, jefe ejecutivo de Diageo, presentó su caso para una revaluación de la política de impuestos en reuniones con el Presidente Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, el ministro de finanzas, en Ciudad México el mes corriente. Alegó que el status quo no sólo le da a la cerveza y el licor barato una ventaja injusta, sino que exacerba los problemas de México en su lucha contra una gigantesca industria ilícita de alcohol.
Un asombroso 43 por ciento del licor que se consume en México es libre de impuestos e ilegal, o falsificado, o contrabando, o libre de regulaciones o el resultado de infravaloración, según ha descubierto un estudio por Euromonitor International.
“La mejor práctica, según la OCDE, en los impuestos sobre el alcohol, es basarlos en el contenido de alcohol, no el precio. Esto es discriminatorio para productos de alto nivel como el tequila y el whisky”, dice el Sr. Menezes. “Cambiar el sistema ad valorem a un sistema basado en litros de alcohol puro tendría claros beneficios; ensancha la base impositiva, es más fácil de administrar y promueve la igualdad de trato entre todas las categorías de bebidas alcohólicas.”
Francisco Soto, director de asuntos internacionales en Tequila Patrón — la marca de lujo de mayor venta en EEUU — dice que los productores están estudiando la cuestión, a través de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera. Una respuesta, dice, podría ser un sistema que incluya una cuota mínima fija pagada por todos “para evitar que alguien baje los precios y la calidad para pagar menos impuestos”.
No sólo a los destiladores les gusta la idea. Acermex, la asociación mexicana de cerveceros, dice que las cervezas artesanales también están sufriendo debido a un sistema que impone impuestos sobre el valor, no el volumen, de las ventas.
El gobierno mexicano es reacio: el Sr. Peña Nieto ha fomentado una serie de reformas fiscales y ha prometido repetidamente que no aumentará los impuestos hasta que termine su mandato en 2018. “No veo que hagamos cambios”, un principal funcionario del gobierno dice.
Cuando los consumidores cambian a marcas de lujo — lo que el Sr. Menezes llama una “indulgencia asequible” — los gobiernos ven una oportunidad para hacer dinero. Pero la cerveza, que corre como el agua en México y representa US$24.6 mil millones del total de US$35.7 mil millones del mercado mexicano de bebidas alcohólicas, según Euromonitor International, sigue siendo una fuente mayor de impuestos.
La venta de cerveza añade 30 mil millones de pesos a las arcas del gobierno, comparado con 13 mil millones de pesos por vino y licores, dice el funcionario del gobierno. Según Euromonitor International, el mercado de licores ilícitos cuesta 6.4 mil millones en impuestos perdidos.
Diageo es impertérrito. Dice que tiene pruebas procedentes de Brasil que el sistema ad valorem no funciona. Luchando con una economía en descenso, el gobierno brasileño ha reintroducido el sistema ad valorem, subiendo el impuesto del licor 30 por ciento y el de la cerveza 8 por ciento, dice Diageo.
“En 2004, presentamos al gobierno brasileño un estudio comprensivo que demostraba que reducir los impuestos sobre una botella de vodka lista para beber para competir más eficazmente con la cerveza aumentaría el ingreso total de los impuestos como resultado”, dice Alberto Gavazzi, presidente para Latinoamérica de Diageo.
Diageo le garantizó al gobierno que ganaría por lo menos tanto como bajo el viejo sistema. “Como se predijo, el plan funcionó, y en menos de un año el gobierno estaba cobrando más ingresos”, dice el Sr. Gavazzi, apodándole una situación donde todos ganan: los consumidores, el gobierno y la industria.
“No estamos aquí para luchar contra el gobierno”, dice. “Estamos aquí para apoyarlo”.
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