Investigación de destitución de Trump enturbia la política comercial estadounidense

  • La vulnerabilidad política del presidente de EEUU plantea preguntas sobre negociaciones con China
$!Investigación de destitución de Trump enturbia la política comercial estadounidense
El presidente Donald Trum afronta serios cuestionamientos a su gestión de gobierno.

Esta semana Donald Trump le envió dos saludos a China a través de Twitter mientras el país se preparaba para celebrar el 70 aniversario del establecimiento de la República Popular.

El primer saludo, que envió el lunes, era un mensaje malhumorado y furtivo, en el que afirmó que EEUU estaba “ganando” la guerra comercial y que Beijing no debería haber “roto el acuerdo” que los dos países habían elaborado a principios de este año.

El segundo, que envió el martes, era un mensaje de felicitación más clásico. Hay pocas esperanzas de que haya un gran avance durante la visita de los principales negociadores chinos Washington para una nueva ronda de conversaciones, pocos días antes del 15 de octubre cuando están programados para entrar en vigencia los aranceles más altos a importaciones chinas valoradas en US$250 mil millones. Pero la investigación formal de juicio político al Sr. Trump iniciada por los demócratas en el Congreso, que amenaza su posición política y su control de la presidencia, ha enturbiado aún más la situación y es un nuevo factor a considerar en la política comercial estadounidense.

El drama político del escándalo de Ucrania ya ha tenido un efecto en la agenda comercial del Sr. Trump. Eclipsó la firma de un acuerdo parcial con Japón sobre aranceles agrícolas e industriales, tan esperado por los agricultores estadounidenses que han estado perdiendo participación de mercado a Tokio.

Pero mirando hacia el futuro, podemos preguntar si un presidente estadounidense políticamente vulnerable estará desesperado por lograr acuerdos comerciales y evitar más golpes a las economías de EEUU y del mundo, o si reaccionará de una forma aún más impredecible. Esto se desarrollará en tres áreas en los próximos meses.

1. Pacto comercial del Tratado entre México, EEUU y Canadá (T-MEC)

El representante de comercio de EEUU, Robert Lighthizer, se mostró muy optimista la semana pasada sobre el futuro del acuerdo comercial del Sr. Trump con Canadá y México para renovar el TLCAN, que aún no ha sido ratificado por los demócratas del Congreso.

Los demócratas también han enviado señales positivas, ya que tanto Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, como Richard Neal, presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara, han dicho que las negociaciones continuarían con la Casa Blanca para llegar a un acuerdo final. Pero muchos analistas están bajando las probabilidades de aprobación. Una posible solución podría ser que el Sr. Trump aprobara algunas medidas de control de armas; esto tal vez podría allanar el camino para la firma del T-MEC.

2. Negociaciones comerciales con China

El Sr. Trump ha endurecido su postura, sugiriendo que la administración no está muy interesada en lograr una tregua interina con Beijing, y que prefiere mantenerse firme para lograr un acuerdo integral. Políticamente, un acuerdo a medias con China podría ser problemático para la Casa Blanca, ya que corre el riesgo de que los demócratas lo aprovechen inmediatamente como evidencia de la debilidad del Sr. Trump frente a la investigación de juicio político. El factor principal que impulsaría al Sr. Trump a llegar a un acuerdo temporal con Beijing es una caída en los mercados de valores de EEUU, pero éstos se han recuperado y se han mantenido estables desde los niveles mínimos de agosto.

3. Aranceles de la UE

Bruselas está claramente en la línea de fuego del Sr. Trump con respecto al comercio. La administración Trump no sólo se está preparando para aplicar aranceles a una amplia gama de productos de la Unión Europea (UE) en respuesta a la decisión de la Organización Mundial del Comercio sobre los subsidios de Airbus, sino que podría anunciar aranceles a las importaciones de automóviles a partir de mediados de noviembre.

Suponiendo que las conversaciones con China aún no se hayan resuelto, ¿será demasiado para la economía de EEUU? La posibilidad de un juicio político ha destacado la importancia para el Sr. Trump de evitar una gran recesión mientras se prepara para la elección el próximo año. Mientras el crecimiento siga siendo relativamente fuerte, puede preservar su cortafuegos político de legisladores republicanos y votantes conservadores.

Si bien una actitud más suave con respecto a los aranceles de China tendría un costo político debido al sentimiento de línea dura al respecto en el Congreso, una postura más conciliadora hacia los aliados de EEUU sería ampliamente bienvenida.

Además, con respecto a sus tratos comerciales, el Sr. Trump ha adoptado un enfoque muy diferente hacia la política comercial estadounidense que sus predecesores.

Pero, ¿la sustancia de los acuerdos que está logrando con los socios comerciales de EEUU es realmente tan diferente a la de los acuerdos de libre comercio anteriores de EEUU? Jeffrey Schott, del Instituto Peterson de Economía Internacional, ha diseccionado el mini acuerdo entre EEUU y Japón acordado en la ONU la semana pasada, y señaló que, principalmente, se parece a las disposiciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) que Trump abandonó a principios de 2017.

El T-MEC, por su parte, es muy similar al acuerdo del TLCAN que estaba destinado a reemplazar, con pocas excepciones, incluyendo las reglas de origen automotriz, las restricciones a los paneles de solución de disputas de inversión-Estado y un capítulo actualizado de comercio digital.

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