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Restricciones desaceleran las inversiones transfronterizas de los fondos de jubilaciones en la Alianza del Pacífico

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Restricciones desaceleran las inversiones transfronterizas de los fondos de jubilaciones en la Alianza del Pacífico
Fotografía cedida por la Presidencia de México el viernes 20 de junio de 2014, que muestra a los presidentes Ollanta Humala, Michelle Bachelet, Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos. (EFE/PRESIDENCIA DE MÉXICO)

Varios años después de que México, Chile, Perú y Colombia firmaran un acuerdo comercial histórico que prometía unificar sus mercados financieros, la inversión intraregional de los fondos de jubilaciones es apenas una gota de agua en el Océano Pacífico.

Solamente se ha invertido el 1 por ciento combinado de los US$450 mil millones en activos bajo gestión de los fondos locales de jubilaciones en otros mercados de la Alianza del Pacífico.

“Al comienzo había mucho optimismo”, dice Pablo Berckholtz, director del bufete de mercados de capital Baker & McKenzie en Lima. “Pero hay que cambiar ciertas cosas antes de que veamos un mercado integrado que sirva al propósito para el que fue creado”.

La complicada burocracia y una evidente falta de voluntad política para cambiar las caducas y cerradas regulaciones han impedido el desarrollo.

Andrés Castro, presidente de Sura Asset Management, la mayor gestora de fondos de jubilaciones de la región, predice que durante los siguientes siete a diez años los activos de (en?) la Alianza del Pacífico de la compañía se duplicarán hasta los US$220 mil millones, y el mercado podría llegar al US$1 billón.

Pero añade que aunque la Alianza del Pacífico presenta una importante oportunidad de diversificación para la asignación de los fondos de jubilaciones, “el régimen de inversión debe ser mucho más sofisticado”.

El mercado chileno es por mucho el más avanzado, estimulado por la expansión del sistema privado de jubilaciones en 1980. Pero ha elevado los impuestos sobre la inversión mientras que el fracaso en homogeneizar los procesos y tarifas tributarios ha contribuido al poco alentador crecimiento del mercado mancomunado, el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA).

El índice S&P MILA Pacific Alliance Composite ha caído más del 30 por ciento en un año, y tampoco lo han ayudado la volatilidad de las monedas locales y las crisis económicas en otras regiones del mundo.

Juan Camilo Osorio, vicepresidente de inversión de Sura, dice: “No es que la gente no quiere invertir, sino que existen deficiencias que hay que eliminar, por ejemplo, hay que unificar los procesos tributarios”.

La falta de interés en MILA ha evitado que los mercados peruano y colombiano se vuelvan más líquidos. Esto ha evitado que otros fondos de jubilaciones de la Alianza del Pacífico busquen oportunidades allí. Pero quizás el mayor obstáculo es el enormemente restrictivo régimen de inversiones de México.

Los fondos de jubilaciones en México tienen prohibido invertir más del 20 por ciento de sus carteras internacionalmente, y están restringidos a activos considerados menos riesgosos que sus equivalentes mexicanos. Las reglas les prohíben aprovechar los activos en otros lugares, incluyendo los fondos de capital privado, infraestructura y energía.

Afore Banamex, el fondo de jubilación del banco mexicano, ha asignado todas sus tenencias internacionales a Europa, EEUU y Asia. “Nos gustan los fondos de energía e infraestructura en Perú y Colombia”, dice Luis Sayeg, director general de Afore Banamex, el cual gestiona US$28 mil millones. “Pero las regulaciones locales nos impiden analizar esas oportunidades”.

Una propuesta es clasificar las inversiones en fondos de jubilaciones en los mercados de la alianza como domésticas, eliminando así cualquier relación con las restricciones internacionales.

Otra sugerencia es que las contribuciones a jubilaciones dentro de los países de la Alianza del Pacífico puedan ser transferibles entre ellos. Chile y Perú ya tienen este acuerdo en vigor.

“Abordar este tema sería un gran paso para todo el proyecto de la Alianza del Pacífico”, dice el Sr. Osorio. “Los cuatro países necesitan hablar y anunciar los cambios. Sólo necesitan la voluntad para hacerlo”.

Amy Stillman (c) 2015 The Financial Times Ltd. All rights reserved

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