Rusia llena el vacío en Cuba causado por un embargo estadounidense más severo

  • La renovada calidez entre Moscú y La Habana aún está muy lejos de ser la de la época soviética
$!Rusia llena el vacío en Cuba causado por un embargo estadounidense más severo
Vista del Capitolio en La Habana, capital de Cuba.

La restauración de una réplica casi idéntica del edificio del Capitolio de Washington en el centro de La Habana simbolizó el reciente breve período de distensión con EEUU. Pero los artesanos que estaban decorando su cúpula dorada eran rusos en lugar de estadounidenses, y el invitado de honor en la inauguración vino del Kremlin y no de la Casa Blanca.

La decisión de renovar y de usar una vez más el edificio “Capitolio” como sede del gobierno surgió hace años cuando comenzaron las conversaciones secretas con la administración Obama. Eso señaló la disposición de Raúl Castro, el entonces presidente de Cuba, de superar los momentos más amargos del conflicto con EEUU.

Pero, para cuando se inauguró el edificio restaurado en octubre, el presidente estadounidense, Donald Trump, ya había vuelto a las sanciones más severas en contra de Cuba para tratar de forzar el cambio de régimen, y Rusia, el viejo aliado, se había interpuesto para llenar el vacío.

La nueva calidez entre Moscú y La Habana aún está muy lejos de ser el estrecho abrazo de la época soviética, cuando el Kremlin le proporcionó significativos subsidios a Cuba para apuntalar la economía y trató, en el pico de la Guerra Fría, de colocar misiles nucleares en la isla regida por los comunistas, desencadenando una seria crisis con EEUU.

Los más recientes gestos rusos tienen un alcance más limitado, y están destinados a permitir que el presidente Vladimir Putin cree problemas en el ‘patio trasero’ estadounidense sin incurrir en grandes responsabilidades, han indicado ciertos analistas.

“Rusia ve a Cuba como un lugar útil para mostrar el poderío global a un bajo costo, ya que está a 90 millas de la costa estadounidense y evoca recuerdos de la Guerra Fría”, indicó Bert Hoffman, un experto en Cuba del Instituto Alemán de Estudios Globales y de Área (GIGA, por sus siglas en inglés). “En comparación con otras estrategias, como incorporarse a la guerra siria, los riesgos y los costos son bajos y el efecto publicitario es excelente”.

Miguel Díaz-Canel, el presidente cubano, visitó Moscú en octubre por segunda vez desde su toma de posesión hace 18 meses, y el Sr. Putin le prometió una visita de seguimiento a Cuba en un futuro cercano. Recientemente, uno de los acorazados más avanzados de Rusia hizo una breve aparición, al igual que lo hizo el principal funcionario de seguridad de Moscú, Nikolai Patrushev, quien se reunió con el Sr. Castro, actualmente líder del partido comunista, en octubre.

Los dos países han cooperado mutuamente en la recopilación de información y en materia de seguridad cibernética durante la última década, y Rusia ha proporcionado algunos fondos para mantener el equipo militar de la era soviética, a principios del año pasado emitiendo un crédito adicional de US$43 millones.

El diario del partido comunista “Granma” publicó una historia el mes pasado bajo el titular: “¿Por qué están las relaciones con Rusia en su mejor momento en 20 años?”.

“Cuba y Rusia están actualmente involucrados en un constante proceso de actualización de los lazos económicos bilaterales en áreas como la energía, la metalurgia, los sectores automotriz, ferroviario y de aviación, la agricultura y la industria biofarmacéutica, entre muchas otras”, explicó “Granma”.

Acosados por escaseces de combustible y de otras cosas, los cubanos han acogido el apoyo de Moscú de la misma manera que lo han hecho con otros actores internacionales como China y como la Unión Europea (UE).

“La mayoría de los cubanos no consideran la incrementada presencia de Rusia forzada o unilateral, sino como una ayuda a la economía en este momento tan difícil”, dijo Orlando Matos, de 57 años, quien administra un restaurante de hamburguesas en La Habana.

En una señal de tener el estatus de ‘nación más favorecida’, el pabellón ruso fue el primero en abrir durante la feria anual del comercio internacional de La Habana en noviembre. Moscú está proporcionando cientos de millones de dólares en créditos baratos y en garantías gubernamentales, lo cual le permite a La Habana contratar empresas rusas para mejorar las fábricas de acero de la era soviética y comprar automóviles, camiones, minibuses y aviones, así como locomotoras y repuestos rusos.

El comercio aumentó un 34 por ciento a US$388 millones en 2018, casi todo en exportaciones de Rusia, según Moscú. El pronóstico para el año pasado es de US$500 millones.

Aunque Rusia está emparejándose, otros aliados todavía son más importantes comercialmente. El comercio con China fue de US$2 mil millones en 2018 y con España fue de US$1.3 mil millones, según el gobierno cubano, aunque se reportó poca inversión nueva china.

Es imposible averiguar cuánto dinero ruso está llegando a Cuba, pero una fuente del International Finance Bank dijo que era más que de otros países.

Los dos proyectos más grandes respaldados por el Kremlin son una mejora de US$2 mil millones de los ferrocarriles durante la próxima década, y un plan valorado en más de US$1 mil millones para construir e instalar cuatro generadores de 200 megavatios para 2024, con el primero ya en construcción por parte de la compañía de generación de energía eléctrica rusa Inter RAO.

El gigante energético ruso Rosneft comenzó a enviar combustible a Cuba en 2017, y está trabajando con el monopolio petrolero local para extraer crudo adicional a través de la fracturación hidráulica sin químicos de los campos ya explotados en la costa norte.

Rosneft también lleva a los trabajadores a Cuba para vacaciones que incluyen chequeos médicos.

Cuba reportó que 125,000 turistas rusos habían llegado el año pasado hasta octubre, un aumento de más del 20 por ciento con respecto al año anterior, pero no estaba claro cuántos eran empleados de Rosneft. Rusia será el invitado de honor en la feria de turismo de Cuba en 2020.

“Rusia está buscando una relación más cordial con Cuba que la que tiene China con la isla y está tratando de construir una con menos contenido puramente económico”, señaló Paul Hare, un ex embajador británico en Cuba que da conferencias en la Escuela de Estudios Globales Pardee de la Universidad de Boston.

El Sr. Hare dijo que Rusia consideraba que la rivalidad con China era un problema creciente en el mundo en desarrollo, aunque al mismo tiempo necesitaba obstaculizar las medidas coercitivas estadounidenses en contra de Irán, de Venezuela y de Cuba.

“Si las sanciones estadounidenses tienen éxito en dictar los resultados globales, eso representaría un duro golpe para el orden mundial que Rusia favorece”, agregó el Sr. Hare.

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