Ganancias extraordinarias
Prácticamente todos somos usuarios del petróleo y sus derivados, pues compramos combustible para vehículos y plantas, electricidad generada con fuel oil, lubricantes, fertilizantes, insecticidas, envases, gomas y un sinnúmero de otros artículos.
Pero sólo unos pocos producen petróleo, lo que significa que cuando éste baja de precio, los que celebran son muchos más que los que lo lamentan.
Entre quienes festejan están las líneas aéreas. El combustible es el principal componente de sus costos variables, y la baja en su precio les ha reportado ganancias extraordinarias.
La demanda de asientos y espacios de carga ha subido con la recuperación económica, pero ha sido la reducción de costos el factor más importante de su actual prosperidad, lo que implica que el descenso de los costos no ha sido traspasado a los clientes en forma de menores tarifas.
La IATA, la asociación del transporte aéreo internacional, revisó ayer su pronóstico de las ganancias de las aerolíneas para el 2015, situándolas en US$29,300 millones, un alza del 17% respecto de su estimado anterior y del 79% en relación con el 2014.
Anticipa, además, un porcentaje promedio récord de ocupación del 80.2%.
Pero los promedios ocultan las diferencias individuales. El porcentaje esperado de la ganancia neta de las líneas estadounidenses, 7.5%, excede por mucho al de 2.8% de las de Europa y al de 2.5% de las de Asia, regiones donde el auge de la demanda ha sido menor o la competencia de tarifas es más intensa.
También existe inquietud entre los inversionistas, respecto de las grandes órdenes de nuevas aeronaves que han sido colocadas. Cuando esos aviones sean entregados a las aerolíneas, éstas tendrán que utilizarlos para sacarles provecho, lo que podría incrementar la lucha por el mercado de carga y pasajeros, a menos que en ese lapso la demanda haya subido lo suficiente como para absorber ese aumento en capacidad.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar