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La economía en tiempos de coronavirus: una bola de cristal para predecir el futuro

El FMI reconoce que “el pronóstico de crecimiento mundial está sujeto a una extrema incertidumbre” y que “las secuelas económicas dependen de factores cuyas interacciones son difíciles de predecir”

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La economía en tiempos de coronavirus: una bola de cristal para predecir el futuro
El economista Miguel Ceara Hatton afirma que en la economía “nadie puede predecir el futuro, desafortunadamente”. Y que los resultados de las estimaciones, que califica como “simulaciones”, dependen de los supuestos utilizados. (SHUTTERSTOCK)

Para el 202O, el Fondo Monetario Internacional proyecta un decrecimiento de la economía dominicana en un -1%.

Realiza ese pronóstico en un contexto en el que proyecta que la economía mundial se contrae “bruscamente” en -3%, “mucho peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008–09”.

Días antes, el Banco Mundial estimó ese crecimiento en un cero por ciento para la economía dominicana, en un contexto en el que pronosticó un retroceso económico en América Latina y el Caribe del -4.6 %

Para tenerse una idea sobre el impacto en la economía dominicana, aunque con un pronóstico relativamente mejor que el de entorno regional, solo hay que comparar esas caídas proyectada para el presente año, con el crecimiento económico de 5.1% divulgado por el Banco Central correspondiente al 2019.

De confirmarse en la realidad las proyecciones del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial, se trataría de una caída libre de entre 5 a 6.1 puntos porcentuales de un año otro. Sería como saltar sin paracaídas desde una elevada colina hacia un hondeado valle.

Pero aun esas estimaciones pueden quedarse cortas, o largas, o inexactas, porque puede ser mucho peor, o un poco mejor o... ¿quién sabe?

“ENORME MARGEN DE ERROR”

Así opina el economista Pavel Isa Contreras: “Parece que en el patio tenemos una perspectiva mucho más pesimista que esa”, en referencia a la proyección del FMI.

Agrega: “Yo no creo que en este momento sea posible proyectar con certeza cuál podría ser el crecimiento en este año”.

Y agrega que esas estimaciones “tiene un enorme margen de error”, y que “son demasiadas imprecisas”.

Es una opinión que el mismo FMI parece refrendar, al condicionar los resultados a variables extra económicas, consistentes en la suposición de un cúmulo de hechos que lleva a “que la pandemia se disipa en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención pueden ser replegadas gradualmente”.

Nada en la cita involucra directamente a la economía, sino a la ciencia pura de la salud, a las políticas públicas de los gobiernos y, en concreto, a los servicios de la salud.

Pero de cumplirse el pronóstico del FMI, seria en el 2021 cuando la economía mundial retome el crecimiento con una tasa que proyecta en 5.8% en 2021, “conforme la actividad económica se normalice gracias al apoyo brindado por las políticas”.

EXTREMA INCERTIDUMBRE

En su informe el FMI se refiere a las debilidades de esas proyecciones.

“El pronóstico de crecimiento mundial está sujeto a una extrema incertidumbre. Las secuelas económicas dependen de factores cuyas interacciones son difíciles de predecir”, reconoce.

Las certezas de sus predicciones están atadas a incertezas que el análisis económico por sí solo no puede predecir. Solo la ciencia de la salud y la entereza de las políticas públicas de contención.

Pone como ejemplo “la trayectoria de la pandemia, la intensidad y eficacia de los esfuerzos de contención, el grado de las perturbaciones en la oferta, las repercusiones del endurecimiento drástico de las condiciones en los mercados financieros mundiales, variaciones de los patrones de gasto, cambios de comportamiento (como una renuencia de las personas a visitar centros comerciales y utilizar transporte público), efectos en la confianza y volatilidad de los precios de las materias primas”.

El FMI describe que muchos países se enfrentan a “crisis con múltiples aristas”. Eso incluye un shock sanitario, perturbaciones económicas internas, derrumbe de la demanda externa, cambios de sentido de los flujos de capital y colapso de los precios de las materias primas.

Y que “predominan los riesgos de que los resultados sean peores”.

Pavel Isa Contreras, doctor en economía e investigador de la Universidad Intec, opina que “esas opiniones no son robustas”, y que “no deben ser tomadas muy en serio”.

Se le pregunta: ¿Porqué la dicen con tantos márgenes de error? Y responde: “Creo que están forzados a decir algo, quizás. No sé cuáles son las dinámicas políticas-institucionales, pero la comunidad de análisis económicos en la República Dominicana la percibe con mucho escepticismo”.

UNA CAÍDA MUCHO MAYOR, ¿CUÁNTO? NO SE SABE

Y cree que “la caída va a ser mucho más profunda que lo que están estimando”. Y observa que están estimando una caída en la economía de Estados Unidos de casi 6%, y entonces se pregunta cómo, en ese contexto, la economía dominicana apenas decline su producto interno bruto en solo un 1%.

Califica como osada esas predicciones, “porque los eventos están sucediendo en este momento, y no concluyeron”. Por esa razón aconseja esperar que haya más evidencias y más claridades sobre hasta cuándo se va a extender la paralización de la economía, lo cual depende de la situación sanitaria.

NADIE PUEDE PREDECIR EL FUTURO, DESAFORTUNADAMENTE

Otro reconocido economista dominicano, Miguel Ceara Hatton, profesor de Economía e investigador del Centro de Estudios Económicos y Sociales José Luis Alemán, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, califica como el “número más optimistas” el pronóstico del Banco Mundial sobre el crecimiento de 0% en la economía dominicana, lo que implica que no haya crecimiento, pero que tampoco haya caída del PIB. Realizó esas declaraciones al ser entrevistado este martes en el programa Uno más Uno.

Esos son escenarios que se calculan dependiendo de supuestos como el impacto que tendría la caída del turismo, de en cuánto aumentaría del desempleo, de que pasaría con el sector industrial, entre otros factores.

Informó que ha realizados cálculos sustentados en que el turismo cae en 75% en la economía dominicana, en que las zonas francas se mantienen en un 50% de paralización durante todo el año, y que los resultados han sido que “la caída puede estar entre un 5% a un 7%, y que el desempleo se va a duplicar”.

Pero aclara que “nadie puede predecir el futuro, desafortunadamente”. Y que los resultados de las estimaciones, que califica como “simulaciones”, dependen de los supuestos utilizados.

Pone como ejemplo de que en Estados Unidos ha visto como 15 o 20 simulaciones y proyecciones diferentes, en las que estiman resultados sobre la caída que van desde 3% a 10%.

Sobre las medidas económicas que ha implementado el Gobierno en el contexto de la pandemia, valora que “van en buen sentido, porque lo que hay que hacer es mantener a la gente, y que se te muera”.

El economista considera que este es un momento en que la prioridad es garantizar que las personas no mueran y que puedan sobrepasar la situación de paralización de la actividad económica, creada como resultado de que se ha cortado la demanda,. Esto ha creado un “shock de demanda”, que es consecuencia de la estrategia de combatir el virus.

CAUSA NO ENDÓGENA A LA ECONOMÍA

“No es una situación que se creado de factores económicos y endógenos a la economía. Sino que es “una situación externa cuyo efecto es la paralización del aparato productivo”.

Considera como curioso que la terapia para enfrentar al virus es “la paralización y el aislamiento”, porque hay que “hay que evitar que la gente se nos muera”.

En ese sentido, considera que hay que darle apoyo económico a la población que la necesita para poder sobrepasar ese aislamiento y esta paralización. “Todavía no sabemos cuánto tiempo puede durar”, afirma.

Y de cuánto dure depende la caída del crecimiento económico y la magnitud de la recesión o la depresión económica global, regional y nacional.

Haciendo uso de una inusual sinceridad en el mundo de la economía nacional e internacional, en su rueda de prensa del 27 de marzo del presente año el gobernador del Banco Central de la República Dominicana, Héctor Valdez Albizu, lo explicó de la siguiente manera: “Ningún país emergente y desarrollado en este momento, que está siendo azotado por esta crisis, puede hacer perspectiva o revisión de perspectiva hasta que no haya resuelto el problema que nos agobia”.

Entonces, bienvenidos a la bola de cristal económica de los tiempos del coronavirus.

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