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Monopolio bancario

Cuando una economía crece cerca del 9% anual, las empresas tienen que buscar dinero prestado para poder responder a la demanda por bienes y servicios.

China vive esa situación en estos momentos, pues aunque su crecimiento es menor que hace dos años, fue del 8.4% en el primer trimestre del 2011.

Se reconoce que la economía china ha sido impulsada por sus exportaciones, que han inundado los mercados de todo el mundo. Las compañías exportadoras han contratado a millones de trabajadores y desarrollado ciudades y enclaves productivos, en un proceso que comenzó por la costa y ha ido penetrando progresivamente el interior del país, en busca de mano de obra más barata.

Ese proceso ha hecho subir el nivel de vida de la población, lo que ha permitido que surjan numerosas pequeñas y medianas empresas privadas no exportadoras, que se dedican a producir para la demanda interna. Estas empresas requieren fondos para instalarse y desarrollarse, pero se quejan de que los bancos no les prestan lo que ellas necesitan.

En unas sorpresivas declaraciones la semana pasada, el primer ministro Wen Jiabao les dio la razón.

Wen dijo que los grandes bancos chinos son un "monopolio" que debe ser roto para que el dinero fluya a las empresas privadas. Y añadió que esos bancos ganan dinero "demasiado fácilmente". Se refería a los cuatro grandes bancos estatales, que son el Banco de China, el Banco Industrial y Comercial, el Banco Agrícola de China y el Banco Chino de la Construcción.

El propio gobierno, sin embargo, es en parte responsable de esa situación. Ante la política oficial de restringir el crédito para controlar la inflación, que ha involucrado varios aumentos en el encaje legal, esos bancos racionan los préstamos y favorecen a otras grandes compañías estatales, dejando fuera a las empresas privadas, las cuales tienen que financiarse con prestamistas informales a elevadas tasas de interés.