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Coworkings en RD: de sostén para emprendedores a atractivo para multinacionales

Hay al menos 43 centros de coworking en todo el país

Coworkings en RD: de sostén para emprendedores a atractivo para multinacionales
Dos jóvenes trabajando en el área de lobby y cafetería de Phyex Work. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

 Hace ya seis años que Marielly González Guerrero dejó atrás una oficina de 500 metros cuadrados por dos oficinas privadas de menos de cien en un local de espacios compartidos o, como se le conoce comúnmente en inglés, coworking.

 

La oficina cubre todas las necesidades operativas de su negocio y lo simplifica en una sola factura, la de su renta mensual vía contrato. Así, solo tiene que enfocarse junto a su equipo en la gestión de MGPR, una firma de consultoría en comunicación estratégica.

"La oportunidad de delegar esa partida presupuestaria definitivamente ha sido una ventaja para nosotros, ya que nos libera tiempo y foco estratégico", manifestó González Guerrero, quien es vicepresidenta y socio fundadora de la firma.

Como ella, centenares de ejecutivos de empresas de todos los tamaños están empujando la expansión de estos centros en la República Dominicana, con al menos 43 empresas que operan bajo este modelo, según un levantamiento de Diario Libre.

El segmento, que se desarrolló tímidamente como espacios pensados para emprendedores que buscaban compartir costos, ya está atrayendo a departamentos estratégicos de empresas multinacionales que buscan establecerse en el país con solo un contrato que lo incluya todo.

De la necesidad al negocio

Tras años trabajando de forma remota en distintos países, Karina Chez regresó a la República Dominicana en 2009 para fundar Kaya, una empresa de paneles solares. Ante la incertidumbre del negocio, optó por adaptar un edificio familiar en la avenida 27 de Febrero y compartirlo con otros emprendedores para reducir costos.

"Estábamos haciendo un emprendimiento y no sabíamos si iba a resultar o no; era cuesta arriba firmar un contrato de un año o dos años con una empresa de internet, con empresas de todos los servicios que ya conocemos", explicó. El concepto fue tan exitoso que, seis años después de aquella habilitación en el 2010,  abrieron una segunda sucursal de Chez Space en el Ensanche Paraíso.

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La familia Chez remodeló la casa familiar para poder convertirlo en la sede del coworking, en el Ensanche Paraíso. (DIARIO LIBRE/NEAL CRUZ)

Rudy Ganna comparte una experiencia similar. Dedicado a conceptualizar y posicionar empresas para revenderlas, el ejecutivo –estadounidense pero residente en el país desde hace varios años– detectó que el mercado carecía de ofertas para que emprendedores, nómadas digitales y grandes empresas tercerizaran parte de la operatividad de su negocio para dedicarse a las tareas más neurálgicas. Así, fundó Phyex Work en el 2016.

A medida que ha pasado el tiempo, Ganna ha mejorado los servicios de la compañía tomando de referencia sus propios años de trabajo a la hora de diseñar empresas. "Todas las frustraciones que yo he tenido como emprendedor las he tomado aquí y hemos intentado quitarlas", manifestó.

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Usuarios de Phyex Work trabajando en una de las áreas compartidas. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

Espacios adaptados a cada cliente

Con más de 16 años dedicada a este negocio, Chez define los coworkings como una "mini comunidad" donde los recursos se comparten en sinergia y en armonía. En esto coincide Ganna, quien los ve como ecosistemas que conectan a negocios de uno o varios sectores, incentivando el intercambio de ideas, el trabajo conjunto y la compra y venta de productos entre sí.

Para ello, estos y otros coworkings visitados coinciden en incluir una serie de amenidades y servicios esenciales en este tipo de centros.

Predominan las áreas y lobbys compartidos para usuarios que solo necesitan un cubículo para trabajar, oficinas para las empresas que requieren un espacio más reservado y de mayor recurrencia, salones para reuniones ejecutivas o presentaciones -reservados por hora-, cabinas para llamadas breves y salones para entrenamiento de personal y eventos, así como acceso a cocina o gastrobares, baños y parqueo.

Entre los servicios, destacan el uso del domicilio para la conformación de una empresa, mobiliario, acceso a internet ultrarrápido, electricidad, servicios de impresión, agua y café permanente, valet parking, recepción, limpieza y mantenimiento, entre otros.

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Espacios compartidos en Spirit Coworking. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

Estos espacios son aprovechados por emprendedores y grandes compañías de sectores muy variados como el inmobiliario, turístico, tecnológico, energético, construcción, zonas francas, industrias, alimentos y bebidas, financiero, médico, comercial, entre muchos otros.

Más que muebles y cubículos, están diseñados para crear ambientes cálidos y distintos entre sí, que procuren transmitir dinamismo e incentivar la concentración, pero también la creatividad

"Siempre tuvimos claro el tema de que no se sintiera un lugar frío, que no se sintiera que estábamos en una oficina (tradicional). Que cada salón se sintiera muy familiar y que tuviéramos salitas que promovieran cercanía", manifestó Kheiry González, una de las socio fundadoras de Spirit Coworking.

Más productivo y rentable

¿Por qué trabajar en un espacio compartido? la respuesta, para sus administradores, está en un factor clave: un incremento sustancial en la productividad.

"Cuando tú trabajas en un coworking, tu productividad aumenta significativamente; la mitad de los problemas que te toman tiempo y estrés, y me refiero a tonterías como ´se acabó el café´, ´¿la luz se pagó?´, ´el internet se cayó´, ´la impresora no tiene tinta´, ´no se le pagó al conserje´... y un sinnúmero de situaciones que en un coworking dejan de ser un problema", detalló Vanessa Masalles, socio fundadora de Spirit Coworking.

En una oficina tradicional –en la que los directivos tienen oficinas separadas de las de sus empleados–, la productividad puede disminuir hasta un 30 %, mientras que en un coworking ofrece espacios unificados que incentivan la concentración y la mejora en el desempeño, asegura Ganna.

En su experiencia, Marielly González resaltó que un local tradicional trae consigo compromisos contractuales largos, gastos fijos elevados y una administración constante que no siempre aporta valor estratégico. 

"La transición a un modelo flexible nos permitió reenfocar nuestros recursos financieros y gerenciales hacia nuestra consultoría, nos permitió crecer sin rigidez. Hemos experimentado el modelo, lo hemos validado y hemos evolucionado bajo este esquema", remarcó.

Las tarifas

En cuanto a los precios para trabajar en alguno de estos espacios, existe la modalidad de ir a trabajar ocasionalmente un día sin contrato (daypass, en inglés), que oscila entre los 15 y los 35 dólares, según algunos centros consultados.

Asimismo, hay membresías o planes mensuales que incluyen el uso a áreas comunes, oficinas o salones con tiempo, con hora limitada y bajo reserva. Los precios suelen ser muy variados dependiendo el plan. 

La contratación solo de salones para reuniones puede oscilar entre los 45 hasta los 100 dólares,  y planes especializados para grandes grupos que pueden rondar entre los 350 hasta los 1,200 dólares.

Como usuaria, González Guerrero recomienda los coworkings a personas como consultores, firmas de servicios profesionales, abogados independientes, especialistas, financieros, startups y equipos pequeños en crecimiento. 

Como administradora de uno, Kheiry González aseveró que un emprendedor o ejecutivo necesita un coworking "desde el momento en que está trabajando en una cafetería y tiene que salir huyendo porque están cantando un cumpleaños, o tiene que ir a pedir otro café porque le da vergüenza estar en esa mesa, ocupándola".

Servicios adicionales

Hay coworkings que ofrecen servicios todavía más especializados para sus clientes. Phyex, por ejemplo, incluye también a sus clientes servicios de contabilidad, finanzas, reclutamiento, nómina, tecnología o servicios legales, mientras que Spirit puede gestionar servicios de lavandería, carwash o salón para sus usuarios.

Especialización, el futuro de los coworking en el país

Para ingresar a Spatium, el lobby del Citi Tower de Acrópolis toma registro de cada visitante con su cédula y pase con cámara. Previo a ingresar a cualquiera de las amenidades que aguardan en el octavo piso, los usuarios deben contar con llaves y registro biométrico para el acceso a cualquier oficina, salón de eventos y reuniones.

Este es el protocolo en este centro de origen venezolano que se instaló en la República Dominicana en el 2020, tras pasar de ser un espacio enfocado en los emprendedores a mirar hacia un nicho en crecimiento: el corporativo. 

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Empleados trabajando en una oficina para equipos dentro de las instalaciones de Spatium. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

Ahora, se define como un "servicio llave en mano premium", que busca satisfacer las necesidades del cliente corporativo, ofreciendo seguridad, agilidad y facilidades a directivos de empresas multinacionales que buscan instalar departamentos estratégicos en la República Dominicana, nación valorada por su estabilidad y seguridad jurídica para las inversiones.

La empresa cuenta con más de un centenar de clientes tanto extranjeros como locales, incluyendo multinacionales que cotizan en la bolsa de valores como Starbucks, Siemens, Bayer, Unilever, BASF y Henkel.

El gerente de relaciones públicas de Spatium, Humberto Montiel, explicó que, aunque estas grandes compañías cuentan con los recursos para instalar sus propias sedes en el país, cada vez más las casas matrices tienen como directriz instalar departamentos estratégicos en espacios compartidos.

"Ellos requieren que este equipo de trabajo se dedique al cien por cien al core de su negocio, y no a administrar un espacio que es bastante complejo, con todo el tema de los servicios públicos, sino concentrarse efectivamente en lo que le va a dar producción a esas compañías", manifestó.

Chez Space también está cada vez más alineado con el segmento corporativo, distinto a sus inicios, cuando se concentraran en segmentos "más informales" y "rotativos", como emprendedores, nómadas digitales y consultores. 

Incluso, Karina Chez considera que el centro ha evolucionado de ser un coworking a lo que denomina flex space. "Somos un flex space para el área corporativa, y para multinacionales. Ese es el enfoque de los servicios en los que estamos, mas la visión con la que hemos ido creciendo también", acotó.

Tanto Montiel como Chez coinciden en que la especialización es el siguiente paso del desarrollo de estos centros en el país.

"Yo creo que el coworking en general está creciendo y su futuro está en la segmentación. Al principio todos los coworking cubrían a un mismo público: el joven freelancer de 22 a 25 años que era community manager. Ese era el arquetipo, pero eso ha cambiado (...); eso está ocurriendo en Europa y Estados Unidos y va a ocurrir en Latinoamérica", observó Montiel.

Expansión

Más que crecer, los centros de coworking buscan expandirse para ofrecer a sus clientes la posibilidad de trabajar desde distintas ubicaciones.

Phyex proyecta abrir un segundo centro en Punta Cana a finales de junio y trabaja en soluciones en La Romana, Santiago y Puerto Plata, apoyado en franquicias para acelerar su crecimiento en la capital.Chez Space duplica la capacidad de su sede en la avenida 27 de Febrero, con un nuevo salón para cien personas. Tanto esta empresa como Spatium evalúan abrir sucursales en Santiago y Punta Cana próximamente.Spirit, aunque sin ubicaciones definidas, aspira a seguir creciendo dentro y fuera de Santo Domingo.

TEMAS -

Periodista. Egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con un semestre adicional en Comunicación Escrita cursado en Maryville College, Estados Unidos. Ha escrito sobre economía para los periódicos El Jaya y elDinero. Apasionada por las finanzas, la cultura, la literatura y el bienestar.