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Peggy Sue se puso vieja (I de III)

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Peggy Sue se puso vieja (I de III)
Los consumidores de edad madura y viejos representan un importante mercado para los medios.
Hace unos años Universal Music Group descubrió una brecha en el mercado. ¿Qué tal un CD para gente que creció en los años de 1950 y deseaba revivir la música pop de su juventud? El sello reunió canciones de artistas británicos y estadounidenses, algunos bien conocidos (Buddy Holly, Roy Orbison), otros que ya estaban en el olvido. "Dreamboats and Petticoats" fue publicado para las Navidades del 2007.

Resultó que la brecha contenía una veta de oro. "Dreamboats and Petticoats" ha vendido suficientes copias para ser certificado como un doble platino. Inspiró un musical del West End y tres álbumes más, y se espera otro en noviembre. En total la serie ha vendido 2.3 millones de copias, mayormente en Gran Bretaña, un país donde menos de 120 millones de álbumes fueron intercambiados el año pasado. Y prácticamente todos los que compraron el álbum pagaron más dinero para comprar un disco compacto. "No descargan de Internet y no desean descargar", dice Brian Berg de Universal.

"Ellos" son los consumidores de edad madura y mayores, quienes cada vez más impulsan el mercado de la música. Según BPI, un grupo comercial, en Gran Bretaña la gente de 60 años o más gastó más en el 2009 en discos de música pop de lo que lo hicieron los adolescentes o la gente de 20 años. El disco de mayor venta mundial de Sony Music el año pasado fue "The Gift", por Susan Boyle, una escocesa de 50 años cuyo atractivo en parte se debe a su falta de juventud. Y lo que está sucediendo con la música está también sucediendo en otras formas de entretenimiento.

La ruidosa desorganización de los modelos de negocios de los medios ocasionada por el Internet en la década pasada, ha enturbiado una profunda transformación demográfica. Ya sea que estén comprando música, escuchando la radio, leyendo periódicos o mirando la televisión, los consumidores de los medios están envejeciendo con mucha mayor celeridad que la población en general. Muchas compañías, en lugar de tratar de revertir esta tendencia para atraer gente más joven, están tratando de beneficiarse del encanecimiento de los medios.



En Gran Bretaña la gente de 60 años

o más gastó más en el 2009 en discos de

música pop de lo que lo hicieron los adolescentes

o la gente de 20 años. El disco de mayor venta

mundial de Sony Music el año pasado fue "The Gift",

por Susan Boyle, una escocesa de 50 años cuyo

atractivo en parte se debe a su falta de juventud.

© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com