×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
economia

Piñera alza la bandera

La elección presidencial chilena. Sebastián Piñera, un magnate de aerolíneas, está bien colocado para romper el molde político de su país. Sin embargo, promete menos cambio de lo que parece.

El ambiente del último mitin de la campaña de Sebastián Piñera difícilmente se podría caracterizar como triunfante. La cantidad de gente en la Alameda, la avenida principal del centro de Santiago, la capital chilena, fue pobre a juzgar por los niveles de otros mítines de previos ganadores de elecciones. Grupos de jóvenes -que estaban allí por los grupos musicales más que por la política, según dijeron-- hablaban indiferentemente durante un discurso poco inspirador de Piñera, el candidato presidencial de la oposición conservadora chilena.

Solamente tres días más tarde, el 13 de diciembre, Piñera estaba lleno de júbilo. Con el 44% del voto él ahora entra a una segunda ronda de elecciones el 17 de enero con una ventaja de 14 puntos, que va a ser difícil sobreponer para su rival, Eduardo Frei, un demócrata-cristiano de la coalición gobernante del centro-izquierda, Concertación. Una derrota para Frei, presidente de Chile de 1994 a 2000, daría la vuelta a la estable división política de Chile, con casi el 60% de los votantes respaldando a la centro-izquierda y unos 40% apoyando a la derecha. Esta brecha ha perdurado desde que un referéndum del 1988 puso fin a la dictadura del general Augusto Pinochet. Piñera está confiado en que puede romper este patrón. Él ofrece a los votantes "cambio, futuro y esperanza", mientras, dice, la Concertación, después de 20 años de gobierno, esta "gastada" y ha perdido "su dirección."

Y por primera vez también ha perdido su unidad. Muchos militantes de la Concertación respaldaron a Marco Enríquez-Ominami, un joven y telegénico congresista, quien renunció de la coalición y se postuló como independiente, ganando el 20% de los votos, en protesta por su fracaso en llevar a cabo unas primarias nacionales. Los votantes también demostraron su deseo de una renovación política a través de haber sacado del Congreso a muchos de los incumbentes que estaban sentados allí desde el 1990.

Una "hiperpersonalidad" que pilotea su propio helicóptero, Piñera tiene un doctorado en economía de Harvard y es uno de los hombres de empresa más ricos de Chile (La revista Forbes dice que tiene US$ 1,000 millones). Sus bienes en Chile incluyen un canal de televisión, una gran porción de LAN, la línea aérea nacional, y una parte en Colo Colo, el equipo de fútbol más popular del país. Su tarea ahora es convencer a una mayoría de los votantes chilenos de que pueden confiar en la derecha, muchos de cuyos líderes todavía están asociados con la dictadura.

Él está tratando de hacerlo de dos maneras. Ha desafiado a su socio en la coalición, la ultra-derecha Unión Democrática Independiente (UDI), adoptando algunas posiciones socialmente liberales. Ha respaldado la disponibilidad de la pastilla anticonceptiva de la mañana siguiente, aunque está en contra del aborto (todavía ilegal en Chile). Él sacudió a la UDI con la inclusión de una pareja 'gay' en su propaganda televisiva. Pero en vez de legalizar uniones civiles, ha prometido legislar para crear derechos de herencia y pensiones para parejas no casadas, no importa su orientación sexual.

En segundo lugar, dice que va a retener muchas de las políticas sociales y económicas de la Concertación, pero sería más fuerte con la delincuencia y va a inyectar un nuevo "sentido de urgencia" para impulsar el crecimiento económico. Aún antes de la recesión, de la cual la economía está recuperándose, el crecimiento había caído cerca de 4%, comparado con un 6% en los años 90.

Este compromiso de continuidad refleja las subyacentes realidades de la política chilena. Michelle Bachelet, la presidenta socialista saliente, tiene una tasa de aprobación de 75%. Su gobierno ha expandido la cobertura de salud, cuidado infantil, y pensiones. Pero también ejerció un riguroso plan de ahorro de los ingresos adicionales de las exportaciones del cobre en los últimos años, permitiéndole implementar un gran estímulo económico este año, el cual ayudó frenar una alza en el desempleo.

Eugenio Trioni, un sociólogo que fue funcionario en el primer gobierno de la Concertación, nota que aunque el debate de los años 90 estaba definido por la derecha y "nosotros tuvimos que introducir nuestras ideas subrepticiamente, ahora todo el mundo es un social demócrata." Las encuestas parecen apoyar su posición.

Todo esto quiere decir que la victoria de Piñera no está asegurada. La derecha no ha ganado una elección presidencial en Chile desde el 1958. Tanto él como Frei tienen que pelear por los votos de Enríquez-Ominani, quien dice que va a permanecer neutral. Pero la tarea de Frei durante este mes es la más difícil. Su campaña parecía desanimada. Ha tratado de arroparse en la popularidad de Bachelet, pero ha fracasado. El 14 de diciembre cambió a su equipo de campaña, incorporando a Carolina Tohá, una joven líder socialista que era la vocera de la señora Bachelet. Su mejor esperanza es apelar al rechazo instintivo de muchos de los chilenos más viejos a todo lo asociado con la dictadura, en la esperanza de que la división 60-40 de la izquierda y la derecha una vez más prevalezca.

Quien sea que gane tendrá que trabajar con un Congreso casi igualmente dividido-en ambas cámaras los independientes mantendrán el balance del poder. Aunque una victoria para Piñera marcaría una poderosa ruptura simbólica con los últimos 20 años, su importancia práctica puede ser limitada.

Los votantes también demostraron su deseo

de una renovación política a través de haber sacado

del Congreso a muchos de los incumbentes

que estaban sentados allí desde el 1990.

Una derrota para

Frei, presidente

de Chile de 1994 a 2000,

daría la vuelta a la

estable división política

de Chile, con casi

el 60% de los votantes

respaldando al centro-

izquierda y un 40%

apoyando a la derecha.

© 2009 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com