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Santo sitiado

Microcrédito. Los micro-prestamistas en Bangladesh no pueden ya sentirse seguros ante la desordenada política del país.

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Santo sitiado
Muhammad Yunus, ganador del premio Nobel de la Paz del 2006.
En gran parte del mundo Muhammad Yunus es conocido como el genial pionero del microcrédito y el ganador del premio Nobel de la paz del 2006. Sin embargo en su nativo Bangladesh se está atacando su reputación. Sus seguidores temen que el gobierno le suspenda del Grameen Bank, el micro-prestamista que él fundó, y asuma su administración. A finales de diciembre él tuvo que desmentir los alegatos de algunos funcionarios del gobierno de Bangladesh de que él había renunciado a su posición como director administrador del Grameen.

El detonante inicial del ataque a Yunus fue un documental presentado en la televisión noruega en noviembre, que trajo a colación una vieja controversia sobre el uso de fondos de desarrollo provistos en la década de los años 90 al Grameen por Norad, la agencia noruega de ayuda. Grameen transfirió la propiedad de los fondos noruegos de una entidad del Grameen a otra, por miedo a que su estatus exento de impuestos podría verse afectado. Descontento, el gobierno noruego le solicitó al Grameen Bank, que originalmente recibió los fondos, retener la propiedad. Esto ocurrió en 1998. El gobierno noruego dijo a principios de diciembre que una investigación realizada por Norad no había encontrado pruebas de que su dinero hubiese sido empleado para otros fines para los que fue concedido, o que el Grameen hubiese incurrido en prácticas corruptas.

Pero la divulgación del documental resultó en fuertes ataques a Yunus y al Grameen en Bangladesh. Sheikh Hasina, la primer ministro, acusó a Yunus de hacer "trucos" para evadir impuestos. Ella acusó a los micro-prestamistas de "chupar la sangre de los pobres en nombre de mitigar la pobreza" y de tratar a la gente de Bangladesh como "conejillos de indias". El 24 de diciembre el gobierno anunció que tenía planes para llevar a cabo una "investigación de alto nivel" de las operaciones del Grameen.

Otra línea de fuego surgió el 4 de enero cuando un sitio bangladeshí de noticias en la web publicó que la relación de 20 años del Grameen con una imprenta llamada Packages Corporation, que ha sido propiedad de la familia Yunus desde los años de 1960, tenía grandes conflictos de interés. Grameen asumió la administración de la empresa en el 1990 para utilizarla para sus necesidades de impresión; también le proporcionó a la imprenta préstamos de un fondo del Grameen. El banco reitera que la familia de Yunus, quienes permanecen como dueños, no se han beneficiado financieramente de la relación (entre otras cosas, el acuerdo con el Grameen restringe a los propietarios de recibir beneficios de la imprenta).

Yunus rechaza todas las acusaciones que han hecho contra él pero algunos políticos en Bangladesh se han convertido en poderosos enemigos. Durante un período de un gobierno respaldado por los militares hace unos años él anunció la formación de un partido político, un proyecto que abandonó rápidamente. Algunas personas en Bangladesh consideran que Sheikh Hasina está molesta porque Yunus y el Grameen recibieran el premio Nobel. No está claro qué tan lejos irá el gobierno, que ya ocupa tres puestos en la junta del Grameen Bank. Existe el temor de que si el gobierno logra asumir la dirección del Grameen, podría interesarse en otras entidades exitosas, tales como el BRAC. Los micro-prestamistas en Bangladesh no pueden ya sentirse seguros ante la desordenada política del país.

El detonante inicial del ataque a Yunus fue

un documental presentado en la televisión noruega,

que trajo a colación una vieja controversia sobre el

uso de fondos de desarrollo provistos en la década

de los años 90 al Grameen por Norad, la agencia

noruega de ayuda. Yunus rechaza todas

las acusaciones que han hecho contra él pero

algunos políticos en Bangladesh se han

convertido en poderosos enemigos.

© 2010 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com