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Un compromiso con la eficiencia de los combustibles

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Un compromiso con la eficiencia de los combustibles
AP

Fabricantes de vehículos. Los vehículos más eficientes, ordenados por las nuevas normas CAFE, probablemente costarán hasta $10,000 más, lo que reducirá la demanda y le costará el empleo a cientos de miles de personas.

Durante toda la semana fue difícil llegar a un acuerdo sobre el techo de la deuda en los Estados Unidos, pero el viernes el Presidente Barack Obama logró otro acuerdo útil; anunció un inesperado compromiso sobre nuevos estándares de vehículos que ahorren combustibles que está siendo elogiado tanto por los líderes industriales como por los ecologistas.

La nueva norma de ahorro de combustible, CAFE por sus siglas en inglés, requerirá que para el año 2025 los vehículos de motor promedio vendidos en los Estados Unidos deberán tener un rendimiento de 54.5 millas por galón de combustible (65.4 millas por galón imperial, o 4.3 litros por 100 kilómetros). Eso es casi el doble de lo que era el mandato cuando el actual ocupante de la Casa Blanca asumió el cargo. Para tener una idea del reto que enfrentan los fabricantes de vehículos, compare ese promedio de 54.5 millas por galón con las 38mpg que GM dice que será el rendimiento en las carreteras de su nuevo Chevrolet Malibu ECO. Se queda corto de las 62mpg que los burócratas gubernamentales originalmente esperaban, con fuerte apoyo de los ecologistas y de los que consideraron la dependencia del excesivo consumo de petróleo extranjero de los Estados Unidos como un problema de seguridad nacional. Pero mucho más de lo deseado por la industria automotriz: su poderoso grupo de cabildeo, unos días antes, amenazó con hacer publicidad en los medios audiovisuales en contra de CAFE.

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que ahorraría miles de millones de barriles de petróleo. Pero después de ahí la matemática se torna confusa. En su anuncio del incremento, "el paso más importante que la nación ha tomado para disminuir la dependencia de petróleo extranjero", Obama aseveró que los compradores de vehículos del 2025 ahorrarían cerca de $8,000 en combustibles durante la vida útil del vehículo. Pero un estudio de un Centro para Investigación automotriz establecido en Michigan, dice que los vehículos más eficientes ordenados por las nuevas normas CAFE probablemente costarán hasta $10,000 más, lo que reducirá la demanda y le costará el empleo a cientos de miles de personas.

Otros estudios, incluyendo uno del Boston Consulting Group, dicen que el costo será más alrededor de $2,000 por vehículo: de ser así, el ahorro de combustible más que compensaría este gasto. Otro informe insiste en que al mantener más dinero en el país, en lugar de pagarlo a Arabia Saudita o a Venezuela por su petróleo, los $152 mil millones en poder adquisitivo crearían 700,000 empleos más en los Estados Unidos. Una cosa está clara: se necesitará una gran cantidad de inventos a un paso frenético para cumplir con esta difícil reglamentación. Las más recientes máquinas de inyección directa y las cajas de cambios de 8 velocidades han resultado en mayor rendimiento de lo que los ingenieros podrían haber esperado hace unos pocos años, pero el mango bajito en gran medida ya ha sido arrancado. "No habrá una única solución", advierte Bob Carter, vicepresidente del grupo Toyota, quien dijo que espera ver una mezcla fragmentada avanzada de gasolina, diesel e hidrógeno y tren de potencia electrificado, como el popular modelo Prius de fabricación japonesa.

No está claro si los motoristas estadounidenses tendrán que renunciar a los carros y camionetas grandes que ellos aman a favor de vehículos compactos al estilo europeo: de ser así, un público que ahora en gran mayoría favorece mejoras radicales para economizar combustible, podría rechazar la idea.

Se necesitará una gran cantidad de inventos a un paso frenético para cumplir con esta difícil reglamentación. Las más recientes máquinas de inyección directa y las cajas de cambios de 8 velocidades han resultado en mayor rendimiento de lo que los ingenieros podrían haber esperado hace unos pocos años.

© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com