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Una enfermedad incurable

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Una enfermedad incurable

Libre intercambio. Un nuevo libro explica cómo los cuidados de salud pueden hacerse tanto más caros como más asequibles 

Los gastos en cuidados de salud en los Estados Unidos están aumentando a un ritmo alarmante: en el 1960 eran apenas un poco más de 5% del PIB, en el 2011 son casi 18%. Para el 2105 esta cifra podría llegar a 60%, según William Baumol de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York. ¿Increíble? Es sencillamente el resultado de extrapolar el impacto de un fenómeno por cuya identificación Baumol se ha hecho famoso: "el costo de la enfermedad". Su nuevo libro presenta un diagnóstico matizado, que ofrece una visión de un futuro de alto costo y al mismo tiempo una gran dosis de optimismo. El costo de la enfermedad puede ser incurable, pero se puede superar - si es tratado correctamente.

Para comprender el costo de la enfermedad, empiece con una simple observación: cualquiera que sea la tasa promedio de crecimiento de la productividad, algunas industrias superarán a otras. Veamos la fabricación de vehículos. En el 1913 Ford introdujo las líneas de ensamblaje para mover los carros entre las estaciones de trabajo. Esto le permitió a los trabajadores, y a sus herramientas, permanecer en un lugar, que redujo el tiempo de fabricación de un carro Modelo T de doce horas a menos de dos. En la medida que la producción por trabajador crece en tales sectores "progresivos", las empresas pueden aumentar los salarios.

Sin embargo, en algunos sectores de la economía esas ganancias en la productividad son mucho más difíciles de lograr - si no imposible. El tocar un cuarteto de Mozart toma tanto tiempo en el 2012 como lo hacía a finales del siglo XVIII. Baumol denomina a las industrias en las cuales el crecimiento de la productividad es bajo o inexistente como "estancadas".

Los empleadores en esos sectores enfrentan un problema: ellos también necesitan aumentar los salarios para no perder a los trabajadores. El resultado es que, a pesar de que la producción por trabajador aumenta lentamente o no aumenta, los salarios aumentan tan rápido como lo hacen en el resto de la economía. En la medida que los costos de producción de los sectores estancados aumentan, las empresas se ven obligadas a subir los precios. Estos aumentos ocurren con mayor rapidez que en los sectores donde la productividad mejora, y más rápido que la inflación (que mezcla todos los precios de la economía). De manera que los precios de los sectores estancados deben subir en términos reales. Por consiguiente "el costo de la enfermedad".

La enfermedad es más virulenta en las industrias donde la estandarización y la automatización son difíciles. Los mejores ejemplos son bienes hechos a la medida para satisfacer demandas específicas de los clientes, tales como los trajes y cortes de pelo. Pero Baumol se concentra en las industrias en las cuales el costo de la enfermedad es endémico debido a que la interacción humana es importante, como son los cuidados de salud, la educación y las artes escénicas. Debido a que lo que hace estos productos valiosos es en gran medida el insumo humano, el recortar el personal sería contraproducente.

Los datos históricos confirman que el costo de la enfermedad es real. Desde los años de 1980 el precio de la educación universitaria en los Estados Unidos ha aumentado en 440% y el costo de cuidados médicos en 250%. Para la economía como un todo, el precio promedio y los aumentos de salarios fueron solo 110% y 150% respectivamente (ver el gráfico de la izquierda). La teoría de Baumol hace unas escalofriantes extrapolaciones. El gasto en cuidados de salud en los Estados Unidos como participación del PIB, por ejemplo, está aumentando en cerca de 1.4% al año. Si continúa expandiéndose a este ritmo durante un siglo, subiría a la llamativa cifra de 60% en el 2105.

Aun cuando los Estados Unidos lideran el grupo en inflación médica, no es el único país que está infectado. En Japón el gasto en cuidados de salud por persona creció en 5.7% al año en términos reales entre 1960 y el 2006; en Gran Bretaña aumentó en 3.5% al año durante el mismo período. Aplicando la lógica de Baumol, el gasto en cuidados de salud en ambos países podría, si no se hace algo al respecto, aumentar de cerca del 10% del PIB a más de 50% en los próximos cien años.

Afortunadamente, abundan las posibilidades para mitigar el impacto del costo de la enfermedad. La reducción del despilfarro en los cuidados de salud puede reducir el nivel de gastos. Aun cuando esto no es la cura, significa que los costos crecen de una base inferior cuando la enfermedad inevitablemente se afianza. Y la innovación significará que actividades dentro del sector estancado, como el correo entregado a mano, pueda ser sustituido por alternativas donde el mejoramiento de la productividad es más probable, como el uso del correo electrónico.

El aumento de los costos también estimulará a pensar si el toque personal y hecho a la medida es realmente necesario. Si no, el aumento de la productividad será más fácil de encontrar. En algunas áreas de la medicina las computadoras hacen ahora un mejor diagnóstico que los humanos. En educación las conferencias pueden ser grabadas, lo que permite que académicos brillantes puedan enseñar a millones. En las artes escénicas presentaciones de ópera son transmitidas a audiencias en todo el mundo.

Una tajada más grande de una torta mucho más grande

Pero todavía persiste un sinnúmero de servicios dentro de la medicina, la educación y las artes que son resistentes al crecimiento de la productividad. Para estos, Baumol ofrece su predicción más fascinante: a pesar de que sus costos crecerán alarmantemente, serán asequibles.

En cierto modo, la enfermedad produce su propia cura. Si la economía estadounidense crece en 2% por año (su ritmo a largo plazo) será ocho veces más grande en 100 años. Además, bienes y servicios de los sectores innovadores serán mucho más baratos. En 1908 el estadounidense promedio tenía que trabajar alrededor de 4,700 horas para ganar lo suficiente para comprar un Ford Modelo T. Un siglo más tarde, un carro típico se puede obtener por solo 1,365 horas de trabajo. Esto significa que, aun si los cuidados de salud se tragan el 60% de la torta, todavía quedaría mucho para gastar en todo lo demás (ver el gráfico de la derecha).

Argumenta Baumol que el problema real no es el costo de la enfermedad, sino las reacciones instintivas a este. La respuesta más probable a los presupuestos en espiral para la medicina y la educación pública es traspasar su provisión al sector privado. Pero eso no curará la enfermedad subyacente. El alto costo podría conducir a un racionamiento excesivo, desacelerando el desarrollo a largo plazo.

Si esto ocurre, esa reacción se basa en una premisa equivocada: que los costos crecientes de los sectores estancados hacen a las personas más pobres. De hecho, el poder adquisitivo está creciendo mucho más rápido que el costo de la medicina, la educación y las artes. La bola de cristal de Baumol dice que en 100 años una presentación personal de un cuarteto de Mozart será mucho más cara, pero la gente podrá pagarla.

1 "The Cost Disease: Why Computers Get Cheaper and Health Care Doesn't", by William Baumol, 2012

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com