Whole Foods modifica norma sobre uso del español
Empleados que no entiendan inglés podrán pedir a un gerente ayuda para traducir
ALBUQUERQUE, Nuevo México.- Enfrentada a amenazas de un boicot nacional de grupos hispanos y numerosas peticiones en internet, la cadena de supermercados de alimentos orgánicos Whole Foods anunció que ha modificado sus normas sobre el uso del español en el lugar de trabajo después de la suspensión de dos empleados en Albuquerque.
Walter Robb, codirector general de Whole Foods Market Inc., dijo en un blog que el reciente "desafortunado incidente" en Albuquerque permitió que la compañía, con sede en Austin, Texas, modificara una norma que "no refleja y que no se adecua al espíritu de esta compañía".
"Primero, nos disculpamos sinceramente de que una parte de nuestro manual sobre la interacción de los empleados no estaba redactado con claridad, y por cualquier malentendido o afrenta que haya creado", escribió Robb. "La intención era alentar la inclusión, no la exclusión".
Las suspensiones y las noticias sobre la norma provocaron rechazo y amenazas de boicot de grupos como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés) de Nuevo México.
Susana Martínez, gobernadora de Nuevo México, republicana y la única hispana al frente de un estado, presionó a la empresa para modificar sus normas sobre el uso del español en estados como Nuevo México, donde se habla mucho español desde hace muchos años.
Robb dijo que los empleados "fueron suspendidos por un día con paga por su comportamiento en el centro de trabajo, no por hablar español".
Según las normas dadas a conocer a finales de la semana pasada, a los empleados que hablen inglés y necesitan comunicarse en ese idioma con un cliente se les pide que "por favor hablen con ellos en inglés, a menos que el cliente solicite hablar en otro idioma".
La norma también pide a los empleados "ser sensibles a otros que deseen participar en la conversación o hacerle una pregunta. De ser necesario, se debe hablar un idioma común para ser inclusivos y respetuosos" cuando se habla otro idioma en el centro de trabajo.
A los empleados que no entienden inglés se les pide que le avisen a un gerente para que los ayude a traducir, indica la nueva norma.
Walter dijo que la compañía ha enviado las normas original y modificada al capítulo de LULAC en Nuevo México y a la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) para que le den su opinión. Walter agregó que Whole Foods continua "dialogando con estas organizaciones".
Ralph Arellanes, director estatal de LULAC en Nuevo México, dijo que la nueva norma es un "paso en la dirección correcta" y que esperaba hablar más con ejecutivos de la empresa durante una reunión programada para el próximo mes.
"Por lo general, cuando algo como esto se descubre hay otros temas que necesitan ser resueltos, como el origen de los empleados y la estructura gerencial", dijo Arellanes. "Nuevo México no es un país extranjero, pero (los hispanos) tienen una historia aquí que se remonta a 400 años".
Walter Robb, codirector general de Whole Foods Market Inc., dijo en un blog que el reciente "desafortunado incidente" en Albuquerque permitió que la compañía, con sede en Austin, Texas, modificara una norma que "no refleja y que no se adecua al espíritu de esta compañía".
"Primero, nos disculpamos sinceramente de que una parte de nuestro manual sobre la interacción de los empleados no estaba redactado con claridad, y por cualquier malentendido o afrenta que haya creado", escribió Robb. "La intención era alentar la inclusión, no la exclusión".
Las suspensiones y las noticias sobre la norma provocaron rechazo y amenazas de boicot de grupos como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés) de Nuevo México.
Susana Martínez, gobernadora de Nuevo México, republicana y la única hispana al frente de un estado, presionó a la empresa para modificar sus normas sobre el uso del español en estados como Nuevo México, donde se habla mucho español desde hace muchos años.
Robb dijo que los empleados "fueron suspendidos por un día con paga por su comportamiento en el centro de trabajo, no por hablar español".
Según las normas dadas a conocer a finales de la semana pasada, a los empleados que hablen inglés y necesitan comunicarse en ese idioma con un cliente se les pide que "por favor hablen con ellos en inglés, a menos que el cliente solicite hablar en otro idioma".
La norma también pide a los empleados "ser sensibles a otros que deseen participar en la conversación o hacerle una pregunta. De ser necesario, se debe hablar un idioma común para ser inclusivos y respetuosos" cuando se habla otro idioma en el centro de trabajo.
A los empleados que no entienden inglés se les pide que le avisen a un gerente para que los ayude a traducir, indica la nueva norma.
Walter dijo que la compañía ha enviado las normas original y modificada al capítulo de LULAC en Nuevo México y a la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) para que le den su opinión. Walter agregó que Whole Foods continua "dialogando con estas organizaciones".
Ralph Arellanes, director estatal de LULAC en Nuevo México, dijo que la nueva norma es un "paso en la dirección correcta" y que esperaba hablar más con ejecutivos de la empresa durante una reunión programada para el próximo mes.
"Por lo general, cuando algo como esto se descubre hay otros temas que necesitan ser resueltos, como el origen de los empleados y la estructura gerencial", dijo Arellanes. "Nuevo México no es un país extranjero, pero (los hispanos) tienen una historia aquí que se remonta a 400 años".
Diario Libre
Diario Libre