“Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”

SANTO DOMINGO. El folclor y la cultura nacional están de luto. Perdieron a uno de sus protagonistas más pintorescos. Por 50 años el personaje de Robalagallina estuvo acompañando al chef y gestor cultural Raudy Torres hasta su último suspiro. Este año cumpliría 65 años, pero los problemas de diabetes, el corazón e insuficiencia renal se lo impidieron. Sus amigos, familiares y el ámbito cultural, social y político nacional han dejado sentir sus condolencias por el santiaguero tras su deceso pasadas las 8:00 de la noche del 2 de abril en la Plaza de la Salud.

Para el folclorista Rafael Almánzar, Raudy Torres creó la ruptura del personaje tradicional del Robalagallina y lo sobredimensionó dándole otra vistosidad. “Renació la figura con otras características. Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”, refirió el director ejecutivo de Casa de Arte.

Pérdida irreparable

El sociólogo Dagoberto Tejeda está profundamente apenado por su partida: “Es una pérdida para los que amamos el carnaval y este país”, dice. El culturólogo describió a Raudy Torres como un personaje único: “Mientras exista carnaval existirá Robalagallina y existirá Raudy Torres. Al morir, nació y se eternizó”.

Íntima amistad

Con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, el carnavalero Víctor Erarte habló de su amigo a quien acompañó en sus momentos finales. Erarte es el artista detrás de los trajes que usó el maestro en los últimos 15 años. Este confirmó a Diario Libre que le confeccionó alrededor de 100 atuendos de Robalagallina. “Éramos uña y carne. A él le gustaban las cosas muy bien hechas. Para los trajes no le gustaban las sorpresas, pero yo siempre lo sorprendía”, afirmó.

El productor Guillermo Cordero conocía a la familia de Torres y confirmó a este diario que la primera vez que Raudy se puso un traje de Robalagallina de manera pública fue en la apertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Santiago en 1986.

Por eso lo considera como “un emblema del carnaval”. “Él llevó ese personaje a la fantasía, lo refinó y lo convirtió en un símbolo”, resaltó el productor artístico.

Últimas palabras

Su amigo Víctor Erarte lo acompañó hasta su suspiro final. “Hasta el último momento estuvo consciente, apegado a Dios. Sus últimas palabras fueron: “Yo voy a hacer lo que Dios quiera que yo haga”, recordó nostálgico.

A través de una carta dirigida al sobrino de Raudy, Ángel Torres, el presidente Danilo Medina lamentó su fallecimiento. Medina expresó que “Raudy Torres se convirtió en el más famoso Robalagallina del país. Folclorista nato y chef de grandes aptitudes, su ausencia se hará sentir porque Raudy fue y será un personaje inolvidable”.

El ministro de cultura, Pedro Vergés, destacó que el paso de Torres por la vida fue un ejemplo de cómo la cultura une a la gente, pues él era un ente de unión y representó la identidad de la cultura regional. Mientras que el alcalde de Santiago, Abel Martínez, manifestó que Raudy Torres se convirtió en la bujía inspiradora de las fiestas tradicionales. “Perdemos a un hombre entregado a la alegría del pueblo, que estuvo activo hasta el más reciente montaje carnavalesco”, sostuvo Martínez.

Raudy Torres por quienes lo conocieron
Dagoberto Tejeda

Dagoberto Tejeda, director de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) tiene varias experiencias junto a Raudy Torres. Tenían décadas conociéndose por pertenecer al área cultural. “Raudy Torres le dio particularidad a un personaje nacional como el ‘Robalagallina’ sin que perdiera sus elementos de identidad como el abultamiento de los glúteos y el abultamiento de los senos. Él le dio su propia caracterización. Su transformación fue fascinante y agradable”, manifiesta.

Indica que trabajaron juntos a nivel nacional e internacional, principalmente en el Festival de la Cultura Caribeña en Santiago de Cuba cuando fue dedicado a República Dominicana. Así como en diversos carnavales de la nación.

Su trascendencia llegó a tierras extranjeras. Tejeda afirma que en el aeropuerto Charles de Gaulle de París hay una fotografía de Raudy Torres, “el único dominicano que aparece en una fotografía de ese concurrido aeropuerto”, dijo.

“Hay varios ‘Robalagallina’ memorables como “Pipí” del Carnaval de Santo Domingo; en Baní tenemos otra figura en la dimensión de lo que significa en la religiosidad popular; en Montecristi tuvimos otro fuera de lo común. En fin, en todo el país hay toda una dimensión de este personaje satírico (textos históricos atribuyen el origen del disfraz a lo que era una sentencia pública en el siglo XVII. Aquel que fuera sorprendido robando gallinas, se le untaría brea y se le pasearía por el pueblo cubierto de plumas de gallina) pero la particularidad de Raudy se mostró en los elementos de fantasía”, cuenta Tejeda.

Agrega que desde pequeño tenía una pasión por el carnaval. “Él se realizaba y se sentía con orgullo. Comenzó en los barrios, luego él recrea el personaje; hace que no sea del montón y le impregna su identidad”.

Torres fue Rey Nacional del Carnaval e incluso, de acuerdo con Dagoberto Tejeda, se graduó de abogado.

Como chef, el sociólogo afirma que en su casa había comida para todo el que llegaba y que personas importantes de Santiago cuando viajaban a Europa y quedaban enamorados de un plato, le traían la idea para replicarlo con su toque gourmet.

“Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”
Víctor Erarte

El diseñador de trajes de carnaval y amigo íntimo de Raudy Torres, Víctor Erarte, tiene una emotiva anécdota del reconocido chef y gestor cultural: “En el reciente Carnaval de Santiago, hubo un domingo en que el clima estaba muy mal y tras el paso de su enfermedad los médicos le recomendaron cuidarse de la lluvia y del mal tiempo. Pero él era demasiado comprometido y de los cuatro domingos solo pudo desfilar en dos. Estaba muy triste”.

Para él, su grandeza estuvo en vivirse cada aplauso, cada gesto y sonrisa de la gente en los desfiles. Las madres de ambos tuvieron una amistad muy sólida en la ciudad de Santiago. “Me siento en paz y tranquilo por lo que pude hacer por Raudy Torres”, dice.

Los trajes confeccionados para Raudy Torres pasan de 100. Víctor Erarte tiene planes de exponerlos en un museo: “Aunque sea en un maniquí, la presencia y el espíritu de Raudy estará en los trajes. No podré desprenderme de ese amigo. Ese personaje lo acompañó por 50 años”, concluye.

“Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”
Guillermo Cordero

“Fue motivo de orgullo ver como Raudy creció”, sostiene el destacado productor Guillermo Cordero. De acuerdo con Cordero, luego de presentarse en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1986, Raudy Torres retoma esa experiencia y sale a las calles vestido de su eterno personaje.

Hoy en día los desfiles llevan muchas réplicas de ese estilo que él popularizó. “El carnaval de Santiago tomó un matiz diferente con la forma en que llevaba el traje junto a su sonrisa”, resalta Guillermo Cordero.

Y de su arte culinario, el experimentado de la dirección artística dice: “Nadie hacía el soufflé de espinaca como él”.

“Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”
En la televisión

Raudy Torres siempre tuvo tiempo para dedicarle a la televisión. Producía un programa sobre cocina en un canal local, era invitado a programas de televisión y a segmentos de cocina de otros experimentados chefs y ejerció de jurado en algunos concursos.

El último donde se le vio fue en “Rica Herencia Gastronómica Dominicana Nueva Generación”, el cual fue transmitido en 2017.

El folclorista estuvo junto a los chefs Ciro Casola y Eugenia Rojo. El reality show buscaba a un ganador entre niños y niñas de 5 a 15 años de República Dominicana y Nueva York con una receta heredada de generación en generación y que destaque las cualidades de la gastronomía nacional.

“Él se adueñó del gran escenario, que es la calle”
Un consagrado chef nacional

Sus amigos concuerdan en que amaba compartir. En su casa cocinaba hasta para 15 personas. Fue creador de los más importantes banquetes de las altas esferas, pero también el pueblo tuvo la dicha de degustar platos de sus manos. Formado en gastronomía en París en los 70, actualmente se exhibe una fotografía suya en el aeropuerto Charles de Gaulle en París.

20180403 https://www.diariolibre.com

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