Una nueva definición de la belleza: Soy niña, soy importante

$!Una nueva definición de la belleza: Soy niña, soy importante

Cuando nos ponemos a pensar en las mujeres quienes ocupan las portadas de revistas, los papeles protagónicos en películas y telenovelas, las coronas en concursos de bellezas, y otros espacios en los medios, la realidad es que casi siempre encontraremos mujeres dentro del estándar de belleza establecido. Rara vez se aprecia la hermosa diversidad que existe dentro de nuestras comunidades, creando un increíble conflicto de identidad en nuestras niñas.

El campamento de Soy Niña Soy Importante que se lleva a cabo en el pueblo de Miches por la Fundación Tropicalia junto a Miss Rizos esta redefiniendo este estándar de belleza y empoderando las niñas a amarse tal y cómo son.

Cuando me reuní por primera vez con la coordinadora del campamento Kathy Duran, nos fuimos en sentimiento como le dicen aquí y hasta lagrimas hubieron. Nuestro amor por el desarrollo comunitario y por el cambio social nos unió inmediatamente y desde ese momento supe que esta oportunidad nos cambiaría la vida. Aunque había hecho varios talleres para niñas anteriormente en Cabarete, Guachupita, San Cristobal, y otras ciudades, quise realmente aprovechar al máximo esta oportunidad de impactar a más de 250 niñas en una comunidad tan pequeña como la de Miches. No puedo negar que cuando me entere de la cantidad de niñas que entrenaríamos, me emocioné al pensar en cómo estas niñas se convertirían en portavoces de nuestros mensajes de auto-amor, identidad, belleza y empoderamiento.

Una nueva definición de la belleza: Soy niña, soy importante

Busqué el apoyo de la muralista profesional Xaivier Ringer quien colaboró en la revisión e implementación de nuestro taller para se adaptara mejor a las nuevas necesidades identificadas en este grupo. Nuestra primera experiencia en julio del 2015 nos marcó. Estábamos conscientes de los desafíos que encontraríamos porque ambas trabajamos con jóvenes de alto riesgo en el país, pero nunca imaginamos que encontraríamos a una comunidad tan ciega ante su identidad, su color de piel, la textura de su cabello y su belleza.

Muchas de las niñas nos expresaron que no se sentían bellas porque simplemente no encajaban con las imágenes de belleza que las rodeaban. Otras se consideraban bellas porque cuando se veían al espejo veían a otra persona y no a ellas mismas.

Durante nuestra primera actividad pusimos a las niñas a dibujar a la mujer dominicana más bella y “perfecta” y los resultados fueron muy asombrosos y tristes. Un 85% de más de 250 niñas dibujaron a una mujer con el cabello rubio y lacio, ojos claros, y piel clara, algo que lamentablemente no nos sorprendió. Ellas en su mayoría eran niñas de piel, cabello, y ojos oscuros. Lo que si no pudimos creer fue cómo en una de la aulas un grupo de niñas estaban convencidas que cuando veían su reflexión en el espejo, ellas veían sus ojos azules. Esto nunca nos había pasado. Tuvimos que llamar a Kathy para que nos ayudará a navegara esta situación de convencer a un grupo de niñas que sus ojos no son azules, pero que son marrones e igual de bellos.

Pudimos contar con el apoyo de dos jovencitas que ya habían pasado por el campamento y nos sirvieron de ayudantes. Lo que no imaginábamos es que encontraríamos las jóvenes más empoderadas no de Miches, sino de todo el país. En ellas vimos el futuro y vimos una infinita cantidad de esperanza. Estas chicas hablaban sobre el porque amaban su cabello y cómo esto las hacía sentir.

Nuestro taller sólo duró una hora y media pero el impacto que se vio en el transcurso de la semana fue increíble. Cuando partimos el martes en la mañana llegamos a Santo Domingo y encontramos mensajes de las maestras quienes nos mandaban fotos y vídeos de las niñas con sus pajones al aire y voceando “yo amo mi pajón” por los pasillos de las escuelas. Lo mejor de trabajar con la estructura que brinda Soy Niña Soy Importante, es que una tiene a un equipo completo de personas quienes ayudan a reforzar los mensajes que les enseñamos durante toda la semana del campamento.

Cuando regresaba durante el último día de campamento, 4 días después de nuestro taller, las niñas recordaban todo lo que le enseñamos desde cómo cuidar sus rizos hasta la idea de que no existe cabello ni malo ni bueno porque no le hace nada a nadie. La satisfacción más grande no fue escucharlas repetir todo lo que aprendieron, sino escuchar las historias de cuando fueron a casa y le dijeron al tío o a la prima que no le pueden llamar malo a su cabello o cuando le ensañaron a sus madres los beneficios de los aceites naturales que formulamos juntas en el campamento.

Este año no sólo regresaremos, pero lo mejor de todo es que estaremos con cada grupo un día completo. Nos dimos cuenta que una hora y media no era suficiente y necesitaríamos más tiempo. Para participar cómo voluntaria o aprender cómo pueden involucrarse en este increíble campamento pueden visitarlos aquí.

20160506 http://www.diariolibre.com

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