Comprometerse con la esperanza

Soy un soldado de la esperanza y la defiendo con todas mis fuerzas
$!Comprometerse con la esperanza
Cuando comencé a escribir estas columnas decidí evitar las malas noticias a toda costa y mostrar el lado amable y hermoso de la vida.

Hace más de quince años que escribo cada dos semanas un artículo para Estilos. Confieso que no siempre ha sido fácil, trato en cada uno de ellos de sembrar un poco de esperanza, dibujar una sonrisa o provocar una reflexión. No sé si lo logro, pero esa es mi intención. Estoy cansado de tantas malas noticias y cuando comencé a escribir decidí evitarlas a toda costa y mostrar el lado amable y hermoso de la vida. No todo es oscuridad, me digo diariamente, y si puedo ayudar a otros a que esbocen una sonrisa habré cumplido mi misión.

Monseñor Arnaiz, gran amigo y extraordinario ser humano, cada vez que nos encontrábamos me decía: “déjalo todo menos tus columnas de los sábados” y agregaba: “ tienes el don de la alegría y de eso carece el mundo en que vivimos”. No sé si lo decía para animarme, pero me lo tomé muy en serio y, cuando he tenido deseos de abandonar mi escritura, escucho su voz en mi interior y le pido, como hoy, que me dé inspiración para no fallar. El mundo en que vivo no me gusta cómo va, hay días que me asusto y otros en que me siento perdido.

Alguien me comentó que esa preocupación era de un hombre viejo derrotado por la modernidad, no lo creo, pero respeto su opinión.

Estamos viviendo tiempos difíciles y duros, ya con esta pandemia constatamos la fragilidad de la humanidad y lo fugaz que es la existencia. El tiempo se nos esfuma y las cosas buenas y malas pasan y dejan sus huellas. Soy un soldado de la esperanza, la defiendo con todas mis fuerzas, he llegado a decir en alguna de mis presentaciones que aquel que no crea en Dios se lo invente, que lo pida prestado, porque no hay manera de entender lo que vivimos sin esa luz al final del camino. La vida es un préstamo que nos ha dado el creador y tenemos, eso creo, que devolverla enriquecida.

El mundo será mejor si yo soy mejor. Las grandes transformaciones comienzan en casa, en mi trabajo, en mi entorno familiar. Creo en los milagros que hacen la constancia y el trabajo, la disciplina y la entrega, el amor y el perdón. Hace tiempo descubrí que la felicidad no estaba ni en los demás ni en las cosas que me rodeaban, ni siquiera en el dinero, eso que llaman felicidad está dentro de cada uno y somos responsables de buscarla y contagiar a quienes nos rodeen de ella para construir un mundo más vivible y placentero.

Cada ser humano, por mas errores que haya cometido, siempre tiene la oportunidad de reinventarse y convertirse en el hombre o la mujer que sueña. Cada mañana es una nueva oportunidad para vivir, para soñar, para amar, para hacer de tu vida lo que quieras. Una vez más intento repetir lo que vengo contando por tantos años, la vida es una oportunidad para construir un mundo mejor, es solo cuestión de comprometerse a hacerlo.

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