“¿Cómo podemos mejorar el reflujo gastroesofágico?”

$!“¿Cómo podemos mejorar el reflujo gastroesofágico?”

Los molestos síntomas relacionados, como dolor de pecho quemante, regurgitación de comida, tos o el desarrollo de inflamación que pueda desencadenar en problemas para tragar, tienen como principal recomendación que se realicen cambios en el estilo de vida.

La utilización de medicamentos forma parte de las estrategias de control de los síntomas, pero es conocida su relación, en el uso crónico, con la disminución en la absorción de calcio, y por tanto, fracturas óseas principalmente en cadera.

Entendiendo la importancia del abordaje dietético para reducir los síntomas, mencionemos cuales puntos son relevantes como parte de la estrategia de manejo:

1. Control de peso. Es importante que se entienda la relación entre sobrepeso y reflujo. Se sugiere que se ejercerá menor presión a nivel del esfínter esofágico inferior (esa “válvula” que conecta el esófago con el estómago), así como, inclinarse a una alimentación saludable que incluya menos grasas y azúcares permite un vaciamiento más rápido de estómago a intestino evitando que los alimentos puedan producir los síntomas del reflujo.

2. Reducir el consumo de alimentos específicos. En este punto incluimos al café, el alcohol, chocolate, comidas picantes y bebidas carbonatadas (con gas). El consumo de estos alimentos reduce el tono del esfínter esofágico, aumentan la distención gástrica y/o irritan la mucosa del estómago.

3. Aporte equilibrado de grasas. Las grasas (presente en las carnes, lácteos, embutidos, frituras) reducen también el tono muscular del esfínter y el vaciamiento del estómago, y predisponen al reflujo. Atención dietas altas en grasas (ej. keto, atkins, etc.)

4. Buscar la mejor versión del carbohidrato. Los carbohidratos refinados (pan blanco, arroz, pastas, galletas) también afectan el tono muscular del esfínter, por lo que se recomienda aumentar el aporte de fibra, buscando cereales integrales, consumiendo frutas y verduras diariamente.

5. Ajustar las porciones. Evitar grandes cantidades para disminuir la distención del estómago y por tanto la mayor tendencia al reflujo.

También, se recomienda evitar el consumo de alimentos al menos hasta dos o tres horas antes de acostarse para dar oportunidad al vaciamiento gástrico.

Actualmente no contamos con una dieta específica para resolver el reflujo, sino con pautas que deben adaptarse de forma sostenida para minimizar los síntomas y su consecuente impacto negativo en la mucosa del esófago.

Por esto, considerar las preferencias del paciente resulta de gran importancia para el apego a las recomendaciones.

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