Deje de hacer la típica dieta

Ni meriendas, ni lechugas, ni horarios predispuestos
$!Deje de hacer la típica dieta

La información sobre los distintos tipos de patrones dietéticos está disponible para nuestra selección, pero también, contamos con una larga lista de dietas variadas que prometen resultados a corto o largo plazo. No vamos a revisar las tendencias dietéticas de corto plazo que surgen de forma cíclica y que no generan un impacto en nuestra calidad de vida. La idea que proponemos plantear en este artículo, es evidenciar cuáles son esas conductas repetitivas de múltiples patrones dietéticos que debemos empezar a modificar de acuerdo a nuestra preferencia.

1. No necesitas hacer 5 o 6 comidas. Podemos manejar el control de peso realizando 2 o 3 comidas al día, siempre y cuando, la selección de ellas sea adecuada en cuanto al aporte calórico y calidad nutricional (aporte de nutrientes a través de frutas, verduras, granos). No es cierto que las meriendas ‘aceleran’ tu metabolismo o que son esenciales para una dieta saludable (Potter, 2018; Njike, 2016). La estrategia de dividir las comidas en varias porciones en el día intenta controlar tu apetito y esto lo puedes lograr considerando otros detalles no relacionados con su fraccionamiento.

2. No necesitas llevar un menú específico. Es un error limitar tus alternativas a una variedad pre-seleccionada de alimentos, que en cuestión de días va a comenzar a rechazar por considerarla monótona e insípida. Sin dudas es una estrategia de apoyo, pero debe considerarlo como lo que es, un modelo ejemplar que busca ser modificado.

3. No necesitas un horario de comidas. El desayuno a las 8 de la mañana, merienda a las 11, almuerzo a la 1 de la tarde y así continúa el esquema prediseñado. ¿Es esto algo a lo que puede apegarse? Realmente resulta poco realista ubicarse dentro de un esquema con esta rigurosidad considerando todos los elementos que afectan nuestro horario regular (trabajo, enfermedad, familia, preferencia) y la evidencia científica no apunta a una relación directa entre horarios y alimentación saludable (Ducrot, 2017).

4. Si usted no come lechugas, contamos con otras alternativas. Si bien es cierto que existe un beneficio muy claro del consumo de verduras, hortalizas y frutas, no hay necesidad de obligarse al consumo específico de la ensalada de lechuga o espinacas. Ubiquemos estrategias para conseguir los nutrientes que estamos buscando de estos alimentos (ej. recetas variadas que enmascaren el contenido) y continuemos en la búsqueda de una pauta que se apegue a su estilo de vida. Esto aplica también para el que no come víveres y entiende que el guineíto o guineo verde es indispensable en una dieta saludable.

Lleve la estrategia nutricional a un nivel de mayor integración, esto significa, en el que se integren factores de preferencia, financieros, practicidad y conveniencia, considerando que definitivamente debe realizar cambios puntuales, pues de lo contrario, no encontraremos los cambios nutricionales duraderos que promueven los beneficios de prevención.

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