La berenjena no sustituye a la carne

“Al buscar variedad en nuestra dieta, es importante realizar sustituciones equivalentes”
$!La berenjena no sustituye a la carne

Es muy común que se utilice la berenjena como sustituto de la carne. Esto puede tener relación con sus características organolépticas como la textura, el color y el hecho de que puede adquirir el sabor de los elementos con los que se cocine y de esta manera parecerse a la carne.

Para algunas personas que no prefieren consumir carnes o que están incursionando en el vegetarianismo o veganismo, podría resultar atractivo el utilizar esta hortaliza de bajo costo y fácil acceso como sustituto.

¿Cuál es el problema?

Uno de los principios de una alimentación saludable es que sea adecuada. Esto significa, que cual sea el tipo de alimentación al que usted prefiera apegarse, debe constar de un aporte equilibrado de aquellos nutrientes esenciales para el adecuado funcionamiento de nuestro organismo. En este caso, al sustituir la carne estamos buscando un equivalente proteico que debe representar de un 15 a un 20% de los macronutrientes ingeridos diariamente.

La berenjena es prácticamente nula en proteínas, baja en hidratos de carbono y rica en fibra otros micronutrientes (ácido fólico, vitaminas A, C, E. Así como, tampoco la tayota o chayote, el brócoli o el molondrón pueden cubrir el requerimiento proteico sugerido. No se recomienda una dieta alta en proteínas, pero si una dieta ‘adecuada’ en proteínas.

¿Qué sucede cuando su alimentación es baja en proteínas?

Dentro de las principales manifestaciones podría destacar:

- Pérdida de masa muscular

- Dolor en articulaciones, lesiones y fracturas

- Sensación de hambre continua

- Dificultad para dormir

- Dolor de cabeza

- Pelo quebradizo, uñas débiles, problemas en la piel

- Fatiga

- Pobre cicatrización de heridas

La idea de resaltar la berenjena como sustituto de la carne, es porque es una conducta muy frecuente en nuestro país, pero esto podría suceder con otros alimentos. La conclusión en la que debemos coincidir es que, al realizar sustituciones en nuestros platos, se deben considerar sustitutos equivalentes, considerando la importancia de mantener una ingesta diaria de proteínas (requerimiento mínimo de 0.8 gramos por kilogramo de peso) que no nos predispongan a las manifestaciones antes descritas. Algunos sustitutos de las carnes (ej. pollo, cerdo o res) son los pescados, el huevo, las leguminosas (ej. habichuelas, lentejas, garbanzos), la soya, quesos y embutidos.

Deseamos que la alimentación se ajuste a las preferencias del paciente, pero respetando siempre los principios básicos de una dieta saludable.

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