Medicamentos que engordan

Sabemos que el aumento de peso tiene que ver, principalmente, con un exceso en la ingesta de alimentos y/o bebidas. Pero... ¿sabías que existe una amplia lista de medicamentos que producen ganancia de peso?

Son medicamentos que tienen diferentes mecanismos por los cuales producen este efecto. Aquí, discutiremos las principales razones:

- Aumento de apetito: principalmente por medicamentos como esteroides (ej. prednisona de uso crónico) y antidepresivos.

- Retención de líquidos: por medicamentos para control de la diabetes como pioglitazona.

- Aumento en el depósito de grasas: esto ocurre tanto por medicamentos esteroides como por el uso de insulina. Existen nuevas generaciones de antidiabéticos con el efecto opuesto (pérdida de peso).

- Dificultad para ejercitarse: en el caso de usar antialérgicos como antihistamínicos que producen sueño u otros antidepresivos como amitriptilina que reducen el rendimiento físico.

- Metabolismo reducido: fármacos como los betabloqueadores (usados comúnmente para control de arritmias y presión arterial) podrían reducir la tasa metabólica y la lipólisis (movilización de grasas en el tejido graso hacia los tejidos periféricos para cubrir necesidades).

¿Cuáles son los principales medicamentos que debemos tener pendientes?

- Anticonvulsivantes: carbamazepina, gabapentina, pregabalina, ácido valproico.

- Antidepresivos/ansiolíticos: amitriptilina, fluoxetina, paroxetina.

- Antipsicóticos: olanzapina, quetiapina, risperidona.

-Antihistamínicos: cetirizina, loratadina, difenhidramina, hidroxicina.

- Betabloqueadores (disminuyen la lipólisis, tasa metabólica en reposo): atenolol, propanolol, carvedilol, metoprolol.

- Corticoesteroides (aumentan el apetito, disminuyen el gasto): prednisona, medroxiprogesterona.

- Antidiabéticos: Sulfonilureas, insulina (ej. Lantus, Humulin).

¿Qué podemos hacer para evitar este aumento o conseguir la pérdida de peso?

Definitivamente, no debe suspender la medicación sin previa consulta con su médico de cabecera. Recuerde que siempre se valora el beneficio del medicamento versus el efecto colateral.

Se pueden considerar algunas modificaciones en ciertos perfiles de pacientes, donde ajustar el tipo o dosis de medicamento pueda resultar beneficioso.

Si no es posible reducir o modificar el fármaco, se pueden realizar cambios en el aporte dietético y en el gasto por actividad física y ejercicios.

Es importante resaltar que, en todos los casos, los medicamentos no aportan calorías, sino una alteración en el apetito, retención de líquidos o influencia en el gasto de energía por el uso crónico que puede revertir en el momento de la suspensión del mismo.

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