“Mi trabajo me engorda”

Podemos relatar historias donde los pacientes sugieren para cerrar un trato de negocios es indispensable tomar alcohol. Sabemos que la obesidad es un problema y no queremos redundar en eso, sino continuar hablando sobre factores que influyen de manera importante en esta enfermedad
$!“Mi trabajo me engorda”

Sabemos que la obesidad es un problema y no queremos redundar en eso, sino continuar hablando sobre factores que influyen de manera importante en esta enfermedad.

La comida es la principal herramienta que, como vehículo que transporta energía (calorías), nos conlleva al aumento de peso. Pero, ¿se resuelve el problema solamente con una dieta? La respuesta es que no. Cada vez nos enteramos de la dificultad de apegarse a un estilo de ali-mentación especifico o el cambio de hábitos sin contemplar otros factores.

¿Cuáles son estos factores que influyen además de la dieta? Los de nuestro entorno. Nuestra familia, pareja sentimental, estado de ánimo, nivel de actividad física y el trabajo.

Vamos a enfocar este articulo para hablar de cómo el trabajo podría contribuir de manera considerable en nuestro peso corporal. Para organizar nuestras ideas lo distribuiremos por puntos:

1. Horarios. Los horarios de trabajo son muy variables, pero predominan aquellos en los que iniciar muy temprano, no hacer pausas al mediodía o terminar muy tarde podrían afectar directamente nuestra ingesta de alimentos. Vemos ejemplos de personas que no desayunan, no almuerzan o tienen cenas muy copiosas después de una larga jornada de trabajo.

2. Disponibilidad y calidad de alimentos. En la mayoría de los trabajos, la tendencia es que los alimentos a los que pueden acceder son muy altos en calorías, grasas, sal y bajos en nutrientes (ej. frituras, alimentos muy condimentados o procesados). También ocurre que si existe algún establecimiento de alimentos saludables, es de alto costo y los hace insostenibles.

3. Actividades festivas o de grupo. ¿Un cumpleaños? ¿Una picadera antes de iniciar la reunión?¿Un brindis con regularidad? ¿Desayunos, almuerzos, cenas de trabajo? Estos son los principales eventos que destacan en la mayoría de empresas, donde se busca agradar a los empleados, amenizar actividades y de forma consecuente existe una gran exposición a alimentos altos en azúcar (bizcochos y postres), altos en grasas (ej. quipes, croquetas, pastelitos) y bajos en nutrientes.

4. Ingesta de alcohol. Podemos relatar historias donde los pacientes sugieren que para cerrar un trato de negocios es indispensable tomar alcohol. Y esto es más común de lo que podríamos imaginar, considerándose una de las principales causas de sobrepeso u obesidad, alteraciones en el perfil de triglicéridos, glicemia, acido úrico y otros daños a nuestra salud.

5. Viajes al interior o exterior. En ocasiones los cambios de rutina o de horarios tienden a afectar nuestro apetito y preferencias de alimentos, ocasionando desequilibrio en nuestra alimentación.

6. Tipo de trabajo. No es lo mismo trabajar en una licorera, supermercado o fábrica de alimentos que en una oficina de abogados. La exposición es mayor en un caso que en otro y esto contribuye al aumento. Como en todo, existen casos excepcionales donde se escogen mejores versiones de alimentos, lo cual tratamos de estimular continuamente. Consideremos nuestras conductas en el trabajo como puntos a mejorar para conseguir los resultados deseados en el peso corporal utilizando estrategias que puedan mejorar estas limitantes.

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