Nódulos tiroideos, ¿existe una dieta para eso?

Aún es controversial si la mejora en el aporte de yodo contribuye a reducir la tasa de nódulos tiroideos
$!Nódulos tiroideos, ¿existe una dieta para eso?
Los nódulos se suelen detectar a través de una sonografía de cuello, aunque pueden ser palpables en un examen físico de rutina si el tamaño es considerable.

Empezamos describiendo a la tiroides como una glándula que todos tenemos en el cuello y que se encarga de producir hormonas tiróideas para cumplir funciones importantes en nuestro organismo. Resalto que todos la tenemos, porque los pacientes habitualmente preguntan: ¿tengo tiroides? Sí, todos la tenemos. Lo que puede ocurrir es una alteración en su función, morfología (tamaño) o en las células tiróideas. Los nódulos tiróideos surgen por un crecimiento anormal de las células tiróideas que forman unos “bultos” dentro de la glándula. Los nódulos tiróideos son una causa frecuente de consulta, su prevalencia es de un 5% a 10%, más frecuente en mujeres (Stancioiu, 2017). La forma de encontrarlos es casi siempre incidental, a través de una sonografía de cuello, evaluación de arterias carótidas o en el examen físico de rutina (podrían palparse si el tamaño es considerable), pues no producen síntomas y suelen cursar estables (sin crecimiento) en el tiempo. La necesidad de evaluar estos nódulos es por la asociación con cáncer de tiroides, que ocurre aproximadamente en 5% de los casos, dependiendo de la edad, género, exposición a radiación en la infancia, historia familiar y otros (Tala, 2017).

El profesional responsable del manejo y tratamiento (si es requerido) es el endocrinólogo, por lo que nos dedicaremos a discutir lo pertinente al aspecto nutricional.

Hablemos del yodo

El yodo es un nutriente esencial en la producción de hormonas tiroideas, su deficiencia en la dieta es una de las principales causas de nódulos, hipotiroidismo y bocio. En aproximadamente 130 países (Choudhry, 2018) hay deficiencia de yodo, por lo que se han establecido protocolos de agregar yodo a la sal para disminuir su déficit. Ésto ha probado mejoría en el hipotiroidismo, pero aún es controversial si la mejora en el aporte de yodo contribuye a reducir la tasa de nódulos tiroideos, pues aunque algunos estudios lo han sugerido, falta evidencia para una recomendación contundente (Krejberg, Segal, 2014). ¿Dónde encontramos yodo? El océano es la principal fuente, encontrándose niveles muy elevados en algas marinas, pescados como el bacalao (90 mcg en 3 onzas), salmón, camarones (35 mcg en 3 onzas) y otros. También, en frutas como arándanos, fresas, hortalizas como las papas, quesos y lácteos como el yogurt natural bajo en grasas (75 mcg en 1 taza).

La cantidad requerida en adultos es de 150 microgramos al día, siendo la mayor necesidad durante el embarazo y lactancia cuyos requerimientos oscilan entre 220 y 290 microgramos respectivamente.

¿Se diseña una dieta rica en yodo en el contexto de nódulos tiróideos? No. La estrategia nutricional en cuanto a aporte de nutrientes no es distinta a la estándar. Resaltamos la importancia del consumo de pescados (al menos 3 ó 4 veces por semana), una dieta balanceada y variada, entendiendo así que no existe una dieta específica en el contexto de nódulos tiroideos.

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