Una meta realista para adelgazar en 2020

“Hasta ahora, no existe evidencia de que un esquema dietético sea más eficaz que otro, ya sean basados en nutrientes, grupo de alimentos o patrón dietético específico para bajar de peso” (Yannakoulia, 2019)

A través de los años, los encargados de realizar recomendaciones para controlar la pandemia de la obesidad nos damos cuenta de lo difícil que resulta llevar a cabo un patrón específico de alimentación o pautas específicas que puedan ajustarse a todos los perfiles de pacientes.

Las distintas guías que nos proporcionan protocolos de manejo dietético para nuestros pacientes bajo evidencia científica son muy variadas. Vamos a encontrar docenas de dietas para bajar de peso, encontrando buenos resultados en su mayoría, pero no sostenibles en el tiempo.

Para resumir, las dietas pueden proponer las siguientes tendencias:

• Enfocarse en la distribución de los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas).

• Considerar el déficit calórico como punto clave (esto significa, una dieta baja o muy baja en calorías).

• Valorar los nutrientes en los alimentos (es decir, excluir todo lo procesado y enfocarse en alimentos cocidos de forma saludable) sin considerar el tipo de macronutriente o su valor calórico.

Pero más importante que lograr la pérdida de peso es mantener el resultado y evitar el rebote del peso perdido.

Para conseguir esos avances, lo que se ha propuesto como primer punto de partida es establecer una “meta realista”. Esto sugiere una pérdida de peso de 5 a 10% (10 a 20 libras de 200 libras por ejemplo) en seis meses, junto a cambios que contribuyan con los ajustes cardiometabólicos (ej. control de presión arterial, glicemia, ácido úrico, etc.). Así también, se ha sugerido que el paciente considere los siguientes hábitos:

• Monitorear el peso con frecuencia.

• Supervisión y asistencia de un psicólogo que enfatice los aspectos de su entorno.

• Una alimentación consistente, sea cual sea su elección.

• Rutina de ejercicios de forma regular.

La dieta ideal para tratar el problema del sobrepeso y obesidad se define como una dieta segura, eficaz, saludable, nutricionalmente adecuada, culturalmente aceptada y económicamente posible (Koliaki, 2018). Entendiendo que un tipo de alimentación específica no debe ser recomendada a todas las personas por igual, sino que se deben individualizar sus preferencias y condiciones personales. La mejor dieta es aquella que un paciente puede sostener a largo plazo y le provee los beneficios de un adecuado control de peso y prevención de enfermedades.

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