Cambiando adquisiciones por vivencias

$!Cambiando adquisiciones por vivencias

“Vivir va más allá de adquirir”

La vida moderna nos lleva por el camino de apreciar en demasía lo que podemos adquirir. ¿Estamos valorando las vivencias que generan esas adquisiciones?

Tener dinero para obtener un bien o servicio es hoy muy común. Un viaje o una vestimenta son casos típicos. Nuestro bien ganado dinero, o muchas veces el que nos ganaremos en el futuro, es intercambiado por lo que nos promete satisfacer algún tipo de necesidad... aquí es donde me surgen algunas interrogantes:

¿Necesidades básicas? Cuando compramos algo para vestir, por ejemplo, es porque hay algo más que cubrir nuestro cuerpo del clima y de las exigencias sociales. No hace tantos años (comparado con los millones de años que tiene la humanidad sobre nuestro planeta) que el humano comenzó a adquirir vestimenta más allá de la que necesitaba para cubrirse del frío o el sol. Comenzamos a tener varias mudas y hasta a poseer muchas más de las que necesitamos usándolas una vez... porque ya la exhibimos.

¿Necesidades de seguridad? Aún hacemos muchas adquisiciones de este tipo. Una casa más segura, un buen seguro de salud, etc. Aunque no debemos confundir una gran vivienda en un lugar de prestigio... esa cubre otras necesidades.

¿Necesidades sociales? Llegamos a la cintura de la Pirámide de las necesidades de Maslow. Teniendo las dos categorías anteriores cubiertas, ahora inicia una lucha tenaz... la sociedad pretende mandar en lo que debo utilizar mi dinero. Adquisiciones que me acerquen a personas, como un teléfono inteligente, suelen llevarse hoy gran parte del presupuesto de una familia. Aunque el cerebro no puede ser engañado, la presencia es más importante.

¿Necesidades de reconocimiento? El mismo teléfono de última generación, el vehículo que muestre mi estatus (o el que deseo mostrar), la ropa que diga que tengo la capacidad de adquirirla, etc.

¿Necesidades de autorrealización? Sentirnos satisfechos con lo logrado puede ser complejo y hasta engañoso. Mientras más logramos más queremos lograr. Una meta es solo un obstáculo a librar.

Analicemos. Como estamos buscando satisfacer a otros para sentirnos satisfechos nos podemos olvidar de lo más importante, el yo. Hasta podría decir que el “super yo” de Sigmund Freud puede estar siendo dejado de lado.

Concentrarnos en las vivencias que causan las adquisiciones podría ser mucho más satisfactorio que amasar fortuna o simplemente tener algo. Que vean que puedo adquirir una tableta para sentir que estoy a la moda o hacer saber que puedo darme el gusto no es tan satisfactorio como sacar el provecho a tan útil herramienta. Hasta me preguntaría si en realidad es la herramienta que cubre las necesidades que tengo o estoy duplicando las funciones de otra, como una computadora de escritorio o portátil.

Un viaje para mostrar fotos en las redes puede ser muy lindo: ¿o sería mejor para vivir y revivir lo vivido? Ir donde otros van y decirlo no me resulta tan satisfactorio como verlo con mis ojos y tomar unas cuantas fotos para usarlas más adelante como detonadores de recuerdos positivos. Estamos archivando las fotos y no les sacamos el provecho que tienen, que es recordar momentos fantásticos. Es más, veo personas que solo perciben los momentos a través del visor de su teléfono... me queda la duda de si han tenido la emoción de sentir el concierto al que asistieron, del atardecer que le regalaron, de la bella ciudad que visitaron, etc.

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