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“Cuando se anuncian tormentas, unos construyen refugios, otros molinos de viento”

“Cuando hay gente que se queja, pienso si existen necesidades que pueda cubrirles”

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“Cuando se anuncian tormentas, unos 
construyen refugios, otros molinos de viento”

Así reza una sabiduría china. Me gusta mucho porque es una filosofía de vida. Hay personas que se esconden, otros sacan

provecho de las situaciones que aparentan ser un problema. ¿Cómo actúa cuando se avecina una crisis? ¿Cómo quisiera actuar?

Para un meteorólogo una tormenta es un fenómeno natural; para el que vive cerca de un río es una potencial amenaza contra su vida y sus bienes; para el que tiene siembra, si la tormenta no la derriba, posiblemente sea una bendición; para algunos será una oportunidad de negocio, ya sea en la reconstrucción o en la previsión. La vida se ve desde muchas perspectivas y los eventos estarán sucediendo siempre; debemos tener una forma asertiva de verla para sacar provecho de los que lleguen.

Hay personas que sólo se lamentan de la llegada de una crisis, que sería en este caso el anuncio de una tormenta. Quizá tienen un sueldo y su empresa no tendrá inconvenientes con la crisis, pero comienzan a quejarse. Conozco dueños de negocios que han tenido que cerrar debido, según ellos, a alguna crisis. Mientras otros en su mismo rubro han hecho progresar sus inversiones, quedándose hasta con los clientes de los quebrados.

Los que sobreviven empresarialmente hablando son los que al anunciarse la tormenta hacen, por ejemplo, un negocio de construir refugios. Si tienen que cambiar de rubro, lo hacen, pero no se quedan lamentándose de la mala suerte que los arropará. Quizá sea una solución momentánea, pero podrán salir adelante, mientras otros sólo piensan en refugiarse para subsistir y al final de la tormenta lamentarse de no haber aprovechado el buen negocio que fue construir refugios. Es más, luego de la tormenta ponen un negocio de construir refugios ya que al vecino le fue bien... pero la temporada de construir refugios ya pasó, su vecino ya está en el negocio de reconstrucción de casas dañadas por la tormenta; todo lo detallo en mi libro Mi Binomio.

Hay otros que invierten en expandir su propio negocio. Si vendían materiales de construcción innovan e invierten en dar a conocer esa innovación. Se asocian con ingenieros y ofrecen soluciones para los que sólo piensan en refugiarse. Son los que hacen crecer su empresa con cada crisis. No es que se aprovechan del árbol caído, es que le dan soluciones al que no sabe cómo quitar el madero de enfrente de su entrada... él le vende la sierra de motor al empresario que decidió dar el servicio, lo anuncia en su ferretería, le compra la madera, la corta para darle diferentes usos y la vende procesada...

Si anuncian una crisis, como el desplome de la economía china, ¿qué podemos hacer para sacarle provecho? Quizá no nos afecte personalmente, pero si a alguien le afecta es el momento de venderle alguna solución. No piense que es un empleado y no tiene que ocuparse de eso, pensemos en que nuestra empresa también puede sufrir si no nos adaptamos.

Pregúntele a un joven qué hacer. Ellos ven las cosas de una manera diferente. No dimensionan los riesgos porque no tienen la responsabilidad económica de una familia, son más lanzados y arriesgados. La mentalidad cauta de un adulto acompañando la riesgosa de un joven pueden ser un dúo dinámico y triunfador... el equilibrio les da el triunfo.