¿El avión me deja?

Escuché a un participante en uno de mis seminarios decir: “El otro día me dejó el avión”, como si el ave metálica fuese la culpable de no llevarlo a su destino
$!¿El avión me deja?
Me fascina escuchar a las personas ver todo desde fuera, encerrarse en una burbuja de inocencia que los aleja de toda responsabilidad.

Esta frase la puedo unir a otras tantas que expresamos con la intención de quedar fuera del problema: “Se acabó el agua”, ¿será que nadie se la tomó? “El profesor me puso una mala nota”, para pasar la materia me imagino que será paciente y esperará a que el profesor cambie de comportamiento.

Me fascina escuchar a las personas alejarse de la situación, ver todo desde fuera, encerrarse en una burbuja de inocencia que los aleja de toda responsabilidad. Echan la culpa a otros de situaciones que les afectan a ellos. No ver la menor intención de involucrarse en la solución es lo que más me asombra, porque creo que si me molesta una situación debería involucrarme en solucionarla.

¿Podemos hacer algo para que el avión no nos deje? Pienso que llegar antes. Quizá no podamos por causa del tránsito. Y si pienso que salir más temprano suele ayudar, me imagino que encontraremos otra razón lógica para explicarnos la imposibilidad de que el avión no nos deje... precisamente a nosotros y no a los demás que van en él. Ya sé, los otros tienen buena suerte.

Vivir como víctimas nos pone a la merced de los demás. Les entregamos el poder de nuestra vida cuando les echamos la culpa de nuestras circunstancias. Solo el culpable de la situación tiene el poder para cambiarla... quedamos en las manos de las circunstancias, del destino.

El pensamiento de protagonista, que trabajo por extenso en mi libro Migomismo – Su inteligencia Emocional Interna, me pone como parte del problema, solo así podré ser parte de la solución. Le he llamado el “Pensamiento Asertivo”, una manera de sentirnos responsables de lo que haremos suceder, sin ser culpables por lo acontecido.

Decir: “el avión me dejó” es dejarlo a la suerte. Pensar que no llegué a tiempo ya me hace parte de mi futuro. “El profesor me puso una mala nota” genera nada, “no supe cómo pasar el examen”, sí. “Nos tomamos el agua” me hace parte de reponerla. ¿Se atreve a cambiar una frase basada en la culpabilidad de otro en el pasado por una que lo involucre a solucionar una situación del futuro?

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