¿Qué es una arritmia cardíaca?
La arritmia es una anomalía del ritmo cardíaco que afecta a la frecuencia, intensidad y regularidad de las contracciones del corazón. También se considera arritmia cuando el corazón late sin causa aparente a menos de 60 pulsaciones por minuto o a más de 100. Las arritmias pueden causar síntomas como palpitaciones, aleteo, mareo, síncope, dolor torácico o pérdida de conocimiento, pero también pueden pasar inadvertidas y detectarse casualmente cuando se realizan pruebas diagnósticas.
Una de las principales causas de arritmias cardíacas está relacionada con alteraciones en la regulación del ritmo por el sistema nervioso autónomo. En situaciones donde el sistema nervioso parasimpático se estimula, como en ambientes muy calurosos, situaciones de estrés y ejercicio. El mismo caso se da cuando hay un aumento de adrenalina en la sangre.
Las alteraciones hormonales también influyen, como ocurre en el hipertiroidismo e hipotiroidismo que provocan taquicardia y bradicardia respectivamente. También se producen arritmias con alteraciones en la concentración de sales en sangre (el aumento de potasio aumentará el ritmo cardíaco).
Otra causa muy importante son las enfermedades cardíacas: la cardiopatía isquémica, como el infarto de miocardio, puede originar arritmias de mal pronóstico, y superado el infarto, las cicatrices en el músculo cardíaco también. Asimismo, algunos trastornos de las válvulas de corazón.
Hay enfermedades sistémicas que repercuten en el corazón siendo causa de arritmias, como algunas infecciones víricas. No es raro encontrar causas congénitas por malformación de las vías de la red eléctrica (por ejemplo, el síndrome de Wolf-Parkinson-White) o por alteraciones moleculares que repercuten en la buena transmisión del impulso eléctrico (por ejemplo, el síndrome de Brugada).
Por último, señalar que son muchos los fármacos que alteran el ritmo cardíaco, especialmente debido al uso de anticatarrales que contienen antihistamínicos o medicamentos contra la epilepsia. Las drogas ilegales también dañan al corazón a este nivel, como la cocaína, que aumenta el ritmo cardíaco y a la vez disminuye el aporte sanguíneo al corazón, con lo que aumenta el riesgo de arritmias y de infarto.
La prueba diagnóstica de referencia es el electrocardiograma, pero tiene la desventaja que solo registra la actividad eléctrica cardíaca en el momento en que se está realizando y por tanto solo nos muestra si existen arritmias en ese momento. En ocasiones pueden utilizarse otras pruebas, como el Holter, que registra la actividad durante un período de tiempo más prolongado (uno o más días), o más raramente los Holter implantables, que se colocan debajo de la piel, pueden llevarse durante años y se reservan para pacientes en los cuales se sospechan arritmias graves que no se han podido detectar mediante otros métodos.
Cuando se sospecha que existe una arritmia relacionada con el esfuerzo físico puede realizarse una prueba de esfuerzo. Cuando existan casos de muerte súbita en una misma familia debe hacerse un estudio cardiológico para el diagnóstico de arritmias, su detección precoz permitirá prevenir una muerte segura. Muchas arritmias se pueden culpar a una enfermedad cardíaca subyacente, por lo que su médico le puede sugerir que, además de otros tratamientos, se realicen cambios de estilo de vida. Hacer cambios en el estilo de vida saludable también puede ayudar a prevenir arritmias del corazón se desarrolle en el primer lugar. ¡Cuida de ti y los tuyos!
La autora es cardióloga claudiaalmonte@hotmail.com
Claudia Almonte
Claudia Almonte