Las nuevas vacunas: otro triunfo de la ciencia

$!Las nuevas vacunas: otro triunfo de la ciencia

Las vacunas tienen su origen a finales del siglo XVIII cuando el médico inglés Edward Jenner observó que las ordeñadoras de las vacas adquirían la viruela propia de esos animales y que al mismo tiempo se hacían resistentes a la viruela humana, y así produjo más adelante la vacuna que erradicó esa terrible enfermedad de la faz de la tierra.

Desde entonces, se han elaborado vacunas de virus vivos debilitados como la vacuna contra el sarampión, rubeola, papera y la vacuna contra la varicela. Las vacunas de virus muertos o inactivados que se fabrican de fragmentos o proteínas tomadas de virus o bacterias como es el caso de la vacuna contra la tosferina, y los toxoides, que contienen una toxina producida por la bacteria o el virus que estimulan la producción de anticuerpos por nuestro sistema inmunológico para protegernos de enfermedades como el tétanos.

Es un triunfo extraordinario de la tecnología y la ciencia médica el que actualmente se hayan desarrollado al menos dos vacunas génicas a partir del Ácido Ribo Nucleico mensajero, la primera por Pfizer-BioNtech (mARN BNT162b2) y la segunda por Moderna (mARN-1273) para tratar de frenar la epidemia que ha producido en el mundo el SARS-Cov-2.

La comunidad científica mundial ha dado un gran salto con las nuevas vacunas génicas. Porque con ellas, se induce a las células de nuestro organismo a generar las proteínas del nuevo coronavirus a través de un ARN mensajero sintético sin que la persona tenga que entrar en contacto directo con el virus para producir una respuesta inmunológica bastante buena contra la enfermedad, prácticamente sin riesgos y muchos más beneficios.

En una publicación del 30 de diciembre/2020 en New England Journal of Medicine donde se midió la eficacia de la vacuna mRNA-1273 (fase 3) en más de 40 mil personas. A un grupo se le inyectó un placebo (sustancia sin efecto) y al otro grupo la vacuna. Resultó que se presentaron 30 casos de COVID-19 severo solo en el grupo placebo, se evidenció así la eficacia de la vacuna en los casos de COVID-19 severos, que son los que se complican y llevan a la muerte. Este avance a tan corto plazo se debe a que la comunidad científica tenía años trabajando en el desarrollo de otras vacunas con igual potencial pandémico que el SARS-Cov-2.

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