Todos los países del mundo están comprometidos con sus programas nacionales de vacunación. Y, hasta la pandemia COVID-19, se tenía un control de las enfermedades prevenibles por las vacunas. Sin embargo, el miedo al contagio y las dificultades de todo tipo que esta epidemia mundial ha generado, ha traído consigo la interrupción de los programas de vacunación, algo muy peligroso.

Enfermedades muy contagiosas y que ponen en riesgo la salud de nuestros niños, que estaban controladas por las vacunas están reapareciendo en el planeta: polio, difteria, sarampión, tosferina etc.

Grandes avances como la prevención del cáncer del cuello uterino debido a la aplicación masiva de la vacuna contra el virus del papiloma humano corren el riesgo de desvanecerse entre otras razones por el temor y el costo de salir a vacunar a nuestras niñas.

“El sufrimiento y las muertes evitables causadas por saltarse la inmunización sistemática de los niños podrían ser mucho mayores que la propia COVID-19 y no podemos permitir que eso suceda” (Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director OMS).

Por la pandemia actual se cancelaron al menos 30 campañas de vacunación contra el sarampión en el 2020, lo que ha dado como resultado brotes de esta enfermedad que es sumamente contagiosa y responsable de serias complicaciones respiratorias y secuelas como la encefalitis por sarampión que deja graves secuelas en el desarrollo psico-neurológico de nuestros niños.

De acuerdo con la nueva encuesta realizada por UNICEF, OMS y GAVI en colaboración con los CDC de los EE.UU. el Instituto Sabin y la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la universidad Johns Hopkins, las tres cuartas partes de los 82 países que la contestaron confirmaron que hasta mayo 2020 los programas de inmunización habían sufrido interrupciones relacionadas a la pandemia COVID-19.

Debemos estar conscientes que los gobiernos han tenido que destinar fondos de muchos programas de desarrollo social e incluso de salud pública para defendernos de la pandemia, que el desempleo y la falta de recursos ha obligado a las familias a descuidar aspectos importantes de salud por la pandemia, pero debemos hacer conciencia e impedir que esta calamidad mundial nos lleve a descuidar un aspecto tan sensible para la salud de nuestros niños y adultos como es una buena y permanente cobertura vacunal. Y, desde que nos llegue la vacuna contra COVID-19, no dudemos en ponérnosla.

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