$!Una nueva vacuna...

Los millones de infectados y los cientos de miles de fallecidos en el mundo por el nuevo coronavirus tiene a la humanidad ansiosa de que aparezca una nueva vacuna contra esta enfermedad. Y parece habernos olvidado de las vacunas que están disponibles y que han sido responsables de salvar millones de vidas.

El miedo al contagio por el coronavirus impidió a los padres llevar a sus hijos a los centros de vacunación. Muchos de estos por el mismo miedo cerraron sus puertas, dando como resultado una baja cobertura vacunal de hasta un 40% en muchos países y, a la reaparición de enfermedades que estaban muy bien controladas.

Basta un ejemplo: la última epidemia de Ébola que padeció la República Democrática del Congo en el año 2019 llegó a matar a más de 2,000 personas, pero por el hecho de haber descuidado las vacunas, murieron en su población más de 6,000 niños por sarampión ese mismo año (OPS).

Llamamos la atención al Ministerio de Salud Pública y al Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), porque los pediatras insistiremos con los padres para que lleven sus niños a vacunar a los centros públicos del país, y que no se repita la triste experiencia de ser devueltos porque no se dispone de vacunas. Porque es ahí donde hay que invertir.

Un dato importante es que el nuevo coronavirus tiene ya seis meses de actividad, que la reducción de la cobertura por vacunas ha llegado hasta un 8.3 % mensual, que es una cifra muy alta. Que parece que el virus va a permanecer por mucho tiempo, y que la vacuna contra la COVID-19 no sabemos cuándo estará disponible en nuestra América pobre. Una región que para mayo 2020 ya había registrado más de 3,400 nuevos casos de sarampión, porque debido a la pandemia, nos descuidamos de los programas de inmunización.

Debemos tener un PAI más fuerte, que llegue a toda la población, teniendo como prioridad a los niños, embarazadas, envejecientes, personal sanitario y a las personas con problemas de salud como los pacientes renales, cardiópatas, diabéticos, hipertensos etc. porque manteniendo a la población vacunada y sana, dispondremos de más recursos y hospitales para hacer frente efectivamente a la pandemia.

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