El “mejor” regalo para mamá

Sea este domingo o en ocho semanas, ella sabrá esperar por los abrazos, para devolvértelos más fuerte
$!El “mejor” regalo para mamá
La pregunta que todos nos hacemos es si debemos visitarla o si la ponemos en riesgo mortal por un abrazo.

Este año la celebración del Día de las Madres viene con reglas nuevas. La pregunta que todos nos hacemos no es la habitual: ¿nevera o lavadora, vajilla o juego de tazas, sancocho o lasagna, tu casa o la mía? El tema se reduce a si debemos visitarla o si la ponemos en riesgo mortal por un abrazo.

Esta pandemia ha venido a quitarnos muchas más cosas de las que pensamos. Al principio se sentía bien quedarse en casa por un par de semanas y teorizar sobre posibles soluciones, hasta que nos dimos cuenta de que toda nuestra vida, culturas y costumbres han cambiado forzosamente gracias a un ente microscópico que ni siquiera es un ser vivo.

Con lo besucones que somos, condición que se exacerba en presencia del etílico, pensar en guardar la “distancia social” bajo un mismo techo es prácticamente imposible. Una opción es separar familias por habitaciones, pero luego se hace fila para los baños y volvemos a la fase 0. No hay desescalada ordenada cuando avisan que la comida está lista.

Luego viene la situación del regalo. El comercio nos ha hecho creer que sin regalos “no hay madres”. Este año apareció un loco que sugirió cambiar la fecha para meses posteriores para que pudiéramos celebrar con una estufa cromada o un juego de mecedoras. Por suerte, la “propuesta” de ese iluminado no prosperó, pero el gobierno, actuando fuera de toda lógica, permitió la apertura de comercios no esenciales para que todos pudieran llegar con un cariñito donde la vieja, so pena del contagio.

Pero entre una cosa u otra, a nadie se le ha ocurrido preguntar a la doña qué ella prefiere en su día especial. Parece que, si no celebra ese día, deja de ser madre por el resto del año.

Si me preguntaran a mí, antepondría la salud por encima de la fiesta. La comida la podemos hacer todos los días y ya he participado en varias fiestas por zoom y tienen su encanto.

Pero si en algo somos realmente buenos los dominicanos es en buscar la vuelta, con creatividad, a todas las cosas. Para no dejar de celebrar, no me asombraré si alguien aparece con una mesa extralarga, montada de la galería al patio, para acomodarlos a todos separando los asientos a la distancia recomendada. Tampoco me extrañaría si este año las serenatas de balcón a balcón se vuelven tendencia.

Abundarán los regalos por delivery. Mi hija me habla de una versión “caravana”, para que todos pasen con sus vehículos por delante de la abuela con globos y carteles, tocando bocina y deseándole a viva voz los mejores deseos. Un video con fotos viejas y todos los nietos es una opción que seguro le encantará.

Algunos no tendrán opciones: llevarán una flor y una oración al camposanto y rogarán que el tiempo no pase para poder quedarse más tiempo. Para algunos será un día muy triste, sin celebraciones ni regalos, por ser el primero sin ella para toda la vida.

Pero en lo que la vida sigue su agitado curso, el domingo pasará. Será especial por diferente. Será especial porque tendrá tanto significado como decidas ponerle.

Será especial porque en algún momento del día caerás en cuenta de algo: las mamás no cambian amor por regalos. Y el amor, cuando es sincero, hermoso y pleno, trasciende las fronteras de lo físico. Ella te amaba aun sin conocerte y te seguirá amando si recibe un beso tras un cristal o una pantalla.

Sea este domingo o en ocho semanas, ella sabrá esperar por los abrazos, para devolvértelos más fuerte. Es lo único que realmente le importa.

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