Los grandes olvidados

Tuve que confirmar con varias fuentes y recontar en el calendario. Sí, aunque usted no lo crea, este domingo se “celebra” el Día del Padre en nuestro país
$!Los grandes olvidados
Que nada nos quite el deseo de ofrecerle a papá un detalle que le agrade, aunque tenga un toque casero y mucha ayuda de la tecnología.

Aunque nunca ha sido una fecha dada a grandes celebraciones, si la comparamos por ejemplo con el Día de las Madres, siempre se hacía una bullita para agradar al padre de familia o a la persona que honramos como tal. Tímidamente aparecían algunos especiales de BBQ, medias, calzoncillos y algunos artículos deportivos. No faltaban los especiales de bebidas alcohólicas con mesas de dominó a juego.

Este año es poco lo que se ha visto. Ni siquiera el comercio se ha atrevido a tocar las puertas del gobierno para pedirles abrir tiendas porque sin esas ventas la economía sucumbe. ¡Quién sabe si ahora estamos cosechando los lodos que esos vientos sembraron!

Tristemente, la pandemia nos ha robado muchos padres y por quitar, nos ha quitado hasta la opción de reunirnos físicamente con los que están. Muchos no tienen ni siquiera fondos para un cariñito, ni tiempo para comprarlo porque la multiplicación de contagiados nos ha confinado nueva vez.

Pero lo que no puede quitarnos el mal tiempo es la opción de honrar a aquellos que dan todos los días lo mejor que tienen en beneficio de su prole. Aquellos que han hecho de la familia su primer ministerio y han predicado valores eternos con su ejemplo diario. ¡Los buenos padres nunca serán los grandes olvidados!

Hay padres a quienes la pandemia no los ha parado. Con trabajo o sin trabajo, han salido a buscársela todos los días para que en su casa no falte nada, o lo menos posible. Muchas veces a riesgo de su propia salud, robando horas al sueño por la preocupación, la ansiedad y el toque de queda.

Hay padres, ya ancianos, que estos días los ponen nostálgicos. No pueden visitar a los suyos, ni ver a sus nietos. El reconfinamiento puede pasar factura sobre el ánimo y la salud emocional de muchos. Hay que estar atentos.

Que la falta de un ambiente adecuado no nos quite el deseo de ofrecerle a papá un detalle que le agrade, aunque tenga un toque casero y mucha ayuda de la tecnología. El tiempo que pasemos juntos, aunque separados, se atesora por igual.

Algunas ideas: Un coro de hijos y nietos cantando su canción favorita, un dulce frío o un flan de leche que se deje frente a la puerta, un maratón de Tik Tok que le saque lágrimas de la risa, un video que recoja fotos de momentos familiares importantes o un juego de dominó por zoom pueden resultar atractivos. La caravana frente a la casa no debe quedarse, eso sí, evitando las aglomeraciones.

¿Qué pasa si papá está ausente o entiende que estos detalles no son necesarios por la gravedad de lo que ocurre en todo el mundo? Honre a su padre realizando una donación en su nombre en favor de una causa que le mueva el corazón. Así como se alarga la pesadilla de la pandemia, se multiplican las necesidades mientras han mermado las donaciones. Haga la diferencia en la vida de alguien, tal como el buen ejemplo de su padre marcó la suya. Hónrelo haciendo algo de lo que él se sienta orgulloso.

Las formas de celebrar el Día del Padre son muchas si existe el deseo de enaltecer su amor, su entrega y su legado, aunque no puedan estar físicamente cerca. Al igual que las madres, ninguno arriesgaría un hijo por verlo un ratico.

Amemos más, aunque toquemos menos. Tiempo habrá para los abrazos, lo importante es que papá sepa que todos los días lo tenemos presente. Felicidades y abrazos virtuales apretados a todos los padres de creación. ¡Los amamos!

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