Mis deseos para el 2020

$!Mis deseos para el 2020

La época navideña no es solo fiestas, pasteles y ron. También es un tiempo para reflexionar en qué se fue un año completo de nuestra vida. Y en ese humor, preguntarnos si pretendemos seguir jugando a la paciencia y al continuo laissez faire, laissez passer que nos mantiene en una burbuja, o si haremos algo para mejorar nuestro presente y el futuro que nos queda.

En la época de los fake news, del “me too”, de los cánticos reivindicativos y los movimientos globales, el dominicano se entretiene con memes, políticos de caricatura, tránsfugas y una Junta Central Electoral que va de lío en lío. Somos, en general, una sociedad politizada, que no ejerce ciudadanía, con poca memoria y voluntad de pica pollo.

Por suerte, ahí viene llegando el 2020, con grandes oportunidades y un cargamento de esperanzas. Me emociona saber que tengo voz y voto gracias a esta imperfecta democracia, y que puedo seguir aportando desde mis plataformas personales y profesionales para que las cosas mejoren. Los hijos de mis hijas valorarán el esfuerzo.

Como es habitual, desde hace más de quince años, comparto con el mundo mis deseos para el año siguiente, haciendo la salvedad de que son personales, que no tienen orden de prioridades y que usted puede disentir conmigo y agregar los propios. Ahí van:

Que el dominicano no bote el voto. Cada cuatro años, se nos da la oportunidad de elegir y ser elegidos, hagámoslo bien. La historia, también a nosotros, nos juzgará.

Que la Ley se aplique para todos. Motoristas y jipetuses, padres de familia y madres de familia, hijos de machepa y ricos de cuna. A los políticos, a los funcionarios, a los narcotraficantes y a los delincuentes. ¡A todos!

Que aceptemos la derrota y las diferencias: a los dominicanos nos encanta ganar... a toda costa y si podemos comprar el juez, mejor. Así no se va a una competencia, ni a un certamen, ni a una encuesta. Tiene que haber dignidad en la victoria y en la derrota. Y en ese mismo sentido, dejemos de enemistarnos por tonterías. La peor razón para un pleito es la política y a las alianzas (macos, cacatas, alacranes, tránsfugas ...), me remito.

Que el 2020 sea declarado el año de las soluciones viales. Por algo hay que comenzar, aunque sea con una declaración de buenas intenciones. Y que en esa búsqueda de soluciones se permita participar al usuario del metro, al que se desplaza en bicicleta, a pie, o se apretuja en un concho. Y sí, también a los sindicalistas del transporte. Si eso no funciona (tengo serias dudas, lo reconozco), entonces sugiero lo que cualquier interesado en una solución haría: seguir el rastro del dinero. Alguien se beneficia groseramente de que todos los días, millones de personas pierdan horas productivas de su vida, quemando combustible.

Que vuelva a llover en mayo: ojalá podamos revertir el daño terrible que hemos hecho a nuestra tierra, a nuestros ríos, a nuestros humedales, a nuestros parques. Dependemos de un ambiente sano para vivir. Y que la lluvia, temprana y tardía, vuelva a besar nuestros campos y a preñar la tierra de frutos.

Que no muera una más: el llanto desesperado de los miles de huérfanos producto de la violencia intrafamiliar llega al cielo, pero parece que no se escucha donde se implementan las políticas y las soluciones. Ni una menos, ¡ya basta!

Finalmente, que no perdamos la esperanza. Este país es de todos. Que esta nueva década que se nos regala, nos permita construir con buena zapata el proyecto de nación que todos anhelamos.

Feliz 2020, dominicanos y dominicanas. Nos lo merecemos.

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