Su padre la abandonó a los 8 años y ella aún lo sufre

$!Su padre la abandonó a los 8 años y ella aún lo sufre

Pregunta: Hola Dra. Simó, la razón por la que le escribo es que se acerca el Día del Padre y para mí ese día es siempre de mucha tristeza. Sí, quizás le parezca extraño pues la mayoría de gente piensa más en su mamá, pues yo pienso más en mi papá. Realmente sé muy poco de él, pues a los 8 años nos dejó a mi mamá, mis dos hermanos y a mí, y se fue a otro país supuestamente buscando una mejoría y esta es la hora que más nunca nos llamó, nunca se preocupó por nosotros. Mi mamá quedó devastada; ella no volvió a casarse, supo que él se casó, hizo una familia, tuvo hijos y ha viajado a Santo Domingo y ni siquiera nos visita. ¿Qué clase de hombre es capaz de olvidar a sus hijos? Yo no le niego que he querido buscarlo y cuestionarlo, pero mi orgullo me lo impide. Dígame cómo puedo quitarme esa tristeza que siento y no me deja avanzar en la vida.

Respuesta: La tristeza tiene que ver con lo que arrastras de tu pasado, que aún no terminas de comprender; no lo aceptas, piensas y estás en tu derecho de encontrar injusto que en todos estos años te has creado un sinnúmero de preguntas que te gustaría que tu padre te respondiera.

Pienso que deberías dejar el orgullo a un lado y buscar la forma de que, si no puede ser directamente con él, alguien de la familia paterna sea que te ayude a enfrentar esa parte lastimada que tienes, no para justificar su abandono, sino para que al menos dejes de cuestionarte tanto ese rechazo que has sentido y que con toda lógica te ha marcado y como bien dices, no te ha permitido avanzar.

Ojalá muchos padres puedan leerme y entender la importancia que tiene la presencia activa de ellos en la crianza, en la creación de un vínculo seguro con sus hijos. No es tan solo sacarlos un sábado a comer helados o hacerles una llamada de vez en cuando en casos de estar divorciados, me refiero a tener presencia en su día a día, que sus hijos sientan que pueden contar con él, que le pueden contar sus cosas, sentirse escuchados, acompañados, tener un padre que juega y que no juzga.

Tanto la niñez como la adolescencia son etapas cortas, duran pocos años y nuestros hijos necesitan la presencia de ambos padres para una formación sana.

Aprovechen ese tiempo para conocer a sus hijos, teniendo siempre presente que cada uno de los padres cumple un rol en la crianza.

Así que estás en tu derecho de saber qué pasó, por qué hizo lo que hizo, y si no quiere contarte, por lo menos quedarás con la satisfacción de que lo enfrentaste y que por tu lado hiciste lo posible por saber qué lo llevó a no quererte en su vida. Dolerá, pero ya no te engañarás.

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