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Acunando al medioambiente

Por los altos niveles químicos de las cunas tradicionales, en casa no deben faltar las eco-amigables

Los niveles químicos encontrados en las cunas tradicionales son verdaderamente alarmantes. Por eso, el pequeñín de la casa debe ocupar un espacio saludable en el que no debe faltar una cuna eco-amigable.

 La mayoría de los mobiliarios para niños están hechos de MDF y formaldehido, y sus acabados son ricos en compuestos orgánicos volátiles (COVs).  Sin embargo, estos elementos son -sin proponérnoslo- altamente lesivos para el sueño y el descanso de nuestros hijos. De hecho, sabemos que dormir adecuadamente regula su sistema endocrino, por medio de la secreción de hormonas; y el sistema inmunológico, produciendo anticuerpos. Asimismo, es de nuestro conocimiento que contribuye a la maduración del sistema nervioso y regula el crecimiento de los distintos órganos.  No podemos dejar de mencionar, igualmente, que es durante las horas de sueño (en las noches principalmente) que se segrega la hormona del crecimiento.

Ante las razones recién expuestas, es prudente ponderar la idea de confiar las horas de sueño de nuestros pequeños a aquellas cunas que no afecten su organismo.

Acunan salud

Las cunas eco-amigables se caracterizan tanto por su diseño y funcionalidad, como por su compromiso ambiental. Que sean amigables con el ambiente no significa que tengan que ser rústicas, o sin terminación; hoy día existen exquisitas creaciones para todos los gustos y bolsillos. Para la elección de este tipo de mobiliario se deben buscar ciertas características que dependerán de la marca seleccionada.

Lo que sí hay que tomar en cuenta para todos los casos es que la cuna sea fabricada con madera maciza que esté libre de pegamentos a base de formaldehido y que evite el uso de tableros de fibra de densidad media, conocidos como MDF. Al fabricar este material se emplea fibra de madera, silicona, aguas y resinas, principalmente la urea-formaldehido. Hay que tomar en cuenta que el formaldehido está clasificado como cancerígeno del grupo 1 por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, y del grupo 3 por la Unión Europea. Este afecta, además, a los operarios de las prensas en su proceso de elaboración, y pueden llegar a causar desde irritación de las mucosas hasta crisis de bronco-espasmos a sus consumidores.

Pro ambientales

Otra particularidad que no hay que perder de vista a la hora de elegir una cuna eco-amigable es que la madera utilizada no provenga de una selva de Brasil o de otro tesoro natural, ya que el uso no sostenible de los bosques disminuye estos pulmones del Planeta y aumenta la contaminación ambiental. De hecho, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica plantea que los árboles se encargan de absorber varios contaminantes del aire, como el CO2 y los COVs (en un 97%). 

Precisamente, líneas de cunas como la BAM, de Argington, vienen fabricadas con madera proveniente de fuentes renovables y sostenibles, libre de formaldehido y con bajos niveles de COVs. Esta marca presenta prácticas cunas que inicialmente son utilizadas como moisés y luego como cuna a dos alturas, pasando finalmente a convertirse en una cama para niños pequeños.

 Hechas de plástico

 En caso de seleccionar una cuna fabricada en plástico, como son muchas de las cunas modernas, es importante que no contengan BPA y ftalatos. El primero es el Bisfenol A, hormona sintética que se utiliza en la fabricación de plásticos, principalmente los de tipo 3 y 7; mientras que los ftalatos son utilizados a su vez en la fabricación de plásticos, para otorgarles flexibilidad. Se ha comprobado que ambos afectan el sistema endocrino, principalmente el de los recién nacidos e infantes. Un maravilloso ejemplo de una cuna libre de BPA y ftalatos es la Roh de “Spot on Square”, con un concepto totalmente ecofriendly, compuesta por madera y acrílico transparente y 100% reciclable.

Con el acabado ‘perfecto’

Para crear el acabado blanco de las cunas tradicionales, el tono nogal de las cunas modernas y el laqueado al natural, se utilizan disolventes, pinturas y lacas ricas en COVs.  Sin embargo, las cunas eco-amigables están libres de estos compuestos orgánicos volátiless para evitar sus efectos nocivos a largo plazo, tanto en el ambiente como en la salud humana.

Vestidas de ‘verde’

El toque final del corazón de un espacio infantil (la cuna), para que vaya en consonancia con el medioambiente, son sus accesorios. En estos también está presente lo ecofriendly: colchones y sábanas de algodón orgánico, colchones de colcha en base a soya y libres de poliuretano y látex; así como recubrimientos en bambú sostenible.