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El reto de anticipar el futuro

Por|| 11 SEP 2017, 2:56 PM

Vivimos ocupados con los afanes cotidianos, enfocados más en lo que sucederá la semana entrante que en lo que acontecerá dentro de 20, 30 ó 40 años. Que la vida no te sorprenda careciendo de lo que necesitas para vivir bien después de los 50.

A finales de abril la revista Estilos publicó un artículo de mi autoría titulado “Tengo 50 años y busco empleo... ¿qué debo hacer?”. Varias personas me contactaron, unas para comentarme sobre lo útil que les resultó su contenido, otras para remitirme su CV, pero una en particular hizo algo diferente; se apareció en mi oficina. Me tomó de sorpresa, pero le recibí. Era un señor de unos 65 años en busca de apoyo para reinsertarse en el mercado laboral. Cuando terminé de conversar con él, sabía cuál sería el tema sobre el cual versaría mi próximo artículo. Su situación, la cual lamentablemente es la de muchos, me reveló la necesidad de crear conciencia a los más jóvenes sobre la importancia de prepararse para el futuro.

Vivimos ocupados con los afanes cotidianos, enfocados más en lo que sucederá la semana entrante que en lo que acontecerá dentro de 20, 30 ó 40 años. La mayoría nunca se ha detenido a pensar qué necesitará para vivir al cese de la vida productiva. Algunos prefieren no hacer esta proyección para evitar desaliento, otros sienten que no tienen tiempo para eso. Existen personas que no saben por dónde comenzar a calcular lo que necesitarán porque nunca han pensado cómo serán sus años una vez alcance esta etapa. ¿Tendré mi propio negocio? ¿Me gustaría seguir mi pasión y propósito mediante el trabajo voluntario? ¿Me tendré que encargar de mis padres durante su vejez?

Recuerdo cuando me encontraba en la etapa de adultez temprana (antes de los 40). Mientras crecía profesionalmente y percibía un atractivo paquete de compensaciones jamás me pasó por la mente cómo sería mi vida al llegar a la adultez media (entre los 40 y 65), o en la vejez, y mucho menos formularme preguntas como... ¿y si pierdo el empleo? ¿Y si se dificulta conseguir trabajo? ¿Y si tengo que dejar el trabajo por alguna situación atendible? ¿Y si por alguna circunstancia me incapacito?

Hoy las personas empiezan a trabajar entre los 22 y los 23 años y terminan a los 65 ó 70 años; en total trabajan una media de 40 a 48 años y muy probablemente al final de este periodo no tienen seguro su sustento. Esto es así no sólo en países no desarrollados como el nuestro, sino también en los desarrollados.

La mayoría ha adoptado la mentalidad “vivamos el ahora”, y no anticipa el futuro. Entre los 25 y los 34 años prima una cultura de complacencia, uno no quiere privarse de ningún gusto, todo lo que está a la moda lo prueba, a costa obviamente de ahorrar y/o invertir.

Recuerdo cuando me encontraba en la etapa de adultez temprana (antes de los 40). Mientras crecía profesionalmente y percibía un atractivo paquete de compensaciones jamás me pasó por la mente cómo sería mi vida al llegar a la adultez media (entre los 40 y 65), o en la vejez, y mucho menos formularme preguntas como... ¿y si pierdo el empleo? ¿Y si se dificulta conseguir trabajo? ¿Y si tengo que dejar el trabajo por alguna situación atendible? ¿Y si por alguna circunstancia me incapacito?

Hoy las personas empiezan a trabajar entre los 22 y los 23 años y terminan a los 65 ó 70 años; en total trabajan una media de 40 a 48 años y muy probablemente al final de este periodo no tienen seguro su sustento. Esto es así no sólo en países no desarrollados como el nuestro, sino también en los desarrollados.

La mayoría ha adoptado la mentalidad “vivamos el ahora”, y no anticipa el futuro. Entre los 25 y los 34 años prima una cultura de complacencia, uno no quiere privarse de ningún gusto, todo lo que está a la moda lo prueba, a costa obviamente de ahorrar y/o invertir.

El reto de anticipar el futuro

Estas son algunas sugerencias para que la vida no te sorprenda careciendo de lo que necesitas para vivir después de los 50 años:

1. Ahorra. Mientras más temprano empieces mejor, no importa el salario que percibas, empieza con un pequeño monto mensual y auméntalo a medida que adquieras más edad, previendo que al momento de tu retiro resulte significativo. Existen diversos instrumentos financieros mediante los cuales puedes capitalizar tus ahorros; asesórate.

2. Adquiere a temprana edad tu vivienda, aunque no sea la de tus sueños. Contarás con un activo que más tarde puede ser parte de tu patrimonio o servirte para adquirir otra mejor.

3. Evita el sobreendeudamiento y cuida tu estabilidad financiera. Elabora un

presupuesto para que tengas claros los ingresos y gastos, e identifica cuáles son necesarios y cuáles aplazables, esto te permitirá vivir de acuerdo a tu propia realidad y, por consiguiente, planear de mejor manera y no recurrir a fuentes de financiamiento como complemento de tus ingresos.

4. Evita la tentación de dejar de ahorrar e invertir (títulos, certificados, bienes inmuebles, etc.). Entre los 30 y 40 años muchos están teniendo a sus hijos y esto indudablemente puede consumir una buena parte del ingreso, aun así no pierdas de vista el futuro.

5. Concibe un Plan B, algún proyecto que –si te falta el empleo– pueda representar una fuente de ingresos. ¡Arriésgate, el que no se arriesga no gana!

Cuando miro atrás y recuerdo todo el dinero que gané y malgasté, reconozco que, al igual que la mayoría, yo pensaba que la etapa productiva duraría para siempre y que los años no pasarían. ¡Cuán ilusos somos!

El reto de anticipar el futuro
5 apps para calcular tu retiro

1. Plynty: para saber cuánto ahorrar.

2. Blooom: para evaluar cómo van tus ahorros.

3. Retirement Planner: para recalcular tus metas.

4. Retirement Outlook Estimator: para mejorar tus pronósticos.

5. Retirement Countdown: una cuenta regresiva muy útil.

Por: Ingrid Martínez / Fotos: Shutterstock.


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