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Elementos simples en el diseño, el ‘gancho’ perfecto

Diseñar a partir de un elemento único es idóneo, si permite plasmar el lenguaje visual del proyecto

Crear la identidad de un nuevo establecimiento comercial a partir de una percha, fue la clave para que La Tintorería Dry Cleaners -un espacio de apenas 18 metros cuadrados- resultase innovadora, memorable y transportable a futuras sucursales.

Romper con la clásica imagen de una lavandería común era la premisa principal de este proyecto de diseño (a cargo de la arquitecta Liza Castellanos). Y es que los propietarios de este local no solo deseaban sustentar su nuevo negocio en vender un servicio diferenciado y personalizado, sino en reflejar una identidad corporativa totalmente innovadora.

De ese modo, diseñar a partir de un elemento único parecía lo idóneo, así como lo era el aplicar un ente que fuese capaz de plasmar todo el lenguaje visual de este proyecto.

¿Una percha?

A juicio de la arquitecta encargada del proyecto de diseño en cuestión, ¿qué otro componente, que no fuese una percha, podría llenar todas las expectativas creadas alrededor de este negocio en ciernes? La respuesta indiscutible fue: ninguno.

 

Tras varias propuestas, un gancho para la ropa resultaba ser ese objeto metálico de uso cotidiano, que se constituía a su vez en una verdadera alegoría de la función propia de una lavandería. Y, además, era un elemento fácil de manejar, económico, sencillo, pero ante todo original.

Por supuesto, la idea le encantó desde el principio a los dueños de este espacio comercial. A seguidas, la cuestión era determinar cuántas perchas colocar: ¿Una, dos, tres…? ¿Varias, tal vez? La conclusión, que se evidencia hoy en día, es que se dispuso de un sinnúmero de estas.

Un simple dispositivo con la forma de los hombros y diseñado para colgar el vestuario, previniendo sus arrugas, fue perfecto para ambientar este local, ya que por su conformación metálica y su tonalidad grisácea, se encargó de aportarle un toque de contemporaneidad a cada rincón.

La transparencia y ligereza, conferidos por elementos propios de la cotidianidad, se afianzaron en el interiorismo de este espacio reducido, pues contribuyeron a que no luciese recargado. Las perchas resaltan, pero no pesan; existen, pero no invaden.

Desde el inicio, se planteó utilizarlas en su forma original, para que todos pudiesen identificarlas fácilmente, e implementarlas de una manera en la que siempre fuesen percibidas como lo que son (“Utensilios ligeros que constan de un soporte donde se cuelga un traje u otra prenda parecida, y que tienen en su parte superior un gancho para suspenderlos de una barra”, según la RAE). También se perseguía que éstas siguiesen comportándose como tales, pero multiplicándose, repitiéndose, superponiéndose en desorden y molestándose unas a otras. En términos formales, se trataba de jugar con ellas; de penetrarlas, de interceptarlas y de unirlas, con el objetivo de obtener nuevas formas y estructuras.

 

El siguiente paso era encontrarle nuevos usos y aplicaciones en el diseño a estos rudimentarios ganchos de ropa que, extendidos en forma plana y sin ningún patrón a seguir, se conformaron en módulos cuadrados, y que posteriormente fueron suspendidos en el techo -a modo de cielo raso o de plafón de interesante textura-.

De igual modo, esta telaraña metálica devino en un excelente fondo para el letrero en acrílico ubicado detrás del mostrador, constituyéndose también en una proyección de las perchas del logo de esta tintorería.

 

En las lámparas colgantes, las perchas se organizaron en torno a un eje vertical, conformando las  pantallas de estas luminarias, que se convirtieron finalmente en las protagonistas del lugar.

Del techo, los ganchos pasaron a las paredes, en donde se encargaron de cobrar movimiento y de organizarse en forma de espiral, con apliques decorativos que enriquecieron y ofrecieron textura al blanco de la envolvente.

El resto de la ambientación estuvo a cargo del acero inoxidable, el cristal, la madera oscura y la renuncia al color, acompañados por dos sillas y un mostrador. Pero, sin dudas, lo que predominó en el diseño comercial de esta lavandería fue el haberse establecido como un verdadero ejemplo de que en un espacio mínimo el ‘gancho’ perfecto radica en un objeto sencillo y común. En este caso, en una simple percha…