Fuentes de exterior

Una fuente de exterior puede otorgarle a una estructura una imagen diferente, ya signifique esto un toque de serenidad para el entorno o un valor agregado de estética, además de que el sonido del agua corriendo y cayendo se traduce en tranquilidad y relajación, ya sea en forma de cascada, cortina de agua o tipo lluvia.
El paisajismo moderno ofrece una serie de ventajas que hacen que hoy en día sea mucho más fácil implementar un elemento decorativo en cualquier tipo de área, pues ahora son muchos los materiales que facilitan la tarea.
Dependiendo de la zona de preferencia, puede que un material sea más funcional que otro, y que vaya más con su estilo, para ello existe una amplia selección de estos de donde escoger, por ejemplo:
• Metal: Las fuentes de agua con base de metal son una forma moderna de estructuras de agua decorativa. Se orientan más a los edificios comerciales vanguardistas y estilizan un entorno de manera innovadora.
• Mármol: Una opción más clásica y tradicional. Las fuentes de mármol le dan un embellecimiento nostálgico a los lugares y tienen un encanto que nunca se pierde.
• Piedra: Este tipo de material tienen un acabado más rustico. Orientado para esos espacios en los que se quiere mantener un balance entre lo moderno y lo natural.
• Arcilla: Las fuentes hechas con este material por lo general son más sencillas y ocupan menos espacio. Se utilizan más en interiores pero pueden ser situadas en exteriores si se emplea la decoración e instalación adecuada

Una para cada espacio
No solo el material debe tomarse en cuenta, entre las vastas categorías que existen cada tipo de fuente realiza una función específica, por ejemplo, las fuentes de pared pueden implicar detalles de instalación distintos que las fuentes de jardín, que en cambio vienen en formas diversas de escultura, con tazones combinados con estatuas u otro tipo de decoración.
Antes de tomar la decisión, es recomendable considerar aspectos como las dimensiones de la instalación, evaluar el suelo y su resistencia, qué conllevaría el rocío y salpicadura constante de una fuente en los alrededores, su mantenimiento, entre otros detalles.
Se deben estimar estos aspectos con mucho cuidado, pues una vez que la fuente esté instalada, es difícil tener que moverla de lugar. Otras particularidades a prever incluyen la exposición al sol, la posible vegetación futura en los alrededores de la zona, los efectos del clima, etc.

Fotos: Shutterstock
Maripily Menéndez
Maripily Menéndez