(Foto: Shutterstock)
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La magia del directo

Por|| 13 JUL 2017, 5:03 PM

En honor al día Mundial del Rock, estas son las paradas obligatorias en la ruta de la música pop y rock en Santo Domingo y Santiago. El circuito está servido.

El bohío virtual de Zuckerberg tiene sus vainas, pero a los que andamos lejos de algún colectivo de amigos por las mudanzas continentales nos hace un servicio de conexión importante. Mi amiga Norca Amézquita lanzaba el otro día en esta red social caralibresca una pregunta al aire: cuéntenme de bares, clavitos de hace años, templos musicales o de ocio. Allá llegó el manantial poderoso que empuja la nostalgia: más de un centenar de personas lanzaron los suyos. Muchos nombres se repetían, pero el entusiasmo por aquellos sitios que marcaron un chininín (o chononón) en nuestras vidas quedó patente. Yo lancé los míos: Cafezinho, Karamba, Soho, Crazy, Ocho Puertas, Mankala, Cinema, New Wave en Cabarete... las imágenes se me agolparon en la cabeza... y las notas, muchas notas, como en un solo pirotécnico de Steve Vai o una rolita de jazz manoche a cargo de Django Reinhardt. Porque los bares y locales con música en vivo son otra fragancia.

Toca pasar de la nostalgia al momento presente: con investigación propia y algunas orejitas de amigos como lo son (entre otros, pero gracias especiales a estos tres) Manuel Betances, Tony Almont o Alexéi Tellerías, la lista de opciones es grande.

Cinema Café (en la Plaza de la Cultura) sigue siendo una de las paradas obligatorias en la ruta de la música pop y rock en Santo Domingo. Hace ya muchos años que se disputa la supremacía de este colectivo con Camden Parlour (Plaza Andalucía), que une el jazz a la paleta de colores en sus directos. Cacibajagua (el Caciba), ahora en la Mercedes con Sánchez, combina como muchos otros la música en vivo con una excelente selección de música ambiental; sus DJs están en la misma elipse conceptual. Muy cerquita, en la misma Mercedes, anda La Espiral 313, espacio para la roots music taína y caribeña, el soul, el reggae y la electrónica.

La magia del directo
Cacibajagua

De Casa de Teatro (Meriño, 110) no hay que decir mucho y, al mismo tiempo, hay que recordar todo. Cuarenta y tres años después, el apoyo de los Ginebra a las artes sigue intacto, fortalecido quizá por un constante espíritu descubridor. Por su patio pasa lo más selecto de la música local y magníficos invitados internacionales. De ambas cosas hay mucho en el Hard Rock Live Blue Mall, por supuesto. Shots Bar (Gustavo Mejía Ricart con Tiradentes) está consagrado al rock, desde bandas señeras del patio hasta tributos. En Jameo (Lope de Vega, 102) se come, se bebe y se evoca el rock de los ochenta. Y en Echoes (Emiliano Tejera con Hostos) se endurece el sonido, además de cuidar el paladar con excelentes bocados y un mojito de primera.

El Max Fifty Burger & Bar (Max Henríquez Ureña, 50) es un buen ejemplo de negocio de restauración que combina los conceptos de atención gourmet y eventos festivos con música en vivo ciertos días a la semana. Algo que también ocurre, por ejemplo, en Nipau (Max Henríquez Ureña casi esquina Lope de Vega), donde además de comer muy bien se puede encontrar a talentos como Carolina y Luichy, Josetxo o Mellow Box. Parecida propuesta exhibe Ziva Restaurant (Gustavo Mejía Ricart, 88), El Gallego (César N. Penson, 76) o La Posta Bar (Gustavo Mejía Ricart con Manuel de Jesús Troncoso), que también alterna directos con DJ.

La magia del directo
Candem.
La magia del directo
Cinema café.

En Lucía (Calle Hostos, 203) manda la nostalgia, con Víctor Víctor y Pavel como asiduos en el escenario, y en The Cock’s Tail se arman shows ‘unplugged’. Mamey Librería & Café (Mercedes, 315, entre José Reyes y Sánchez), además de haberse puesto adelante en el entorno de presentaciones de nueva literatura, los talleres artísticos y las exposiciones, también da cabida a los directos musicales; y el recién inaugurado Bar de Alexis (en el antiguo local de La Esquina de Tejas, en la 27) traslada intacta la bohemia que imprimía hasta hace poco el dueño (Alexis Casado) y sus canchanchanes artistas en el Bar de los Espejos de Bellas Artes.

En Santiago de las damas y los caballeros

No todo es capital: Santiago siempre brilla. El centro neurálgico del rock pesado es el Ragnar (alias El Carrandal del Rock, Tolentino con Beller), lugar de peregrinación y directos de muchos decibelios. KGB Kitchen (Bella Terra Mall combina restauración y música, lo mismo que Oli’s Room (Benito Juárez, Plaza Salamanca) con directos los jueves y los viernes. Dao al Pecao (Benito Monción, 41) es un joven clásico con comida étnica, zona de cigarros, buenos tragos... y directos, con mucha atención a nuevos talentos de la tierra. A dos pasos de ahí (Monción, 35 y 37) están Cronopio Café (comida, talleres artísticos, micrófono abierto) y Atabeyra (jams variadas, reggae, cantautores) y al frente, Casa del Arte (Monción, 38), donde la música se da la mano con la plástica y el teatro, entre otras cosas.

1980 (Jardines Metropolitanos) mezcla los conceptos de sports bar y local de música en vivo, con un punto añejo que desvela el propio nombre del bar. En Utopía (Independencia, 25) hay sobre todo teatro y afanes pedagógicos, pero la música se abre sitio. Y Cay (Calle 12, Los Jardines) mezcla tapas con acordes rockeros.

Hay más, muchos más en todo el país (Bávaro y Punta Cana, La Vega, Moca, Terrenas, Baní...), pero aquí les dejo tarea en las dos principales ciudades quisqueyanas. Hagan ustedes todo el circuito, poco a poco, o hasta donde lleguen; después resulta más fácil elegir veneno, para enfermar a gusto de música y no curarse jamás.

La magia del directo
Dao al pecao

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