La nueva cara de Fontana di Rosa en Casa de Campo
Esta villa fue como un lienzo para arquitecta Sarah Columna al imprimirle cierto toque eclecticismo.
En Casa de Campo (La Romana), esta villa se convirtió en un lienzo para la arquitecta Sarah Columna, quien no solo la reconstruyó, sino que le imprimió el toque de eclecticismo que le caracteriza.
Podría decirse que ‘Fontana di Rosa’ es su nombre artístico. Aunque, en realidad, Villa Los Lagos 52 fue denominada de ese modo cuando sus propietarios decidieron instalar una fuente con una rosa forjada en hierro frente a esta residencia ubicada en Casa de Campo (La Romana). De eso, hace ya un tiempo...
“Esta casa era antigua, como las primeras de este proyecto inmobiliario: con techos bajos, fachadas sencillas, pasillos cerrados, habitaciones pequeñas, jardines reducidos y simples jacuzzi”, explica Sarah Columna, quien pasó a remodelarla bajo los estándares arquitectónicos de estos tiempos.
Esta joven profesional, cabeza de la empresa Design Company Dco, siempre tuvo claro que la arquitectura y el interiorismo de hoy día apuntan hacia ambientes más sociales, abiertos e integrados. Por eso, lo primero que hizo en esta vivienda, según sus propias palabras, fue: “Cambiar un poco el look de la fachada, para reflejar la identidad de sus propietarios. Así comencé a trabajar con las columnas de la marquesina, las cuales revestí con pequeños bloques de piedra coralina. Luego, reformulé el diseño de las puertas y ventanas del exterior al dotarlas de un estilo afrancesado, pero con un toque rústico-colonial…”.
Para la arquitecta Columna era preponderante crear cierto eclecticismo, a través de la mezcla de estilos y elementos, que generase un sentimiento de curiosidad –y de asombro- al ingresar a Fontana di Rosa. Trás el umbral quedarían tanto la fuente en forma de rosa, como otros trabajos forjados en hierro –creaciones de la anfitriona-; así como un jardín exterior de la autoría del paisajista Salvador Fiallo.
A lo interno de Fontana di Rosa…
Una vez en la villa se percibe la habilidad con que esta arquitecta complació los deseos y necesidades de los dueños, quienes deseaban integrar los interiores y exteriores a través de espacios abiertos, y aspiraban a separar el área de los dormitorios del resto de las áreas sociales. En tanto, Sarah Columna debía de trabajar con ‘lo que había’: la infraestructura base, el mobiliario existente y un presupuesto predeterminado.
De inmediato, se sumergió en el rediseño de Fontana di Rosa y procedió a intercomunicar las estancias sociales, las cuales fueron ubicadas en el módulo central contiguo al patio; mientras que pasó a crear dos alas situadas a ambos lados del eje central, donde ubicó las habitaciones.
En el pasillo de entrada, la especialista apeló a su fuerte: la implementación de materiales innovadores dentro de la arquitectura y el interiorismo -lo que hace a diario a través de su compañía-. Así, con las marcas internacionales que representa, cambió el revestimiento completo (pisos y paredes) de esta y de la mayoría de áreas, dentro de la villa que comprende 800 metros cuadrados de construcción.
A ambos lados del corredor principal alojó los dormitorios, con un estilo bien diferenciado. “Unos son neutros, provistos de tonos ocres y marrones; otros, de una decoración étnica (al igual que otras áreas de la casa); y el resto son más florales, como una forma de balancear los ambientes”, detalla la arquitecta Columna.
De vuelta al pasillo y con la mirada puesta al fondo de esta residencia, se percibe un elemento separador entre el comedor y la sala, donde Sarah Columna se ingenió un original bar que fue ubicado entre dos columnas. Este simula ser una especie de fuente, donde también se presentan trabajos forjados en hierro en forma de algas.
Algunas piezas mobiliarias que se observan en el hall y en las áreas sociales fueron diseñadas por la dueña de la casa, otras tantas son obras de arte y antigüedades. Además, salta a la vista que en la mayoría de las estancias predomina una tendencia decorativa rústica con toques étnicos que se debaten entre lo tropical, lo africano y lo europeo.
Las áreas sociales de esta casa se encuentran bajo la misma estancia y constan de una sala, donde reinan los elementos de origen étnico, como los cojines de piel de cabra, las alfombras de piel de vaca y las estatuas africanas talladas a mano; del comedor formal, que flanquea el otro lado del bar; de un área de juegos, con una mesa de billar incluida; y de otro comedor de uso cotidiano, donde el tronco de un árbol funge como base.
Sin embargo, la protagonista indiscutible de Fontana di Rosa es la cocina. Con tragaluces en su techo a cuatro aguas, esta área es totalmente inmaculada; sus gabinetes, el piso, las paredes y su cubierta, están pintados de blanco y la convierten en el lugar predilecto de la anfitriona.
Hoy día esta villa también presenta un extenso patio que, a diferencia de otrora, cuenta con una terraza dotada de un pergolado, una piscina y un gazebo. Y así, con la satisfacción de la labor cumplida, esta hija de abogados que un día se atrevió a inclinarse por la arquitectura y por la importación de novedosos materiales de terminación, dio por concluido el remozamiento de la nueva Fontana di Rosa...
@olgaagustin
Diario Libre















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