La pandemia y sus desafíos para las personas con discapacidad

Francina Hungría reconoce que el COVID-19 ha creado mayor impacto en las personas sordas, sin embargo, los retos alcanzan a todas las condiciones especiales

Esta historia es parte del especial “La discapacidad, un mundo con barreras” de Diario Libre, realizado por Mayra Pérez, Laura Ortiz y Beatriz Bienzobas, con la firma invitada de la arquitecta Adis Ozuna, con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

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Los efectos de la pandemia del COVID-19 nos han alcanzado a todos, unos más vulnerables que otros. La situación se hace precaria, mucho más para aquellos que tienen alguna condición especial, como los sordos, para quienes con el uso de mascarilla la comunicación es casi imposible; o los no videntes, que quedan expuestos a pasar desapercibidos a cualquiera que se le acerque sin ningún tipo de protección.

Los efectos de la pandemia del COVID-19 nos han alcanzado a todos, unos más vulnerables que otros. La situación se hace precaria para Cada ciudadano, cuánto más para aquellos que tienen alguna condición especial, como las personas sordas, para quienes con el uso de mascarilla la comunicación es casi imposible; o la población con ceguera, que quedan expuestos a pasar desapercibidos a cualquiera que se le acerque sin ningún tipo de protección.

Ante la situación, Francina Hungría, quien tiene discapacidad visual, se muestra optimista y se apega a la certeza de que la resiliencia es una característica que identifica al ser humano, y muy particularmente a los dominicanos; de manera que estamos preparados para afrontar situaciones adversas y salir victoriosos.


A pesar de que las personas suelen escucharse ‘fañosas’ con el uso de mascarillas y fue un desafío para quienes no pueden ver, confiesa que ellos tienen ventajas ante el resto: “Al carecer del sentido de la vista, el de la audición se agudiza. Tenemos un oído extraordinario, o eso se dice en las películas (risas)”. La presidenta de la Fundación Francina explica que solo es cuestión de un rato acostumbrarse al sonido y puedes reconocer la voz.

Al preguntarle si a raíz de la crisis sanitaria ha tenido una experiencia especial que se relacione con esta situación, responde de forma jocosa: “Olvidar la mascarilla constantemente; siempre que alguien me la pasa, porque la olvidé, se puede escuchar a un compañero decir: ‘dos y tres veces al día’. Es cierto, a cada rato debo cambiarla porque la dejo tirada”.

La figura de Hungría es sinónimo de visión más allá de lo cercano; abarca su entorno y mucho más; de manera que fue necesario abordar la generalidad de aquellos con cualquier condición especial.

¿Cómo han estado llevando la situación los miembros de la Fundación Francina?
Nos hemos adaptado muy bien al teletrabajo. Trabajamos intensamente toda la cuarentena y continuamos haciéndolo para identificar las necesidades y brindar apoyo a las personas ciegas que lo necesiten. En coordinación con instituciones estatales y privadas, y organismos internacionales, hemos estado haciendo llegar mascarillas y medicamentos a las personas con discapacidad. También a través de llamadas, mensajes directos y las redes sociales les orientamos sobre las medidas sanitarias y de higiene que deben implementar para no contagiarse del COVID-19, así como de los riesgos adicionales que representa el coronavirus para las personas que tienen enfermedades crónicas, además de la discapacidad.

Adicionalmente, estamos gestionando la inclusión de las personas con discapacidad al seguro nacional de salud. Nos encontramos identificando a los beneficiarios, así que exhortamos a la población con discapacidad que carece de cobertura médica a ponerse en contacto con nosotros. Pueden escribir por las redes sociales, llamar a nuestra oficina o mandar un correo electrónico. Por cualquier medio les asistiremos.

En educación y trabajo, ¿qué barreras implica la pandemia en personas con algún tipo de discapacidad?
Ciertamente, la pandemia ha implicado nuevos desafíos en el ámbito laboral y educativo que han afectado a la población de República Dominicana y del mundo. Las brechas existentes se amplían cuando se les suma la discapacidad. Ahora que la educación es a distancia, acceder a herramientas diversas es más urgente que nunca. Si a eso le sumas las barreras tecnológicas y los desafíos que plantea el contexto actual, tienes un escenario en el que todos los sectores tenemos que colaborar para garantizar una educación equitativa, inclusiva y de calidad.

También es necesario mencionar que esta crisis ha generado oportunidades para las personas con discapacidad. Por ejemplo, el teletrabajo amplía el acceso al mercado laboral, hay múltiples herramientas para participar en acciones formativas en línea, en algunos casos de manera gratuita; y la comunicación gubernamental ha tomado en cuenta la necesidad de información, en formatos diversos que poseemos quienes vivimos con discapacidad o con alguna condición de vulnerabilidad.

Para aprovechar las posibilidades que se abren con el contexto actual, en Fundación Francina estamos impulsando el proyecto Oportunidades Laborales para la Autonomía. Básicamente, fortalecemos los perfiles laborales de hombres y mujeres con ceguera y baja visión para que accedan a empleos de calidad. Les facilitamos equipos tecnológicos, capacitaciones, orientaciones personalizadas. También los ponemos en contacto con instituciones e identificamos formaciones acordes a sus intereses y aspiraciones para ampliar su preparación técnica.

¿Entiendes que la pandemia disminuye o hace más vulnerables a las personas con discapacidad?
Si lo ves desde el punto de vista de los riesgos sanitarios, las personas con discapacidad son más vulnerables, debido a que muchas tienen condiciones de salud preexistentes que las hacen más susceptibles de contraer el virus y pueden sufrir síntomas más severos. Incrementan su propensión a desenlaces trágicos por situaciones que podrían evitarse con los protocolos adecuados. A manera general, esta crisis es una oportunidad para que se visualicen las capacidades y habilidades de las personas con discapacidad. Y que el mercado productivo conozca el enorme potencial y lo mucho que podemos aportar para el desarrollo del país.

Francina Hungría, creadora de la fundación que lleva su nombre.
Francina Hungría, creadora de la fundación que lleva su nombre. ( )

Desde hace años se habla mucho sobre una República Dominicana más inclusiva, se hacen esfuerzos que parecen ser insuficientes, ¿Qué entiendes que falta para que realmente lo sea?
Es innegable que hemos avanzado en políticas de inclusión. República Dominicana cuenta con la Ley No. 5-13 sobre Discapacidad, se desarrolla el proyecto de escuelas inclusivas encaminadas a alcanzar una educación para todos los sectores públicos y privados han diseñado diversas estrategias para la inclusión de las personas con discapacidad al mercado laboral.

Son pasos importantes, que nos acercan cada día más a la meta de que podamos disfrutar plenamente de nuestros derechos, sin tener que exigirlos, porque nos corresponden.

Pero todavía hay retos pendientes. Tenemos que alcanzar una educación plenamente inclusiva en todas las etapas de la vida. Las personas con discapacidad que, según la encuesta en Hogar de Propósitos Múltiples 2013, representan un 13% de la población total del país, deben tener acceso a adquirir las competencias y habilidades necesarias para concurrir en el mercado laboral.

Hay que avanzar hacia la creación de espacios accesibles. Se ha determinado que las personas con discapacidad no pueden desarrollar su vida diaria con normalidad debido a las barreras arquitectónicas y los tabúes existentes. Y un aspecto que es sumamente importante, las políticas públicas deben ser diseñadas tomando en cuenta la diversidad. El tema de la inclusión en la República Dominicana no se debe, ni se puede postergar.

¿Qué opinas sobre las políticas de inclusión existentes en República Dominicana?
La Ley No. 5-13 sobre Discapacidad y la inclusión del artículo 58 en la Constitución dominicana han sido grandes aportes para salvaguardar los derechos y garantizar la igualdad de oportunidades para todas las personas con discapacidad. El reto que tenemos ahora como sociedad es, por un lado, que el sector público y el privado asuman esta causa como prioritaria, que apliquen con rigurosidad estas normativas y protejan los derechos que le son inherentes a cada ser humano. Y, por otro lado, que las personas con discapacidad nos empoderemos de esta normativa y seamos guardianes de su aplicación.

Y ante los desafíos que nos trae el contexto actual, considero que lo más importante es lograr que todas las políticas para la reactivación cuenten con todos los sectores sociales. No hay forma alguna de recuperarnos como país y alcanzar el desarrollo sin la participación de toda la ciudadanía.

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